Nuevos proyectos y unión política para encajar el golpe de la desaceleración

Tras la financiera, la siguiente crisis será la de demanda, que reducirá el consumo y la inversión · Para compensarla, en Cádiz será clave la reindustrialización, pero rápida y viable

Pancarta que pudo verse en una protesta contra el cierre de Delphi.
Pancarta que pudo verse en una protesta contra el cierre de Delphi.
B.r./F.r./J.g./ / Cádiz

27 de abril 2008 - 05:01

"Los pobres son los que más sufren las crisis, pero también los más acostumbrados a ellas". Es tan paradójico como desgraciado pero es así, y si de algo saben los gaditanos es de crisis y de pobreza. A partir de aquí se puede construir, con datos objetivos y razones de expertos económicos, un análisis de las consecuencias que la desaceleración económica tendrá en la provincia.

Tras la financiera y la constructora, la siguiente caída será el consumo. Con la menor capacidad económica y de ahorro del país (los hogares gaditanos sólo retienen 8 de cada 100 euros que reciben, según la Fundación de Cajas de Ahorro), el retraimiento de la demanda será evidente. Ésta es la principal obsesión del Gobierno central, que, con medidas como la inyección de 400 euros "frescos" a través del IRPF, tratará de estimular las compras.

Y es que de este factor y de las nuevas fiscalidades estatales dependerá el rumbo y el ritmo de la desaceleración: menos consumo implica menos actividad, menos inversiones, más cierres, más EREs -Expedientes de Regulación de Empleo-, más paro, menos renta y vuelta a empezar con menos consumo. Es un ciclo común para todo el país pero con efectos que pueden ser dispares o diferentemente encajados en cada punto.

En la provincia, la ventaja en la que todos los agentes coinciden es en la "bendición" que pueden suponer, si son rápidos y viables, los planes públicos de competitividad y reindustrialización iniciados por la Junta y el Gobierno central, respectivamente. Este apoyo público sería en un análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades), la principal de estas últimas que tiene Cádiz, como también el nuevo parque empresarial de Las Aletas.

Igualmente podrá ser una oportunidad la "intervención" pública en el mercado de la vivienda para fomentar la construcción a través de la VPO y el hecho de que Andalucía seguirá recibiendo fondos estructurales de la UE hasta 2013 como región Objetivo 1 -aunque estos llegan a través de proyectos cofinanciados que requieren de una inversión local-.

Siguiendo el esquema DAFO, las fortalezas son una población joven (el valor humano cotiza al alza en Europa); una adecuada cualificación general; la mayor concentración industrial de Andalucía; imagen internacional; una renovada red de transporte y la posición estratégica en el Estrecho.

Frente a estas ventajas, las debilidades y amenazas son las ya conocidas, como la falta de empleo, de suelo y de competitividad, la pérdida del "efecto sede" frente a Sevilla y Málaga, la inexistencia de un tejido empresarial local fuerte, la excesiva dependencia de multinacionales "con pies de barro" y de la administración o una mentalidad poco emprendedora.

Pero también otras nuevas como el impacto de la nueva ordenación territorial de Andalucía (POTA) y la excesiva burocracia en proyectos turísticos o residenciales, o el imparable retroceso de sectores fundamentales como el campo o la pesca, en la que la renovación del acuerdo de Marruecos y las negociaciones para mejorar las condiciones técnicas en el caladero vecino serán determinantes.

A este diagnóstico, el profesor catedrático de Economía General de la UCA Antonio José Narváez añade dos factores, negativo y positivo, que considera determinantes: la división de la Mancomunidad de la Bahía y el especial peso social de la familia en Cádiz, que puede salir al rescate de las víctimas de la crisis. En parte ligado a esto último, Narváez augura un aumento de la economía sumergida y el resurgimiento de los montes de piedad. Y para combatir el ciclo de recesión tiene dos recetas principales: mayor unión política y nuevos proyectos viables que compensen los cierres venideros.

Uno de estos es el de Sacesa y el desarrollo aeronáutico. Aunque aún no tiene fecha de llegada, la incorporación de esta industria a la Bahía puede hacer que este sector, junto a Airbus y EADS-CASA se conviertan en el revulsivo que el sector industrial espera, mientras se ponen en marcha los planes de reindustrialización y el conglomerado de empresas post-Delphi. Sin embargo, la propia compañía ya ha advertido de los riesgos que implica que España esté en la zona euro, debido a su fortaleza frente al dólar, lo que ha hecho que Airbus incremente el precio de sus aviones en el mercado internacional.

Y, cómo no, el sector naval. Hoy día vive sus mejores momentos en cuanto a carga de trabajo. Pero en la Bahía, los sindicatos quieren volver a la época dorada de la construcción naval.

Los hoteleros de la Costa de la Luz, frente de pelotón de la industria turística, han advertido de que el año será difícil también para ellos, abonados a un crecimiento imparable durante el último decenio. ¿Cuántos de los 1,8 millones de turistas españoles que visitan la provincia cada año recortarán ahora sus gastos en vacaciones? ¿Cuántos decidirán, directamente, no viajar esta temporada? ¿Afectará la situación a los altos precios hoteleros, intocables hasta ahora? Las preguntas inquietan a la hostelería en un destino en el que el mercado nacional aporta un 70% de la clientela en alojamientos reglados e incluso más en el segmento de la segunda residencia.

Mimar la aportación clave del turismo alemán, lograr la incorporación de nuevos mayoristas que vendan viajes a Cádiz en el norte de Europa, y conseguir el establecimiento de nuevas y estables rutas aéreas entre Jerez, España, y el resto del Continente, son ahora factores decisivos para que el destino salga airoso de ésta y sucesivas temporadas. Las tareas, de nuevo, son responsabilidad público-privada.

Pese al gris panorama, las fuerzas patronales del turismo mantiene su confianza en dos ventajas competitivas: el apogeo de la provincia como lugar de moda en el país; y su posicionamiento consolidado como destino de calidad, para viajeros de alto poder adquisitivo y menos afectados por la recesión económica.

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