El año del Doce de Rajoy

El Gobierno popular ha dado a la provincia de Cádiz presencia pero no planes de futuro

Mariano Rajoy realiza un gesto a su llegada, el pasado noviembre, a la XXI Cumbre Iberoamericana de Cádiz. /EFE
Mariano Rajoy realiza un gesto a su llegada, el pasado noviembre, a la XXI Cumbre Iberoamericana de Cádiz. /EFE
Pedro Ingelmo Cádiz

22 de diciembre 2012 - 05:01

"Cádiz es donde empieza todo", dijo Mariano Rajoy en los días previos a la Cumbre Iberoamericana, en referencia a que en Cádiz se pretendía dar un giro a la diplomacia española para mirar a América, para buscar en América lo que no nos daba Europa. Cádiz, como embajadora de América, como lo fue cuando era un puerto de referencia. Ahora, el muelle gana en cruceros, pero pierde en mercancías y lo que para Cádiz ha sido el primer año de Rajoy lo resumía el ingeniero Juan Carlos Pery Paredes en un Foro celebrado en abril sobre el futuro de la ciudad al referirse a la terminal de contenedores: "El ministro socialista Blanco cometió el error de parar las infraestructuras y este Gobierno está cometiendo el mismo error". Vale para toda la provincia. En Cádiz ha empezado todo, la crisis, la burbuja, la economía sumergida, pero nada ha terminado ni tiene visos de que vaya a terminar.

Sin embargo, Cádiz ha tenido mucha presencia en los discursos institucionales que han poblado la celebración del Bicenterio y pocas veces una provincia periférica habrá sido tan visitada por los miembros del Gobierno de la nación como Cádiz en el Doce.

En el año que hoy cumple al frente del gabinete, Mariano Rajoy ha estado en Cádiz en tres ocasiones, dos de manera institucional (el día propio del Bicentenario, 19 de marzo, y como anfitrión de la Cumbre Iberoamericana) y una más por arrope electoral a su candidato andaluz, Javier Arenas, que resultaría un vencedor derrotado. En ese mitin en Jerez, la víspera del día grande de la celebración del Bicentenario, la Constitución del Doce fue el hilo argumental del discurso de Rajoy. En la prensa se destacaron frases como "Andalucía necesita un cambio como el que propugnaba la Constitución de Cádiz", que, claro, leyendo hoy la Constitución de Cádiz, elaborada hace 200 años con obligada connivencia de consenso con diputados del Antiguo Régimen, suena a anacronismo. Lo cierto es que en ese mitin Rajoy no tuvo una palabra para el Cádiz de ahora, para su reindustrialización, para los problemas del momento. 24 horas después, ya en la propia celebración del Bicentenario, fue un poco más explícito en sus palabras en Cádiz: "En tiempo de crisis no hay que tenerle miedo a las reformas".

Esas reformas se han respondido con protestas en decenas de sectores, desde la marea verde de la Educación, que ha perdido en la provincia en torno a 200 millones de presupuesto con lo que eso ha supuesto de reducción de profesores, a la Sanidad o a los colectivos de discapacitados. Si añadimos las tradicionales protestas de los ex trabajadores de Delphi o las víctimas de empresas que han echado el cierre como Visteon o Gadir Solar, ha sido raro en este primer año de Rajoy un día en el que no hubiera una manifestación por las calles de Cádiz.

La mayor parte de los ministros ha estado al menos una vez en la provincia. Han faltado, por ejemplo, José Ignacio Wert, de Educación y Cultura, una de las grandes estrellas del inicio de la legislatura o Luis de Guindos, que ni ha venido ni se le esperaba, o el de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, que se encarga de estos tres sectores clave para la provincia. En el lado contrario, ha sido cotidiana la presencia del titular de la cartera de Exteriores, García Margallo, que con su política de acercamiento a América ha abierto puertas para empresas de la zona en Brasil, la novia más cotizada de las economías emergentes y no las ha cerrado a la Venezuela bolivariana, interesada en trabajar con el sector naval gaditano.

En cualquier caso, en todas estas visitas los ministros no venían a 'vender' nada para Cádiz, sino para hacer acto de presencia en algún momento concreto del Bicentenario. Es el caso de la vicepresidenta Soraya Saenz de Santamaría, máxima responsable de un Consorcio de fastos, ue ha hablado en Cádiz mucho de los doceañistas, pero poco de Cádiz en 2012.

Esto se ha traducido en imagen, mucha presencia de Cádiz en medios nacionales gracias a la Cumbre y a las huelgas de basuras, pero poco impulso inversor en una provincia que arrancó el año con 185.202 parados y lo va a acabar muy cerca de los 208.000, 23.000 personas más en una continua sangría de empresas y empleos.

Si un Gobierno mide las necesidades de una zona marcada por la crisis por su esfuerzo económico, el de Rajoy no ha utilizado la máxima expresión de su filosofía, los Presupuestos, para que Cádiz tuviera planes de choque, pese a que los 291 millones que de manera directa llegarán a Cádiz del Estado es la mayor cantidad destinada a una provincia andaluza. Esto tiene una explicación.

Mariano Rajoy decidió incluir en su discurso de investidura, ahora hace un año, una mención a la celebración del Bicentenario de la Constitución y, pese a que el Bicentenario se ha hecho con lo que se ha podido y no se ha cumplido con casi ninguna de las obras previstas, lo cierto es que el calor institucional ha sido elevado con numerosos actos en los que los gabinetes de prensa de los distintos ministros han repetido casi siempre el mismo discurso sobre los mismos tópicos de la Constitución del Doce. Pero esto sí ha tenido una traducción en dinero.

Un euro de cada cuatro que llega directamente del Estado a la provincia -no se incluyen transferencias a la autonomía- va a ir a parar en 2013 al puente del Bicentenario, al que se acercó la ministra de Fomento, Ana Pastor, días antes de la celebración de La Pepa, para asumir que no podrá estar terminado hasta bien metidos en 2014. Precisamente, el puente es el que permite al Gobierno decir que se ha incrementado en Cádiz en 31 millones de euros la dotación inversora con respecto al año pasado, pero es que todos los demás proyectos se van a ver paralizados porque, si nos ceñimos exclusivamente al principal ministerio inversor, es decir, Fomento, vemos que los 68 millones destinados al emblema del Bicentenario, el puente, suponen el 73% de todo lo que Pastor destinará a la provincia.

A cambio, sufre la alta velocidad. Para la llegada del AVE a la provincia, dijo la ministra en marzo en Cádiz, habrá que esperar algo más tras la "reprogramación" de su departamento, un eufemismo que esconde un frenazo a todos los cortos plazos inversores. Antes de 2015 no habrá AVE, dijo, pero los Presupuestos, posteriormente, dijeron otra cosa: 2017 siendo optimistas.

El resto de ministerios tienen presencia testimonial y algunas direcciones generales, como Cultura, antiguo ministerio, que podría haberse descolgado con alguna partida para la Catedral de Cádiz no se dejan un solo euro en la prov incia.

En cuanto a lo que se podía decir que ha sido la relación emocional de Rajoy con Cádiz, centrada en el simbolismo de la Constitución que ha pasado a la historia con el apellido de 'liberal', cabe destacar un twitter que sus asesores incluyeron poco antes del 19 de marzo. La organización Acción Cultural había pedido a políticos y académicos que mencionaran en la red social su artículo favorito de la Constitución del Doce. El twitter de Rajoy escogió el artículo 280, que hace referencia a que "no se podrá privar a ningún español del derecho de terminar sus diferencias por medios de jueces árbitros elegidos por ambas partes".

En el año de la rebelión de las togas por las tasas judiciales la declaración de intenciones de Rajoy llama la atención. El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha estado en casi todos los grandes momentos del Bicentenario, pero no ha empleado esas visitas para la polémica. En junio se celebró en Cádiz el bicentenario del Tribunal Supremo en pleno escándalo por las dietas de los fines de semana caribeños del ex presidente Carlos Dívar, con la imagen de la justicia por los suelos, pero Gallardón se limitó a ser protocolario: "Encuentros como el de Cádiz deben ser una forma de avanzar por la senda que marca el respeto al Estado de derecho, de acuerdo con un modelo en cuya pirámide se sitúa la Constitución como máxima norma jurídica y sinónimo de garantía de estabilidad y buen gobierno". Ni una palabra de su tasazo.

En Interior, Jorge Fernández tuvo el privilegio de ser quien cerrara los actos institucionales del Bicentenario con un homenaje a la Guardia Civil. En él elogió el trabajo tanto de la Benemérita como del Cuerpo Nacional de Policía, que había incrementado en cinco puntos las detenciones con respecto al año anterior pese a que la delincuencia, al parecer, había caído en un 0,5%. Todos estos datos contrastaban con el informe de la Fiscalía Antidroga del año 2011, que mostraban ejemplos demoledores del incremento del contrabando y volvían a dejar escenas de los 80 con asaltos a alijos en la barriada de Bonanza de Sanlúcar, a finales de noviembre. Además, acciones de Interior en la provincia fueron útiles como contrapeso a anuncios de recortes. Fue el caso de la detención de un grapo en Cádiz por el caso Publio Cordón (puesto en libertad con una pequeña fianza por el juez) y de lo que podía ser una célula terrorista islamista en La Línea, que se sospechaba que estaba lista para realizar un atentado, aunque la noticia se diluyó sin ofrecer más conexiones con las grandes 'marcas' de la yihad.

Alguna esperanza de carga de trabajo para los atilleros se tenía con los BAM. Pedro Morenés, ministro de Defensa, acudió a Rota en febrero de este año para entregar el tercero de los cuatro buques que se habían encargado. Supuestamente, hacían falta cinco más. Morenés dijo que eran necesarios, pero que ya se vería si sería posible. Se vio. Ni un solo euro para los BAM en 2013. El drástico recorte de Defensa dejaba fuera de juego esta carga de trabajo, pese a la presión en el Parlamento de los propios diputados populares para que el proyecto saliera adelante.

Y acaba el recorrido con Miguel Arias, el ministro gaditano. Al contrario que en su anterior paso por el Gobierno con Aznar como presidente, su perfil es más bajo y su protagonismo menor pese a llevar la misma cartera que hace diez años, Agricultura y Pesca, a lo que se suma Medio Ambiente. La restricción de la pesca del boquerón para la famélica flota de La Janda, con Barbate a la cabeza, ha sido lo que, junto al rifirafe con Gibraltar, su principal quebradero de cabeza de la zona. Lo de Barbate no ha teniodo solución satisfactoria y lo de Gibraltar lo ha tenido a medias. En Europa, donde Arias se mueve bien, apenas se habla de agricultura y en Medio Ambiente ha sido espectador de un debate sobre una urbanización cerca de la playa de Valdevaqueros que carece de financiación y ha defendido una flexibilidad en la ley de costas que en la crucifixión del ladrillo es como si no se hablara de nada.

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