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Carlos García, el chaval de Grazalema que se dejó el ceceo en un estudio de radio
El alcalde del desalojo, periodista radiofónico, acaba de cerrar la que será la aventura de su vida, deshabitar su pueblo durante algo más de una semana para regresar a una paz recuperada
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Cuando Carlos García llegó a la Facultad de Comunicación de Sevilla en el año 2000, era un chaval de Grazalema que se expresaba con un bonito ceceo de la Sierra de Cádiz, se parecía al futbolista Raúl, lucía mata de pelo y estaba empeñado en ser un periodista de radio. Una obsesión. Hoy es el alcalde de Grazalema, habla ante los medios con la pulcritud de un profesional del micrófono y acaba de cerrar con nota la que será la mayor aventura de su vida: desalojar al completo su pueblo, acompañar a los vecinos a la estancia de algo más de una semana en Ronda y regresar a las casas blancas que se agolpan sobre la caída de la Sierra del Endrinal.
"Es uno de los nuestros", explica uno de los periodistas que ha estado durante estos días de inundaciones entre Grazalema y Ronda. Uno de los nuestros significa que Carlos García sabe los códigos de los profesionales de la información, conoce cuáles son sus demandas y hasta qué punto puede ser angustioso abrir un directo desde un pueblo que se ha tragado más de 500 litros por metro cuadrado en un sólo día, pero tal como resaltan algunos productores con los que ha hablado este medio, el alcalde ha evitado las cámaras de televisión. Primero, la emergencia; después, los periodistas.
"No ha perdido jamás la compostura y, lo que más, que haya hecho algo que no hace ningún político, suspender sus apariciones en televisión, y te aseguro que era el mundo entero llamándole, durante las jornadas de crisis, para atender lo que le parecía más importante", indica un director de un programa de televisión regional.
Grazalema es uno de los pueblos más pequeños de la provincia de Cádiz, pero hace ya muchas décadas que lideró en Andalucía eso que en los años ochenta del siglo pasado era una gran novedad: el turismo rural. Carlos García es heredero de una saga de alcaldes socialistas de este pueblo que se distinguieron, a grandes rasgos y con alguna excepción, en proteger con un celo mayúsculo la tipología de los pueblos blancos de la Sierra. En 2015, Carlos García, ya periodista, con un currículum centrado en la radio -trabajó en la emisora local y en la Cadena Ser en Ronda-, se convirtió en el alcalde de su municipio.
Aquel estudio de Gonzalo Bilbao
Como muchos chavales de Grazalema, el actual alcalde nació en Ronda, estudió en el instituto de Ubrique y trabajó en la ciudad del tajo. Su militancia socialista le viene de familia, su madre fue concejala con la alcaldesa María José Lara, y en la universidad fue un activista en contra de la Ley de Ordenación Universitaria. Fue allí, en la vieja facultad de la calle Gonzalo Bilbao de Sevilla, donde Carlos García pasó horas y horas en el estudio de radio, donde fue amoldando su dicción a un acento andaluz más neutro, quizás sin la belleza de ese ceceo característico de su pueblo, pero normalizado para cualquier cadena.
Los socialistas han gobernado Grazalema desde las primeras elecciones municipales de 1979, es el único de la provincia donde no habido cambio político, a pesar de que la comarca de la Sierra es una de las más plurales, debido a la confluencia campesina con la de pequeños propietarios y ganaderos. Benaocaz fue uno de los primeros municipios donde el PP consiguió la alcaldía, en Villaluenga llegó a ganar el CDS de Adolfo Suárez, aunque Carlos García forma parte ahora de un grupo de alcaldes socialistas que mantienen la popularidad, a pesar de la caída de su partido y la pérdida del gobierno de la Junta.
Son los casos, también en la Sierra, de Alfonso Moscoso, alcalde de Villaluenga y senador socialista, responsable de la proyección nacional de los quesos payoyos, Javier Pizarro, en Alcalá, y a otro nivel, la alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada, y el regidor de Chiclana, José María Román, dos ciudades con perfiles políticos muy plurales, lo que les distingue como políticos muy trasversales. O Javier Ruiz, en Rota, y Juan Carlos Ruiz Boix, en San Roque. Mientras el PSOE cae en el riesgo de la intrascendencia, a nivel municipal mantiene una presencia a base de fuertes liderazgos.
Carlos García se casó el verano pasado con quien es la madre de sus dos hijos, una economista que trabaja en Espera, pero que no participa en la vida pública. A sus 45 años, no cabe duda de que volverá a presentarse a las elecciones de mayo de 2027, para cuando muchos alcaldes están temiendo ser un baluarte ante el temporal previo a las generales.
En 1949, Julian Pitt- Rivers. antropólogo e hispanista británico, escogió Grazalema para estudiar lo que podía ser un pueblo prototípico de las serranías andaluzas. Se lo aconsejó el sabio Ramón Carande, y de aquella experiencia surgió Grazalema, un pueblo de la sierra, aunque el autor prefirió cambiarle el nombre por Alcalá de la Sierra para driblar la censura franquista. ¿Dónde está Alcalá de la Sierra? En ningún sitio, no existe, el que sí ha quedado impreso en la memoria de los españoles es Grazalema, "el pueblo donde más llueve de España", ésta vez se lo ha ganado.
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