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¿Dónde está Rambo?

El gaditano Jesús Subirats Pérez desapareció en Sevilla el mes de noviembre de 2011 y la Policía no encuentra ninguna pista fiable

Jesús Subirats Pérez en una fotografía enviada por su familia.
Pedro M. Espinosa Cádiz

02 de junio 2013 - 05:01

A Jesús Subirats Pérez se lo tragó la tierra un 26 de noviembre de 2011. Chas. Desapareció sin dejar rastro y casi 20 meses después su expediente sigue coronado por una gran interrogante pintada escandalosamente en rojo.

Jesús, o Rambo, como era conocido por todos, salió aquel fatídico día vestido con un chándal del Real Madrid a jugar un partido de fútbol con un amigo y, tras llevar a este en su coche hasta su domicilio, se esfumó. Su vehículo sí que apareció con la batería agotada y algo de dinero, presuntamente del desaparecido, en su interior. Nada más. Ningún indicio de lo que pudo haber ocurrido. Ninguna hipótesis fiable que manejar. Sólo un hueco que aún no se ha llenado y muchas preguntas sin contestar.

La familia de Jesús es natural de Villamartín pero de pequeños el padre, José, se trasladó por motivos laborales a Sevilla, concretamente a la barriada de Palmete, donde se criaron Jesús y otros 17 hermanos de una familia enorme que en estos momentos se encuentra desolada. El padre falleció hace 12 años pero la madre, de 80 años, está pasando por unos momentos complicadísimos, esperando en vela alguna noticia de Jesús que por el momento no llega.

"Queremos pensar que se ha ido -dice Montse, una de sus hermanas-, pero la incertidumbre que estamos pasando no se la deseo a nadie. Es ya un año y medio el que llevamos sin saber nada de Jesús y esta situación nos tiene desconsolados".

Jesús trabajaba en la construcción, pero con el estallido de la burbuja inmobiliaria su mundo se derrumbó, lo que le llevó a codearse con amistades peligrosas y a acercarse al mundo de las drogas. La propia familia reconoce su transitar por esa frontera peligrosa que a veces acaba en el precipicio, aunque aseguran que nada hacía presagiar un desenlace como este, una desaparición angustiosa, un caso en el que nadie les da respuesta. "Sabemos que la Policía continúa investigando, hablamos con ellos, pero nos dicen que no hay novedades, que no han abandonado el caso pero que hasta el momento no tienen ninguna pista fiable y que todas las que siguen no les conducen a ningún sitio. Es una cosa muy rara".

Jesús tenía pareja, llevaba cinco años viviendo con una chica que ya ha comenzado a rehacer su vida y a salir con amigas, harta de esperar una buena nueva que no llega.

Los familiares de Jesús Subirats Pérez siguen confiando en su regreso, en que todo haya quedado en una pesadilla o que, al menos, como consuelo, un día una llamada les diga que sigue con su vida en otro lugar, que decidió desaparecer y empezar de nuevo lejos de todo. "Mi madre sólo vive esperando su vuelta en un suplicio diario. No pierde la esperanza de verlo entrar por la puerta en cualquier momento", dice su hermana Montse, que, junto a su familia, también se aferra a la esperanza y a la lucha para que la desaparición de Jesús no quede en el olvido. Por eso ha llegado a ir a programas de televisión y a organizar actos de vigilia que mantengan la luz encendida. Pero, de momento, sólo hay silencio y un hueco sin llenar.

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