De Paterna a Bruselas: el campo gaditano ante Mercosur

Carne, arroz, cítricos y apicultura serán los sectores más afectados por la firma del tratado en la provincia

Las organizaciones agrarias de Cádiz protestarán la semana que viene por el acuerdo de Mercosur

Uno de los corderos del rebaño de Juan Alfonso Parrazuelo, 'el Isla'.
Uno de los corderos del rebaño de Juan Alfonso Parrazuelo, 'el Isla'. / Julio González

¿Tipperary? El que es largo es el camino que hay desde Paterna hasta Bruselas. O, al menos, así lo siente Juan Alfonso Parrazuelo, el Isla, pastor de ovejas desde hace cuarenta años. “A ver si aguanta esto hasta que me jubile”, dice. Como todos los días, está pendiente de un rebaño de cerca de 1.600 animales. Bueno, él y sus dos perros: una perra “maestra” y otro, joven. “El perro es el dueño y señor de las ovejas. Sin él, se cachondean de ti”.

“Esto resiste –cuenta– por los corderos. La subvención apenas te deja para la comida en invierno. Una alpaca de heno vale 65 euros, si se pone el borrego al mismo precio, te falta dinero. Vamos retorcíos. La única ventaja que teníamos es que el borrego se está vendiendo más caro. Marruecos tiraba mucho en ventas, pagaban bien, pero paró por la lengua azul”.

El tema de Mercosur, la Unión Europea y la globalización es demasiado exótico: “Pero yo ando en el campo, sé lo que deja una hectárea de trigo, estoy todos los días aquí, en lo alto de la tierra”. Ampliar el arco con Mercosur, se teme, abrirá la puerta a “porquerías que no quieran otros. Al principio vendrá más barato, pero si nosotros ahora pegamos un bajonazo, no podremos seguir para adelante. Luego, cuando no tengamos nada, lo tendremos que pagar a precio de oro”.

Y eso que, ahora mismo, no pinta fácil: “Esto tiene muchos problemas, la prueba está en que, de veinte a treinta años, no tienes a nadie; lo mismo alguno guarda veinte ovejas... Pero, ¿esto? No, joven no hay ninguno. Esto se pierde aquí”.

El conflicto, como luego confirmarán desde las plataformas agrarias, lo provocan las dos varas de medir: “No se puede competir con países que no juegan con las mismas reglas –critica–. A nosotros nos piden mil papeles, vacunas y controles que nos cuestan mucho dinero y tiempo. Ahora quieren traer carne de fuera que no cumple ni la mitad de los que nos exigen. No pedimos que nos den nada, pero que exijan las mismas normas si no, nos están echando del campo. Si el pastor se va, el monte arde y la gente no come. Que no nos vendan por cuatro monedas”. Para él, Mercosur puede ser la “sentencia de muerte de nuestra forma de vida”.

EUROPA MUEVE FICHA

El problema con Mercosur es que no todo son corderos. Ni aguacate, ni pomelos. Del núcleo duro de la red comercial (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) importamos, sobre todo, petróleo (12.100 millones de euros), siendo la compra que más ha crecido en los últimos años (seguida de pienso para animales, 7.000 millones). Desde Europa, la parte del león se la llevan las farmacéuticas (6.800 millones), maquinaria en general (5.400) y vehículos (4.800). ¿A quién le puede interesar más este tratado? A Alemania y Centroeuropa. En total, Mercosur engloba a un mercado de cerca de 700 millones de habitantes. ¿A quién le puede interesar, además? A las grandes corporaciones, que son las que tienen músculo para operar en mercados de esta escala.

Se prevé que el sector de los cítricos se encuentre entre los más afectados.
Se prevé que el sector de los cítricos se encuentre entre los más afectados. / D.C.

El acuerdo –en un texto lleno de retórica muy del gusto de la Agenda 2030, y muy poco del gusto del agro– se produce en un contexto de reducciones de ayudas de la PAC. Su intención parece ser más política que comercial: viene a aglutinar mucho de lo que ya se estaba haciendo.

La firma del tratado  (que llevaba un cuarto de siglo dando vueltas) se ha acelerado con la llegada de Trump, que ha hecho que todos repitamos la máxima de Gramsci: el mundo globalista post-caída de la URSS va desdibujándose, mientras que se va conformando un escenario al dictado de la nueva política de patio trasero (y ático) estadounidense y del surgimiento de los BRICS. Con este movimiento, la UE quiere mantener influencia en un territorio en el que EEUU y China pugnan por establecer control.

“El sector primario no está en contra de tratados comerciales –indica el presidente de Asaja, José Pravia–. Pero, en este en concreto sale muy perjudicado, porque oficializa o no asegura las mismas reglas del juego. Muchos países de Sudamérica pueden importar usando técnicas y productos que aquí no usamos, lo que supone una competencia desleal debido a la falta de cláusulas espejo: se penaliza a un modelo productivo frente a otro”.

“Creemos en los acuerdos porque somos exportadores –añade Miguel Pérez, desde COAG Cádiz–. Pero creemos en los acuerdos equilibrados y, aunque sabemos que Europa tiene que tomar decisiones, la propia UE reconoce que el crecimiento del PIB va a ser del 0,1%. Estamos hablando del chocolate del loro”.

Producciones en principio seguras, como la aceituna, podrían también verse perjudicadas a medio plazo.
Producciones en principio seguras, como la aceituna, podrían también verse perjudicadas a medio plazo. / M.G.

Para el secretario general de COAG , “el acuerdo es muy lesivo tanto para la agricultura y la ganadería, como para la ciudadanía. Es muy contradictorio que Europa haya regulado con dos mantras, la salud y el medioambiente, y ahora parezca olvidarlos”. Pérez se queja de una legislación “que encorseta” y hace que no sean competitivos en un mercado “tan potente como es Mercosur, que no cumple con las mismas exigencias”. Aporta un dato como ejemplo: “En 10 años, Brasil (un país que, por sí solo, tiene más vacuno que toda la UE) ha aumentado la superficie cultivable en un 40% a costa del Amazonas. Y aquí –continúa– va a llegar carne mucho más barata, que no cumple los requisitos sanitarios respecto al uso de clembuterol o de antibióticos”. Justo, además, cuando en la provincia el vacuno había empezado a situarse tras un periodo con muchas bajas.

Otro tema son las condiciones laborales que, aun con niveles de vida difícilmente extrapolables, también pesan. Sólo contando los salarios mínimos, apuntan desde COAG, las diferencias son apabullantes: frente a los 1.184 euros de España, los 560 de Uruguay, los 348 de Paraguay, los 380 de Argentina o los 240 de Brasil. El SMI en Marruecos se coloca en 288, pero en el sector agrícola es inferior y se calcula por día.

Esta realidad lleva a otro de los temores comunes: el de la deslocalización. “Y, ¿quién es capaz de hacer un movimiento así?-explica Miguel Pérez–. Desde luego, un autónomo, no: los grandes fondos”.

De modo que la firma puede obedecer a “estrategias de ciertas marcas y lobbies que se quieran instalar en esos países”, añade Pérez. Un ejemplo de esto, comentan desde ASAJA, podríamos tenerlo en el cierre de las remolacheras: el azúcar de remolacha cuesta el doble que el de caña procedente de Sudamérica.

SOBERANÍA ALIMENTARIA

Ya sabemos lo que ocurre cuando, de repente, piensas que producías algo y no lo tienes: que te quedas sin mascarillas. Desde el campo, se ven obligados a repetir la perogrullada de que el primario es un sector estratégico, que no se puede desmantelar: “No se puede delegar la soberanía alimentaria”, indica Pravia.

“El ciudadano –reflexiona al respecto Miguel Pérez– no tiene sensación de escasez. Ve los lineales llenos de productos de todo tipo, de todas partes del mundo. Cuando hablamos de dependencia alimentaria, sin embargo, el tema es mucho más complicado que si hablamos de mascarillas: el primario tarda mucho en recuperarse si lo desmontas y, en muchos casos, no es posible porque la transferencia de conocimiento se corta y el acceso a la tierra está imposible porque se ha encarecido... El daño que se produce es posiblemente irreparable. Todo eso, sin contar que dependes de las políticas de otros”.

En la provincia, los sectores más afectados por el acuerdo de Mercosur serán la carne, el arroz, los cítricos y la apicultura. Se supone que el tratado afectaría menos al sector vinícola y al del aceite de oliva: “Pero este es un argumento perverso –sostiene José Pravia– porque, cuando cambias las reglas del juego, es posible que alguien que no se hubiera planteado producir, ahora piense que es una muy buena idea”.

LA SOMBRA DE LA PAC

La protesta que COAG, ASAJA y Cooperativas Agroalimentarias de la provincia tienen programada el próximo jueves frente a Subdelegación no sólo es respecto al tratado de Mercosur sino, también, ante la propuesta de la PAC, que ha sufrido un recorte de más del 20% sin contar inflación: “El PAC es también una compensación a la competencia desleal, porque como revisaras, por ejemplo, un 30% de lo que entra, el precio de los alimentos subiría muchísimo y tendrías a la gente en la calle”.

Para el secretario provincial de COAG, se está tocando “la arquitectura misma de la PAC, heredera del acuerdo que se realizó a nivel alimentario tras la II GM, conscientes de la transcendencia de tener esa red de seguridad”.

“Antes de que tomen decisiones –continúa Pérez, apuntando posibles soluciones–, deberían hablar con nosotros. Los acuerdos tienen que ser equilibrados. Han hablado de poner unas cláusulas de salvaguarda, pero hay precedentes de acuerdos en los que ponen ciertas bridas y después no funcionan porque no ponen medios. Tiene que haber una unidad aduanera para toda la UE. En España, por ejemplo, sólo se mira un 0,001% de lo que entra y estamos llenos de alertas sanitarias. Entendemos que los acuerdos tienen que estar equilibrados y quizá sería más sencillo que se obligara donde se produce en origen”.

Pausa pendiente del Tribunal de Justicia de la UE

Esta semana, el Parlamento Europeo decidió llevar el acuerdo de Mercosur al Tribunal de Justicia para una revisión legal. Desde España, tanto PSOE como PP se negaron a que se produjera, en una votación que unió en el "a favor" a parlamentarios de Vox, Sumar, Compromís, BNG y ERC (Irene Montero e Isa Serra, de Podemos, así como Alvise Pérez, se ausentaron). Tanto para ASAJA como para COAG, la postura de los principales partidos españoles ha sido “decepcionante”: “No hacen más que pedir el voto del campo, y luego actúan en tu contra”.

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