Antes, todo esto era campo: miles de hectáreas de cultivos en Cádiz han quedado bajo el agua

Asaja estima en 519 millones los daños causados en la agricultura gaditana

La Sierra de Grazalema y los dragones de agua

Cultivos de alfalfa en la Sierra de Cádiz, anegados. / Redacción Diario de Cádiz

Entre san Judas y el santo Job. Así se encuentra el campo gaditano tras una semana en la que la provincia ha sido el pasmo de propios, ajenos, meteorólogos y géologos. Apenas unas semanas atrás, la principal preocupación del sector era la firma de Mercosur: algo que parece ya del siglo pasado.

Hoy día, tras una semana de precipitaciones, desembalses y cauces desbocados -y cuando aún las lluvias no han terminado- la provincia presenta miles de hectáreas -según indican desde Coag- bajo el agua. El campo está todavía evaluando daños teniendo en cuenta que, en muchas ocasiones, no se ha podido acceder a las explotaciones.

Asaja Cádiz ha calculado que el paso del tren de borrascas ha causado en la agricultura de la provincia gaditana daños valorados en 519 millones de euros.

En Asaja apuntan, de hecho, que las lluvias "aún no han terminado, que los campos siguen inundados y no se puede entrar en los mismos". En total, la plataforma estima en 180 millones de euros la producción agrícola perdida, la que estaba en el árbol o cultivo y que no se va a poder comercializar.

Además hay otros 115 millones de euros por los costes de reposición de cultivos leñosos (cítricos, aguacates, olivos) "que han muerto por asfixia radicular o literalmente han sido arrancados por la fuerza de la corriente del agua o por los vientos huracanados", lo que hará necesario replantar de más de 7.000 hectáreas en toda la provincia.

El lucro cesante -la pérdida de ingresos futuros que sufre el agricultor desde el momento en que se pierde la plantación hasta que la nueva plantación alcanza de nuevo la plena producción- ha sido estimado en otros 224 millones de euros.

DECLARACIÓN DE ZONA CATASTRÓFICA

A esta primera estimación de pérdidas económicas "hay que sumar las que vendrán estos próximos días, pues el exceso de lluvia conlleva que haya que abordar mayores gastos en tratamientos fungicidas contra hongos, la pérdida de oportunidad por no poder sembrar cultivos de primavera en algunas parcelas, así como pérdidas de ayudas PAC", ha subrayado.

La organización ha cifrado en 8,3 millones de euros las pérdidas para los ganaderos por los sobrecostes de alimentación de la ganadería al no poder pastar por las inundaciones.

Terrenos cultivables inundados en la zona de la campiña de Jerez.
Terrenos cultivables inundados en la zona de la campiña de Jerez. / Goag

"Tras el ejemplo de coordinación que han dado las administraciones a la hora de trabajar las emergencias, ahora habrían de volcarse con el campo gaditano", apunta el secretario provincial de COAG en Cádiz, Miguel Pérez.

Desde Asaja, hacen pública su petición de ayuda a la Junta de Andalucía y apuntan que confían en que habilite "ayudas directas e indirectas a todas las explotaciones afectadas" y que se tramiten "de forma fácil" y ha alertado de la necesidad también de arreglar infraestructuras, como caminos rurales, fundamentales para el sector.

Por ello, ha pedido a los ayuntamientos de la provincia que soliciten al Gobierno central la declaración de zona gravemente afectada por una emergencia para que se pueden habilitar "todas las ayudas posibles, desde ayudas directas a agricultores y ganaderos, a bonificaciones y exenciones fiscales o aplazamientos, además de otras medidas"

DAÑOS POR ZONAS

Para el secretario provincial de COAG en Cádiz, Jerez es la "zona cero" en el campo a nivel de afectación de las borrascas que han azotado Andalucía. Todos los cultivos presentan daños, en menor o mayor medida, en todas las comarcas agrícolas, Guadalete, Campo de Gibraltar, Costa Noroeste, Janda y Sierra.

La campiña de Jerez de la Frontera "ha sufrido daños en cultivos de cereales de invierno, en invernaderos; hortícolas (zanahoria y patatas, principalmente) y daños en cultivos de cítricos y aguacates, totalmente inundados, en la ribera del Guadalete, así como plantaciones de olivar superintensivo, cuya aceituna estaba ya cosechada, pero cuyos árboles habrá que reponer", ha añadido Asaja Cádiz.

Asaja ha estimado en 180 millones la producción agrícola perdida.
Asaja ha estimado en 180 millones la producción agrícola perdida. / Goag

En la Sierra de Cádiz "se han visto severamente afectados los cereales de invierno y la aceituna del olivar de sierra", de la que quedaba en el árbol un 20 % todavía pendiente de recolectar.

En la Costa Noroeste, las borrascas han destrozado los invernaderos y dañado cultivos de flor cortada y hortícolas por la saturación de la capa freática del acuífero, que ha provocado "inundaciones constantes" y la pudrición de los cultivos -unos daños que se producen, además, en uno de los picos de venta del sector, San Valentín-.

En el Campo de Gibraltar, han resultado dañados, principalmente, cítricos y aguacates, que han quedado totalmente inundados durante muchos días, y que hoy todavía siguen inundados por el desbordamiento del Guadiaro y Hozgarganta.

Y en la comarca de La Janda, además de los cereales de invierno, han resultado dañados cultivos hortícolas tanto en invernadero como al aire libre, asasí como olivar superintensivo y aguacate.

LOS HONGOS, EL PELIGRO PARA EL OLIVAR

Miguel Ángel Mellado, productor de aceite en Puerto Serrano, sigue siendo una rara avis en el campo. Un "joven". Aún no ha podido entrar en la explotación de carácter familiar que tiene en el Paraje de Monforte. Al menos, la finca de Adriana no ha sufrido daños directos por la crecido del caudal del Guadalete, porque no tiene un linde directo. Sí que han visto varios arroyaderos desde la carretera pero, al no haberla podido examinar, no saben cómo está "respecto a desprendimientos y demás". Algo que no podrán hacer hasta, al menos, la semana que viene: eso confiando que el fin de semana dé un respiro, como parece, y el suelo oree (otros cuatro o cinco días).

Las dificultades con las lluvias comenzaron, sin embargo, ya en el momento de recogida: con una cosecha que prometía ser excelente, se tuvo que recolectar entre temporales y perdiendo gran cantidad de fruto, que cayó al suelo.

El principal peligro para el olivar, en estos momentos, es que el torrente ha caído antes de que a los árboles se les hubiera podido echar el tratamiento de cobre, que sirve de protección contra los hongos: "Con lo que puede entrarles repilo en las hojas por la intensa lluvia y la humedad, así que tenemos que tenerlo todo preparado para tratarlos rápido cuando podamos entrar".

A nivel de suelo, el problema es una hierba muy crecida, "que puede llegar a quitar nutrientes, además de que te impide ver el suelo y no sabes lo que vas a encontrar, una piedra, un agujero, etc".

Mellado no confía en las ayudas que puedan llegar a dar: "Si sale algo, te marean hasta que desistes. Y si a esto le añadimos mano de obra, seguros, fertilizantes, que cada vez son más caros, mientras que el precio del aceite baja respecto a años pasados... la tendencia es a empobrecernos".

Daños causados en zonas de cultivo de cítricos en el Campo de Gibraltar.

"HAY GANADEROS QUE NO HAN PODIDO ACCEDER A LAS EXPLOTACIONES"

Luis Bermúdez guarda a unas 600 cabras de cuya leche se elaboran quesos con sello francés. Estos días, las guarda literalmente, porque no ha podido sacarlas: "Aquí, en Costa Noroeste -cuenta-, el sector primario está castigo al máximo. Están los gastos económicos, claro, porque al no salir, te gastas un dineral en cama y comida. Pero luego ya los propios animales no están bien, porque no los puedes sacar, se estresan. Y lo peor es que queda un mes por lo menos antes de que empiece la hierba a crecer y, mientras, a seguir echándoles de comer"

"Hay ganaderos -continúa- que no han podido acceder a la explotación, y en Monte Algaida hay invernaderos que se les ha llevado el techo entero, con la estructura. Y los cultivos de exterior no quiero ni pensarlo, bajo el agua, y veremos el tiempo que van a tardar en sembrar de nuevo".

Aún no se tiene la más mínima pista de cuáles podrán ser ni en qué consistirán las ayudas: "El año de la sequía, metieron una excepcionalidad en la PAC -indica-, pero este año no sé cómo lo harán. Mientras, a salir adelante, como siempre hemos hecho, pasando calamidades. Otra, no tenemos".

"NO ESTOY ACOSTUMBRADO A BREGAR CON ESTO"

Ante el escenario que afronta estos días el campo, El Isla, que lleva cuarenta años ovejas para arriba, ovejas para abajo (unos 1.600 animales) dice que no está acostumbrado a bregar con esto. Cuenta que tenía unas 885 ovejas para parir y se le han ido un montón de parideras y corderos. "Un montón de borregos muertos, arrecidos de frío -cuenta-. Desde luego, no voy a sacar ni la mitad, pero la ruina es para todos los ganaderos: no soy yo solo. Se ha puesto la tortilla al revés en contra de nosotros".

Ruina. Malamente todo. Ahora mismo, también sin salir, las ovejas se mantienen a base de camiones de habas y heno.

El descalabro se produce justo tras una época de lengua azul: entre esto y las lluvias de ahora, puede haber perdido unas 300 cabezas. "Yo, con todo esto, soy duro, pero no me extraña que un joven tire la toalla -continúa el pastor-. Lo mismo porque estamos acostumbrados a perder más que a ganar, porque es normal que nadie quiera, aquí me tienes, todos los días chorreandito y lleno de barro".

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