Tribunales Cádiz

Cuatro años de cárcel a un ladrón de Sanlúcar que se enfrentaba a 40

  • La confesión y la atenuante de drogadicción le han valido al condenado una importante rebaja en la pena impuesta

Vista panorámica de Sanlúcar.

Vista panorámica de Sanlúcar. / D.C.

De una petición de 40 años y 10 meses de prisión a una condena de cuatro años. Esa es la pena finalmente impuesta por el Juzgado de lo Penal número 5 de Cádiz a ladrón reincidente de Sanlúcar de Barrameda que cometió numerosos robos en establecimientos de la localidad entre 2016 y 2017. Desde jamones ibéricos hasta móviles, portátiles, productos de peluquería, herramientas, alcohol, bicicletas o máquinas tragaperras, el asaltante forzaba las cerraduras de los locales para llevarse todo lo que de valor hallase y después venderlo a terceros con el fin de lucrarse.

El ahora condenado, representado por el abogado Miguel Ángel González Saborido, evitó la celebración del juicio toda vez que admitió ser el autor de los hechos. La confesión junto a la atenuante de drogadicción contemplada, le permitieron llegar a un acuerdo y beneficiarse así de una importante rebaja en los años de internamiento que deberá cumplir.

La sentencia, firme, declara probado que el hombre asaltó varios establecimientos comerciales de Sanlúcar al tiempo que "padecía una adicción a sustancias estupefacientes, lo que afectó a sus facultades intelectivas y volitivas". Así, el 13 de junio de 2016 forzó la puerta de acceso de una tienda de telefonía Orange y se apoderó de 23 teléfonos móviles, aunque en la huida perdió tres. 

En la madrugada del 20 al 21 diciembre de 2016, rompió el cristal de la puerta trasera del bar Sanlúcar Padel Club y sustrajo varias botellas de ginebra, ron y whisky, cajas de patatas fritas y caramelos, una paletilla de jamón, medio queso de oveja, salchichón y chorizo ibéricos, dos palas de padel, un teléfono móvil y 168 euros en efectivo.

Ya en marzo de 2017, el ladrón intentó asaltar una vivienda en Sanlúcar. Para ello, saltó una valla perimetral de más de un metro y medio de altura que rodeaba el domicilio y forzó la cerradura del portal del entrada, aunque finalmente no se llevó nada.

También en marzo de 2017, el ladrón arrancó el bombín de la cerradura de la peluquería Salón Unisex Ke Glamour y robó máquinas de corte, tres planchas de pelo GHD, tenacillas, secadores, cepillos térmicos, esmaltes de uña permanentes, productos capilares, una máquina de café y 300 euros en efectivo.

En idénticas fechas, el hombre entró por la fuerza en una vivienda de Sanlúcar. Saltó un muro de dos metros, accedió al patio trasero, forzó la cerradura del cuarto que allí se encontraba y se apropió de numerosas herramientas y máquinas de obra. Asimismo, se coló en un parking comunitario y reventó la cerradura de la puerta de un trastero. Allí se hizo con dos bicicletas, un equipo con tabla y cometa de kitesurf, tres cañas de pescar, dos palas de padel, herramientas, dos cascos y una cazadora de moto. 

Pocos días después, el asaltante robó tanto en el establecimiento La Bellotera, donde sustrajo jamones ibéricos, botellas de vino, queso y conservas, como en el bar Desembocadura, donde rompió la máquina tragaperras, que contenía 369 euros en monedas. A la semana siguiente, el caco rompió los cristales de las puertas de acceso de la farmacia Bajo Guía para robar 150 euros y una máquina de café de cápsulas. 

En abril de 2017, cometió dos robos más. Desvalijó un garaje del que sustrajo monturas de caballo, cabezales vaqueros equinos, polainas y espuelas, además de un televisor, ocho botellas de ron y dos bicicletas. Asaltó también Tiendas Beep para agenciarse tablets, móviles y portátiles, entre otro material tecnológico. 

El 20 de abril de 2017 la Policía localizó al ladrón y tras registrar su vivienda, recuperaron parte de los objetos sustraídos, que fueron devueltos a sus propietarios. 

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