Imputan a un guardia civil un atraco en Jerez y dos en Sevilla

Fue arrestado después de robar una sucursal del BBVA con una pistola reglamentaria

J.p. / Jerez

17 de marzo 2010 - 05:01

El sujeto que fue detenido el lunes como presunto autor del atraco a la sucursal del BBVA de la calle Cartuja, en Jerez, está posiblemente implicado en otros dos asaltos, también a mano armada, en la provincia de Sevilla. El detenido es un guardia civil en activo, Juan N.B., de 56 años, que llevaba encima en el momento de su apresamiento una pistola reglamentaria en el instituto armado, una Beretta de 9 milímetros Parabellum, y con munición, según ha podido conocer este medio.

El hombre pertenece a la comandancia de Ceuta, a la cual ya se le ha informado de los hechos para que se le incoe el oportuno expediente mientras se avance en el resto de diligencias.

El guardia permanece ingresado en calabozos de la comisaría de la plaza del Arroyo en espera de ser puesto a disposición de la autoridad judicial competente. Mientras, la Policía judicial investiga su presunta implicación en otros asaltos, saldados sin daños personales, en la provincia de Sevilla, ya que se ha descartado, a priori, que el detenido guarde relación con los atracos cometidos en Jerez durante las últimas semanas: un asalto a una sucursal del banco de Andalucía, en el paseo de Las Delicias, a mediados del pasado mes de febrero; y a otra sucursal, de La Caixa, de Guadalcacín.

Las sospechas policiales se basan en otras pistas, que el aspecto físico de esos atracadores no coinciden -"en absoluto", dicen las fuentes consultadas- con el perfil del detenido, un hombre de cierta edad (56 años), bien vestido, mientras que el resto de los perfiles de los sospechosos responde a dos hombres jóvenes.

El sujeto que permanece ingresado en los calabozos llevaba escondida el arma bajo un periódico. Actuó a cara descubierta. Empero, se ignora qué motivos le llevaron a cometer esos asaltos.

La forma en la que el atracador perpetró el robo fue realmente curiosa. No en vano, escondió en un periódico un arma de fuego y se dirigió al mostrador con un mensaje escrito en un papel. En dicho mensaje advertía que portaba un arma (de hecho, se la mostró a la cajera) y empezó a recibir billetes uno detrás de otro. Un testigo presencial aseguró a este periódico que lo único que dijo el atracador a su víctima fue "más, más, más", en clara alusión a que siguiera dándole dinero (Se llevó 3.600 euros).

Sin guantes, vestido con una gorra y un chaquetón gris, el delincuente abandonó la sucursal pero, para sorpresa de todos, nada más salir del banco se dirigió de nuevo hacia el interior para recoger algo que se había dejado olvidado. Se trataba del papel en el que mostraba el amenazador mensaje, se comprende que temeroso de que sus huellas dactilares quedaran en el folio. Los segundos que perdió el atracador fueron esenciales para que en las inmediaciones del puente de la calle Medina fuera detenido por los policías.

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