La Fiscalía denuncia el abandono de una anciana demente en Rota

El esposo y el hijo de la afectada se niegan a recibir ayuda en su domicilio Una antigua asistenta dice que está totalmente descuidada

Julia Alarcón. Cádiz

13 de noviembre 2013 - 05:01

El Ministerio Fiscal ha remitido a los Juzgados de Rota una denuncia criminal contra J.H.C. y J.H.H. por un delito de maltrato familiar habitual y abandono con riesgo para la integridad física y psíquica hacia la esposa y madre -respectivamente- de los denunciados, A.H.H. de 85 años de edad y con demencia senil.

La Fiscalía llegó a incoar diligencias a principios de año para esclarecer la situación en la que se encuentra esta vecina de Rota, tras recibir la ficha de recepción de una llamada al Teléfono de Atención a Personas Mayores, remitida por la Subdirección General de Personas Mayores de la Consejería de Salud y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, donde se hacía constar por parte de un familiar la falta de asistencia que sufre la afectada.

Según consta en el decreto, miembros del Cuerpo Nacional de Policía realizaron una investigación y levantaron un atestado donde se recogía la declaración de una antigua cuidadora de la anciana, quien confirmó que la situación de ésta no era la adecuada. Afirmó que la ropa de cama de A.H.H. estaba sucia y con restos de orín, que había restos de comida en el domicilio y que además carecía de agua caliente para su aseo. En definitiva, una situación de abandono, vejaciones y descuido por parte de su marido, su hijo así como de una interna contratada por ellos.

Al parecer estas quejas fueron elevadas a los Servicios Sociales de Rota, desde donde avisaron a la familia -tal y como establece el protocolo- de que iban a realizar una inspección domiciliaria, aprovechando padre e hijo tales circunstancias para arreglar y ordenar la casa.

En este mismo sentido, la nieta de la afectada, en representación de su madre (por estar ésta impedida) y de otros familiares, considera que su abuela está abandonada. Al mismo tiempo ha mostrado preocupación por su abuelo, de 87 años de edad, por entender que no se encuentra en condiciones para cuidar a persona alguna. Éste, además, no consiente recibir ningún tipo de ayuda, ni para él ni para su mujer, una carencia avalada por el hijo de ambos, que, según la nieta, es el que toma todas las decisiones sin consultar con ningún miembro de la familia, con los que no mantienen relación y a los que no permite el acceso a la vivienda.

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