Provincia de Cádiz

Condenado por contratar a tres matones para cobrar una deuda

  • Un Juzgado impone a un empresario sevillano del sector del marisco seis meses de multa por valerse de tres sujetos para reclamar un débito a un cliente de Conil

No sabe de dónde sacó fuerzas de flaqueza y avisó a la Guardia Civil, que pudo pillar in fraganti a los tres matones cuando le realizaban una nueva 'visita' a su nave, en el polígono industrial La Lobita, en Conil, para reclamarle el pago de una deuda. Los esbirros cayeron con todo el equipo, y con ellos, su empleador, el empresario que les había prometido el 50% del dinero que le adeudaba su cliente de Conil.

El Juzgado de lo Penal Número 4 de Cádiz acaba de condenar al impulsor (así se da por probado en la sentencia) de lo que jurídicamente se denomina un delito de realización arbitraria del propio derecho, el conocido empresario sevillano del sector del marisco José Ángel Rodríguez Cabeza, dueño de Dimarosa Sevilla S.A., a la pena de seis meses de multa, con cuota diaria de 10 euros.

El fallo, facilitado a este periódico por el abogado de la víctima, el empresario conileño J.M.G.A., José Luis Ortiz Miranda, declara probado que el sevillano utilizó los servicios de tres individuos (según Ortiz Miranda, todos dedicados a la actividad de visitar a los clientes en sus negocios intimidándolos y amedrentándolos, y uno de ellos con antecedentes penales), para cobrar la deuda. De modo textual, la sentencia señala que "tras numerosos intentos infructuosos de cobro de la deuda, Rodríguez Cabezas, en vez de acudir a las vías legales, aproximadamente en abril de 2008 contactó con Juan Ramón González González (uno de los tres pillados en plena extorsión al conileño por la Guardia Civil) para que éste, a través del medio que estimara oportuno, que incluía atemorizar a J.M, lograse el cobro de la cantidad adeudada a cambio, como honorarios, del 50% del importe obtenido". El conileño, dedicado a la venta de productos congelados, adeudaba a Dimarosa 16.387,11 euros, habiendo abonado 1.000 euros.

González González, sigue la sentencia en su apartado de hechos probados, "aceptó el encargo, contando con la colaboración de su cuñado y un tercer individuo". Y acudió en una primera ocasión a la nave de Conil. Mientras su cuñado y el otro compinche aguardaban fuera, el principal 'matón' entró en la oficina, diciéndole al empresario conileño "que tendría que pagarle si no quería que le pasara nada". En una segunda visita, el extorsionado pagó 2.000 euros, facilitándole el 'matón' hasta un recibo firmado en el que se consignaba la cifra dada y su destino: saldar la deuda con Dimarosa. En la tercera visita, ya la Guardia Civil les aguardaba.

Los tres matones también han sido condenados, el cabecilla, a seis meses como el empresario sevillano, y los otros dos, a cuatro.

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