'El Kiki' le quitó las llaves de su casa a la víctima en una fiesta del barrio
El juez decreta prisión incondicional para los tres jóvenes detenidos por el crimen cometido en Guillén Moreno · Están acusados de delitos de robo con violencia y del brutal asesinato de Mercedes Tello
Que habían entrado a robar en su domicilio, en la calle Cal y Canto, en la barriada de Guillén Moreno, con unas llaves de su casa estaba claro. La puerta no había sido forzada. Ella, la víctima, Mercedes Tello, una antigua trabajadora de Altadis de 56 años, no les había podido abrir la puerta. Eran las tres de la madrugada (los ladridos de los perros de la mujer que escucharon los vecinos habían fijado la hora de la muerte) y estaba sola, porque su marido se encontraba en Madrid, atendiendo a su madre, enferma. Además, esas llaves habían sido localizadas cerca del domicilio de uno de los supuestamente implicados. Faltaba sólo por saber cómo habían logrado hacerse con esas llaves. Y ayer, por fin, este extremo quedó aclarado.
David R.S. alias El Kiki, vecino de Mercedes, el considerado autor material del crimen (así lo habría confesado en dependencias policiales, tras derrumbarse y delatar a sus compinches ) se las habría sustraído a la mujer en una fiesta celebrada hace poco en el local de la asociación de vecinos. Fue a partir de entonces cuando Mercedes comenzó a echar en falta esas llaves. La Policía indagó en esa pista y pudo determinar que El Kiki había asistido también.
El principal imputado, junto a sus supuestos cómplices, J.M.F., alias El Puche, el segundo de los detenidos, y el tercer apresado, llamado José R., (y no Enrique, como inicialmente se apuntó), fueron conducidos ayer por la Policía ante el titular del Juzgado de Instrucción Número 4 de Cádiz, acusados de los supuestos delitos robo con violencia y asesinato los tres. El Kiki, con el rostro arañado supuestamente por Mercedes, en su desesperado intento por salvar su vida, como autor material. Y los otros dos, como cooperadores necesarios.
Llegaron justamente a las nueve y cinco de la mañana. Sólo El Kiki ocultó su rostro al observar la presencia del fotógrafo de este diario. El Puche y José R., conocido como 'El Púa', caminaron con la vista al frente, esposados y conducidos por los agentes, tras bajar del furgón para entrar en los Juzgados.
Cinco horas después, el juez decretaba prisión incondicional para los tres. Y salieron de los Juzgados de nuevo los tres esposados y custodiados por la Policía para retornar a las dependencias de la Comisaría, a la espera de que la Guardia Civil acudiera para llevarlos a la cárcel. En torno a las ocho y cuarto de la tarde, agentes de la Guardia Civil los conducían hasta Puerto 2, donde al cierre de esta información quedaban recluidos en el Módulo de Ingreso de la cárcel.
La Comisaría de la Policía emitía ayer un comunicado en el que de forma sucinta recogía los principales aspectos de la investigación de un crimen que ha conmocionado a toda la sociedad gaditana, dado el ensañamiento y la brutalidad empleada para matar a la víctima, y que sigue bajo secreto de sumario.
La Policía detalló que las primeras declaraciones de familiares y testigos, tras el hallazgo del cuerpo de Mercedes ( poco después de las tres de la tarde del lunes, en el suelo de la cocina de su casa, en medio de un gran charco de sangre, con numerosas heridas provocadas por arma blanca) descartaron "la motivación sentimental". No en vano su marido no estaba en la ciudad, Y fue él quien alertó a sus allegados de que algo ocurría, de que Mercedes no contestaba a sus llamadas.
El robo se convertía en la única hipótesis posible, que pronto quedó confirmada. A la mañana siguiente de morir Mercedes, apuñalada hasta la muerte con un cuchillo que cogieron en su cocina, que acabó con la hoja doblada dada la brutalidad con que le asestaron hasta 30 puñaladas (una de ellas, en plena tráquea), El Kiki supuestamente vendía por 30 míseros euros el exiguo botín logrado en la casa : un pequeño televisor.
La Policía ha completado el caso localizando al comprador del aparato, que ha sido imputado por un delito de receptación. Ahora, queda saber por qué. Qué lleva a tres jóvenes, todos con antecedentes, a matar con tanta saña a una mujer indefensa en su propia casa. Una mujer, su vecina, que siempre les había ayudado. Que les daba dinero para que le hicieran los recados.
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