Rafael de Paula pagará 1.800 euros de multa para evitar ir a la cárcel

Su abogado y la acusación logran un acuerdo que rebaja la solicitud de prisión de un año a seis meses, conmutable por sanción económica

Rafael Soto Moreno, Paula, espera sentado a que dé comienzo el juicio, que finalmente apenas duró cinco minutos.
Rafael Soto Moreno, Paula, espera sentado a que dé comienzo el juicio, que finalmente apenas duró cinco minutos.
Manuel Moure Jerez

15 de noviembre 2014 - 05:01

El matador de toros retirado Rafael Soto Moreno, más conocido como Rafael de Paula, fue condenado ayer a seis meses de prisión que serán conmutables por una multa de 1.800 euros (5 euros diarios durante un año) así como dos años de alejamiento del letrado Manuel González Gamero después de que su abogado, Jesús Barea, y el de la acusación particular, Juan de Dios Campos, llegaran a un acuerdo y Paula lo aceptara "pese a tener tapones en los oídos y no enterarme de nada". Los hechos juzgados consisten en las amenazas que éste vertió sobre González Gamero después de que éste discrepara con él a finales de octubre en torno a una querella que el diestro quería interponer contra la Duquesa de Alba y otros personajes, lo que el letrado entendió como algo "sin pies ni cabeza", lo que desató las iras del maestro. Cabe destacar que contra el diestro se solicitaba un año de cárcel por un delito de amenazas graves así como que el abogado amenazado, González Gamero, desistió finalmente de reclamar cantidad alguna a Paula por los daños que causó en la puerta de su despacho con un cuchillo y una pequeña azada. Los daños han quedado cubiertos por el seguro. Pese a ello, la sentencia, alcanzada de conformidad (lo que evitó la celebración de juicio), también condena a Rafael Soto al pago de 5 euros diarios de multa durante 20 días por una falta de daños. El juicio, fijado a las 9,45 horas, comenzó a las 10,05 y concluyó a las 10,10 horas. Apenas duró cinco breves minutos.

La juez del Juzgado de lo Penal número 3 advirtió a Rafael Soto Moreno que en caso de que no abone la multa será encarcelado. El alejamiento que deberá mantener será de 200 metros durante dos años, a lo largo de los cuales no podrá acercarse ni mantener contacto de ningún tipo con el que fuera su abogado. El matador se beneficia de esta medida al carecer de antecedentes penales. Los que hace años le enviaron a prisión ya han prescrito. Paula entró en los Juzgados tranquilo, pero el genio le volvió a aparecer a la salida, cuando volvió a cargar contra Curro Romero y Morante, a los que tildó de "rateros".

A su llegada a la sede judicial de la Avenida, donde se ubica el Juzgado de lo Penal número 3, se le vio sosegado y arrepentido de haber intentado abrir la puerta del despacho de su ex abogado a la fuerza. Poco a poco, mientras se encaminaba a paso lento hacia el edificio fue dejando perlas desde "¡Cataluña es España!" a "soy torero hasta durmiendo" y no dudó en piropear a una periodista "¡pero qué guapa es usted!".

Vestido con un traje gris perla con corbata y pañuelo a juego, Paula, esperó sentado a que comenzara el juicio. Dijo a los periodistas: "Se me ha olvidado una compañera inseparable mía, mi toalla". Conforme llegaba la hora del juicio reconocía que el momento no era precisamente agradable: "Mire usted, al toro estoy acostumbrado, puede llegar a ser hasta un amigo, pero esto es extraño y desagradable para mi" en referencia al trago judicial que debía vivir en breve, para señalar a continuación que "lo que hace buenos o malos a los seres humanos es la conciencia", "un torero debe saber guardar siempre la compostura y eso es lo que yo hago hasta en sitios como éste", manifestaba tranquilo, sentado y apoyándose en su inseparable bastón con cabeza de toro en la empuñadura.

La penúltima que dejó el torero, incapaz de dejar indiferente a nadie, fue para la magistrada juez cuando ésta le preguntó si se conformaba con los términos de conformidad alcanzados por su abogado y la acusación. "Mire su señoría -dijo- yo es que tengo tapones en los oído y no he podido oír ni a mi abogado ni a estos señores con las togas". Finalmente, accedió a la conformidad.

Fue a la salida, cuando Rafael de Paula comenzó a clamar de nuevo contra Curro Romero y Morante, "tengo testigos", aseguró mientras se lanzaba en una nueva ronda de acusaciones hacia ellos llamándoles "rateros". Su hijo y una sobrina lo acompañaron hasta el coche, un pequeño utilitario de color blanco que le llevó de vuelta a su domicilio.

stats