Inmigración

Solo 38 pateras han llegado a Cádiz en 2020

  • El control de las fronteras por culpa del Covid-19 ha hecho que sólo 378 migrantes hayan alcanzado las costas gaditanas en lo que va de este convulso año

Inmigrantes llegados en una patera a la playa de Cortadura en la capital gaditana el pasado año. Inmigrantes llegados en una patera a la playa de Cortadura en la capital gaditana el pasado año.

Inmigrantes llegados en una patera a la playa de Cortadura en la capital gaditana el pasado año. / Jesús Marín

Antes de sospechar que una pandemia cambiaría nuestra forma de vivir, la inmigración era uno de los graves problemas de España. La frontera sur de Europa se veía asaltada cada año por miles de personas que huían de virus más mortales que el SARS-CoV-2: la guerra, el hambre, la muerte. Los jinetes del apocalipsis cabalgando eternamente. Los tiempos han querido que esa cuarta cabalgadura no lleve el rostro de la peste sino de un virus venido de oriente y que ha contagiado a millones de personas.

Pero la nueva normalidad ha traído cambios de tendencia incluso en esa llamada inmigración ilegal. Un dato significativo para que se sitúen: desde el 9 de marzo hasta el 31 de mayo no entró ninguna patera por las costas de Cádiz.

Según los datos facilitados a este medio por la Subdelegación de Gobierno, en lo que va de año sólo han entrado por las costas de Cádiz de manera anómala 378 personas en 38 pateras, la última lo hizo en la tarde de ayer sábado a la zona de Castilnovo, entre El Palmar y Conil, con 21 magrebíes a bordo. El mes de enero fue el único que mantuvo la tendencia anual, con 15 pateras y 236 personas. En febrero sólo se rescataron seis pateras y 20 personas. En los primeros ocho días de marzo sólo entraron 17 personas repartidas en tres pateras. Y a partir de ese 9 de marzo antes citado, nada hasta el mes de junio. El coronavirus se hizo amo y señor de nuestras vidas, llegó el confinamiento y se invirtió el flujo. Es decir, algunas mafias se dedicaron a cobrar a los inmigrantes por pasarlos de este lado del Estrecho hasta África. Lo nunca visto. Los desheredados, los necesitados, huyendo de un primer mundo que estallaba en pedazos por la aparición de un virus respiratorio. En junio llegaron 10 pateras con 45 personas a bordo; y en lo que va de julio han sido cuatro las embarcaciones que han recalado en nuestras costas con 60 personas a bordo.

La situación es inusual para todos los protagonistas de la historia. Miembros del Servicio Marítimo de la Guardia Civil con quienes este medio ha podido hablar reconocen que la situación es de absoluta tranquilidad en las aguas del Estrecho en lo referente a pateras, y que incluso días atrás, cuando la mar ha estado en calma y todo era favorable para que las pateras se lanzaran a la mar, su presencia ha sido testimonial.

Esto se debe, además de al miedo al virus, a la vigilancia que Marruecos está llevando en sus fronteras. Siempre se ha pensado que el reino vecino hacía la vista gorda en algunas tareas de vigilancia en zonas comprometidas como las inmediaciones del monte Tarajal.

El aluvión de 2018

El descenso en el número de inmigrantes que llegaron hasta las costas gaditanas en lo que va de año es significativo si se compara con el pasado año pero más aún si se hace con 2018, cuando se vivió una auténtica invasión de pateras que desbordó las perspectivas gubernamentales y que provocó que tuvieran que habilitarse instalaciones como el CATE de San Roque o Campano en Chiclana para acoger a tantas personas en situación de vulnerabilidad.

El descenso del pasado año se notó a nivel nacional pero llegó a multiplicarse en la provincia de Cádiz, hasta el punto de que descendió casi en un 70% el número de personas inmigrantes que alcanzaron las costas gaditanas, pasando de las 20.084 de 2018 a las 5.805 de 2019. Cifras, como pueden ver, lejanísimas de las que se ven en estos primeros siete meses del 2020.

Pese a esa bajada, nada menos que 585 personas perdieron la vida el año pasado en su intento llegar a Europa, la mayor parte de ellas en las rutas del Mar de Alborán y Canarias, con 262 y 200 fallecidas o desaparecidas, respectivamente. En 2018 se contabilizaron 1.064, pero si comparamos las cifras respecto al total de llegadas, el número de personas fallecidas sube a un 1,75% en 2019 respecto al 1,65% de 2018.

Por otra parte, en un informe presentado con motivo de la celebración del Día Mundial del Refugiado, Derechos Humanos denunció que el descenso de migrantes en la Frontera Sur se sostiene gracias “a la subcontratación por parte de España de la violencia de Marruecos contra las personas subsaharianas que intentan llegar a Europa por esta vía”.

APDHA advirtió en este informe que es necesario poner el foco en las causas y los efectos que han producido ese descenso a la mitad de llegadas en 2019, que sigue vigente en 2020 con una reducción del 31%, según los datos del Ministerio del Interior. “El Gobierno español era plenamente consciente de que poner en manos del régimen marroquí la gestión de la frontera sur europea implicaba el uso intensivo y extensivo de una desatada represión extremadamente violenta contra las personas de origen subsahariano”, denuncian.

Para la APDHA la reducción en la llegada de pateras a las costas españolas está íntimamente ligada a esa terrible represión, confirman desde la asociación, que alerta de que entre 11.600 y 12.000 personas migrantes han sido desplazadas hacia el sur “de forma muy agresiva, en medio de robos, palizas y torturas”, según la Asociación Pateras de la Vida, y que se observa una “desquiciada violencia” en los campamentos de personas migrantes en los bosques cercanos a las fronteras de Ceuta y Melilla. Teniendo en cuenta las razones que justifican este descenso, para la APDHA “resulta deplorable cómo todavía existen dirigentes públicos o partidos políticos que se congratulan de que el descenso siga produciéndose”.

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