Especies invasoras: Cádiz, segunda provincia más afectada por la presencia del avispón oriental

Su expansión afecta tanto a la población de polinizadores como a la producción de miel y frutales

El avispón oriental se expande y ya amenaza a toda España

Ejemplar de avispón oriental.
Ejemplar de avispón oriental. / CSIC-Doñana

Un reciente estudio de la Estación Biológica de Doñana - CSIC revela una expansión significativa de varias especies no nativas del género Vespa en el sur de la Península Ibérica. Las especies de este género, la mayoría originarias de Asia y Oceanía, son conocidas por formar colonias grandes y, en algunos casos, por su potencial impacto en la biodiversidad, la economía y la salud humana. El estudio ha sido publicado en la revista científica Biological Invasions.

El listado de especies de avispas no nativas en España se ha ampliado con el avispón oriental (Vespa orientalis), identificado por primera vez en Valencia en 2013 y posteriormente en diferentes puntos de Andalucía, y con el avispón bicolor (Vespa bicolor), registrado por primera vez ese mismo año en Málaga.

Especialmente significativo resulta, según los datos que maneja el estudio, el caso del avispón oriental, que confirma su avance hacia el sur y el interior de Andalucía; mientras que en las provincias previamente invadidas, especialmente Cádiz y Málaga, las observaciones han aumentado notablemente en los últimos años. Así, en el caso gaditano, el avispón oriental muestra haberse extendido por todo el territorio, pero con especial incidencia en el Campo de Gibraltar. Además, de unos 350 avistamientos producidos desde 2018 en la provincia de Cádiz, unos 200 se han recogido desde 2022.

Además de Cádiz y Málaga, se han detectado nuevos datos del avispón oriental en las provincias de Almería, Córdoba, Granada, Huelva, Sevilla y un registro aislado en Toledo. Para mapear la expansión de estas especies desde sus primeros registros en la Península Ibérica, el equipo científico ha utilizado datos procedentes de plataformas de ciencia ciudadana, de la literatura científica y de observaciones de campo.

ENTORNOS URBANOS Y COSTEROS

Los resultados muestran que tanto el avispón oriental como el bicolor se concentran en entornos urbanos y periurbanos costeros y que, posiblemente, su llegada se deba al movimiento de vehículos, de personas y bienes, tanto por vía marítima como terrestre. Según el estudio, parece que estas especies se están adaptando con éxito a estos nuevos ambientes, donde presentan comportamientos de carroñeo, depredación de insectos y visitas a flores. Además, se han encontrado ejemplares dentro de varios parques naturales (entre ellos, el Parque Natural de La Breña y el de Los Alcornocales), lo que podría representar una nueva amenaza para la fauna autóctona allí presente.

En lo que se refiere al avispón bicolor, tan solo 9 registros se conocían en la España continental. Con en este nuevo estudio y gracias a las observaciones subidas a plataformas de ciencia ciudadana, se cuenta ahora con 48 registros. La especie sólo se había detectado en la provincia de Málaga, donde se ha seguido expandiendo lentamente. También se suma un nuevo registro en Granada.

Mapa con los conteos de la presencia de avispón oriental.
Mapa con los conteos de la presencia de avispón oriental. / CSIC-Doñana

La Península Ibérica registra ya la presencia de cuatro especies no nativas de avispas del género Vespa, según los últimos datos disponibles. La más extendida es la avispa asiática (Vespa velutina), originaria del sudeste asiático y detectada inicialmente en Francia en 2005. Desde allí se expandió hacia España atravesando los Pirineos, donde ha logrado asentarse y continuar su avance.

"El éxito de estas especies radica en su gran capacidad de adaptación a los nuevos ecosistemas -explica Jairo Robla, investigador de la Estación Biológica de Doñana – CSIC-. Son especies resistentes y muy competitivas, capaces de lidiar con todo”.

PELIGRO PARA LOS ECOSISTEMAS Y LA AGRICULTURA

La expansión de las especies invasoras del género Vespa en la Península Ibérica impacta sobre los ecosistemas locales y sobre sectores económicos como la apicultura y la agricultura. “Dado que alimentan a sus crías con otros insectos y cazan polinizadores nativos, su impacto podría acabar mermando las comunidades de especies fundamentales para nuestros ecosistemas”, explica el investigador Robla.

La reducción de polinizadores puede afectar de forma indirecta a la biodiversidad, a la capacidad de regeneración de numerosas plantas y a la producción agrícola.

A estas consecuencias ecológicas se suma el posible perjuicio económico. Las avispas invasoras atacan colmenares y provocan pérdidas en la producción de miel, además de ocasionar daños en explotaciones frutales. Aunque no representan un riesgo sanitario significativo para la población, advierten de que pueden producirse picaduras puntuales.

El estudio subraya la importancia de continuar monitorizando e investigando para comprender mejor la dinámica de invasión y las implicaciones ecológicas de estas especies en la Península Ibérica y en Europa. Para ello, las plataformas de ciencia ciudadana podrían ser una herramienta valiosa para rastrear su expansión

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