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El centro de El Puerto recupera la sonrisa

En los últimos meses han abierto hasta 8 nuevos establecimientos, se han remodelado algunos de los grandes clásicos y los bares vuelven a registrar llenos "que no veíamos desde hace años"

La Pescaderia ha rehabilitado un patio del siglo XIX. / J.m.
Pepe Monforte

26 de agosto 2018 - 01:33

El centro de El Puerto de Santa María vuelve a ser un "polo de atracción gastronómica". Los hosteleros, que llevaban años preocupados por el declive de la zona, han vuelto a recuperar la sonrisa ya que ven como el público vuelve a acercarse a los bares. Los establecimientos consultados coinciden en que el mes de agosto ha sido especialmente bueno "como hacía años que no se veía" destacan al unísono varios empresarios y uno de ellos, en tono de broma resalta: "Fíjate que se han vuelto a ver hasta atascos y esto te lo digo contento, porque hace mucho tiempo que no se veían y eso demuestra que ha habido mucha gente".

En los últimos meses han abierto en el centro y sus aledaños hasta 8 establecimientos nuevos y además se han remodelado algunos de los grandes clásicos como El Apolo, El Liba o la heladería Soler. El centro ha recuperado hasta uno de sus emblemas, un freidor a la vieja usanza, que ha abierto en la calle Luna. Por si fuera poco algunos empresarios de peso han confiado también en la zona y han abierto establecimientos.

Los datos son corroborados no sólo por los hosteleros. En la afirmación coincide José María Godinez, gerente del hotel Los Cántaros, uno de los clásicos del centro de la ciudad y profundo conocedor de la zona: "Es cierto que se nota una recuperación. Se nota más gente y los proveedores de hostelería también te confirman que han subido los pedidos. Nuestro hotel ha mejorado su ocupación este año y aunque todavía no hay datos oficiales de agosto lo que he sondeado entre los compañeros es que los datos son buenos".

La propia policía local de El Puerto destaca que en el mes de agosto ha habido un "incremento significativo" del tráfico de la ciudad.

Los motivos del cambio

Cabe preguntarse por los motivos de este cambio de tendencia. Los hosteleros de la ciudad se habían sumido en una especie de "depresión colectiva", señala uno de los empresarios consultados. Varios de los hosteleros coinciden en que son los propios establecimientos los que están propiciando este cambio de tendencia. Manolo Lores regenta el Bar Er Beti uno de los pioneros de la calle Misericordia, la milla de oro gastronómica de la ciudad. "Esto está mucho mejor" señala. Destaca que el mes de agosto está siendo "el mejor en muchos años y ya llevamos varios meses en los que se ve la recuperación". Considera que han sido los propios empresarios los que han logrado revertir la situación: "Porque se ha renovado y mejorado la oferta y también porque han venido nuevos proyectos".

La apertura de nuevos locales ha sido significativa en los últimos meses. Han abierto algunos proyectos importantes, y clásicos de toda la vida se han transformado.

El primero en esta lista de aperturas fue Zaccaria, un amplio restaurante en la calle Luna con un vistoso patio interior transformado en comedor. Abrió a mediados de 2017 de la mano del veterano hostelero José Pastoriza. Su nombre hace referencia al almirante genovés Micer Benedetto Zaccaria quien fuera el primer gobernante de El Puerto, cuando la ciudad se incorporó al reino de Castilla en el siglo XIII. José se muestra muy "satisfecho con nuestra experiencia. Este año hemos aumentado significativamente nuestra facturación con respecto al año pasado. La calle donde estamos, Luna, ha registrado varias nuevas aperturas y se ha convertido en una especie de prolongación de la calle Misericordia".

Pero sin duda alguna, antes hay otros hitos a destacar en esta recuperación. No cabe duda de que también se nota el efecto "Angel León" que ha atraído turismo gastronómico a la ciudad. El cocinero mantiene en el centro de El Puerto un establecimiento, transformado en la taberna del Chef del Mar, un bar donde es posible probar su cocina de una manera más informal. Otro fenómeno importante fue la transformación de las bodegas de Osborne que ha montado en sus instalaciones de la calle Los Moros todo un complejo en torno al turismo gastronómico. Toro Tapas, su bar de grandes dimensiones, también se ha convertido en otro local muy frecuentado. El local, gestionado por los empresarios locales Carlos Saura y Juan Pedro Osborne, ha mostrado su apuesta por la excelencia con el fichaje hace unos meses de la cocinera Sonia Arjones, procedente de Aponiente, para hacerse cargo de la dirección de sus cocinas.

Cerca también abrió Bespoke, otro original establecimiento en torno al vino, liderado por la familia Gutiérrez Colosía, una de las principales bodegas de la ciudad. Puerto Escondido, un proyecto liderado por el cocinero Pablo Terrón, un cocinero gaditano que decidió volver a su tierra tras varios años en Madrid, trajo al centro una original propuesta de comida callejera hispanoamericana mezclada con productos gaditanos. Terrón coincide con "el buen momento, aunque hay que ver qué va a pasar en los próximos meses, cuando pase el verano". Otro de los empresarios más pujantes del centro, Massimo Pozzi, de la heladería Da Massimo, también ha abierto dos nuevos locales en la zona, uno de ellos recuperando el inmueble de la heladería Toni, un clásico de la ciudad.

No cabe duda de que la apertura de la cafetería de la cervecería de El Puerto, otro clásico, también contribuyó a animar los desayunos y las meriendas de la zona con sus famosos churros.

Establecimientos remodelados

En este sentido de las apuestas por el centro también cabe destacar las remodelaciones en profundidad de algunos de los grandes clásicos. La más llamativa, la del bar Apolo, un bar que va camino de los doscientos años de historia en la calle Palacios y que fue sometido a una espectacular transformación realizada por la empresa portuense Kasa RustiKa.

También han sido remodelados locales como la heladería Soler, el restaurante La Esquinita de Pedro o El Liba, mientras que La Venencia, un local que ha logrado hacerse un hueco en el centro de El Puerto, se ha hecho cargo también de otro local de importancia situado en la ribera del río, el restaurante del Club Náutico, que ha recuperado así su ímpetu.

La calle Misericordia también se vio reforzada a principios del año 2016 con la apertura de De Gonzalo, un local del veterano hostelero José Manuel Albaiceta. A pocos metros también fue remodelado el bar La Herrería, otro clásico.

El que también se ha remodelado, aunque manteniendo intacto su aspecto, ha sido el Nuevo Echaté Payá, que sufrió un incendio a principios del 2018. Ana María Riquet y Juan José Benítez, que regentan este histórico de El Puerto, coinciden con sus compañeros en resaltar "que ha aumentado de forma significativa la llegada de clientes".

Estas muestras de confianza se han materializado también en otros dos proyectos de importancia más reciente. La cocinera Lorena Ganaza es hija del mítico Antonio Ganaza, el que hiciera famoso el bar Gonzalo de la calle Micaela Aramburu. Lorena tiene 31 años y ha decidido hacerse cargo del bar familiar, un reto personal que afronta con mucha ilusión. La apuesta es signficativa. Lorena ha decidido dejar su aventura en la alta gastronomía (tras formarse en la escuela de hostelería de Sevilla ha estado en locales como Aponiente, Cañabota o en Martín Berasategui) y regentar un bar especializado en pescado frito y toda una referencia en la ciudad. Ha remodelado el local y ha puesto una coqueta terraza en la calle cubierta con hojas de parra, en una clara referencia a la vinculación del vino y El Puerto de Santa María. Mantiene la carta del local con tapaculos fritos o caballas en adobo, además de los clásicos aliños del establecimiento, pero también ha incorporado pavías de merluza, tortillitas de camarones y marisco cocido. La idea de la cocinera es también aprovechar los lunes cuando cierra para montar espectáculos de cocina.

Los hosteleros también destacan la importancia de eventos como las jornadas de los esteros o los eventos de las bodegas Caballero en el Castillo de San Marcos para esta recuperación "ya que han dado una imagen diferente, de calidad". En este sentido para el próximo mes de octubre también se prepara una exposición nacional de Patchwork, que tendrá una importante vertiente gastronómica y que aseguran se verá en la calle "de forma muy llamativa".

La Pescadería de Aurelio Barrera

Otro de los empresarios portuenses que han apostado por el centro es Aurelio Barrera. Aquarela, un establecimiento que montó en el año 2011 cercano a Vistahermosa, se ha convertido en un local de éxito. Hace unos meses asumió el reto de abrir local en el centro. Así abrió La Pescadería Tapas Bar en la calle Luna, aprovechando una finca del siglo XIX cuya planta baja ha rehabilitado para acoger su propuesta, que gira en torno al pescado. "Es una apuesta personal por la zona, porque creo en la ciudad" señala este empresario que está "muy satisfecho de como marcha el negocio".

La calle Luna ha sido la más beneficiada por esta "revolución gastronómica" en el centro. También ha abierto freidor al estilo clásico, con sólo despacho, sin bar, y con su gran escaparate donde se coloca el pescado. Choca un poco su nombre, Fried Fish Shop, pero su imagen es la de los freidores tradicionales con sus cartuchos de papel de estraza para el pescado. La innovación viene con una oferta de croquetas gourmet para complementar la propuesta.

Muy cerca también ha abierto la Tasca Matute, recuperando el local de la taberna leonesa. Sigue manteniendo productos como las chacinas de León, aunque también ha incorporado otras especialidades.

Cuatro de los locales de más prestigio de la zona, la Bodeguilla del Bar Jamón, el bar Paco Ceballos, Romerijo, uno de los grandes protagonistas de la etapa dorada de El Puerto y el restaurante Los Portales también confirman "que la zona se está recuperando". Destacan que han sido especialmente buenos los días en que han tenido lugar las corridas de toros y se muestran ilusionados "en que esto no sólo se mantenga sino que siga esta tendencia ascendente".

Los empresarios confían en que la terminación de las obras del aparcamiento subterráneo de Pozos Dulces, a la entrada del casco antiguo de la ciudad, también suponga un nuevo atractivo, aunque esperan también la colaboración municipal y de otras administraciones para "volver a ser uno de los principales atractivos gastronómicos de la provincia".

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