Pesca ilegal

Venganza de anguleros ilegales contra los científicos por la macrooperación Ave Fénix

  • Queman el barco alquilado de la Universidad de Córdoba desde donde se estudiaba el agotamiento de especies en el estuario del Guadalquivir

Estado en el que ha quedado el barco de los científicos Estado en el que ha quedado el barco de los científicos

Estado en el que ha quedado el barco de los científicos

El barco utilizado por científicos de la Universidad de Córdoba en el Guadalquivir para estudiar el agotamiento de las especies en el estuario a causa de la pesca ilegal de angulas ha amanecido totalmente calcinado tras un sabotaje perpetrado de madrugada y que la Guardia Civil atribuye a anguleros ilegales. 

El barco, que se encontraba fondeado en Lebrija, pertenecía a un pescador de la zona y lo utilizaba el grupo de investigación de la UCO en regimen de alquiler. La embarcación está valorada en unos 15.000 euros y ha quedado totalmente inutilizada. Aparte del daño del propio barco, está el del equipo científico que se encontraba en él. A todos estos daños, se une que la investigación queda totalmente paralizada hasta que consigan otro barco y difícilmente nadie en la zona se va a prestar a alquilarles un barco tras lo sucedido.”Es un aviso a navegantes y han atacado a la parte más débil del eslabón. La operación es una decisión de e la Guardia Civil y de la Junta de Andalucía, no de los científicos”.

                                                                     Aparte del anterior sabotaje, las amenazas que reciben estos científicos son continuas, según afirman fuentes de la UCO. “Actúan como una estructura mafiosa organizada porque va mucho en juego y empiezan a ser peligrosos. No van a la puerta de la Consejería a manifestarse porque no les dejan pescar sino que queman un barco”.

Lo de que ‘va mucho en juego’ lo denunciaba la Guardia Civil durante el operativo del Ave Fénix. Hay una parte de la pesca de esta zona que llega al mercado negro asiático a través de Madagascar. En Hong Kong el kilo de angulas vivas del Guadalquivir se puede llegar a pagar hasta a 7.000 euros para su posterior engorde y ser vendidas como anguilas europeas, una especie en colapso ecológico en toda Europa y sumamente protegida.

La Guardia Civil también afirma que algunos de los anguleros ilegales están en contacto con los contrabandistas del hachís, que utilizan sus barcazas como guarderías cuando están subiendo el río. De hecho, no se sabe hasta qué punto estas conexiones también apuntan a los nuevos mercados de la angula, al borde de la extinción.

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