Alta velocidad

Fomento trabaja contrarreloj, turno de noche incluido, en los 6,8 kilómetros del tramo Aeropuerto-Jerez Norte para tener la obra lista en verano de 2011 · Demolerán el puente de San José en medio año y cinco viaductos permitirán el paso elevado del tren

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Francisco Sánchez Múgica / Jerez

18 de julio 2010 - 05:01

A lo largo de sus 6,82 kilómetros de longitud se tiene la sensación de que se está ante uno de esos trabajos urbanísticos que transforman parte de la fisonomía de una ciudad. Estamos ante una obra, a nivel global completada en más de un 30%, de cuádruple importancia para Jerez. Permitirá la llegada de los trenes de Alta Velocidad a la ciudad; concluirá la integración del ferrocarril en la zona Norte, lo que facilitará la permeabilidad entre pobladas urbanizaciones y barriadas jerezanas; mejorará las conexiones con el aeropuerto con un apeadero de Renfe y dotará al aeródromo de un acceso por carretera digno; además, y quizás como efecto colateral del punto dos, estas enormes infraestructuras también darán respuesta a una demanda vecinal que acumula más de una década de retraso: el derribo del peligroso y obsoleto puente de San José Obrero. Todo esto será una realidad "en el verano del año próximo", según las previsiones que maneja el Ministerio de Fomento, quien ya ha asegurado que los 'tijeretazos' presupuestarios no afectarán a la línea de Alta Velocidad entre Sevilla y Cádiz, que debe entrar en servicio en su totalidad en 2012, fecha comprometida.

Al menos en lo tocante a la última fase de la integración urbana del ferrocarril en Jerez, el proyecto "está totalmente dentro de los plazos". Tanto es así, asegura tajante la diputada provincial socialista, Mamen Sánchez, que en el primer trimestre del año próximo podría demolerse el puente de San José y entrar en servicio el paso soterrado junto a Hipercor, actualmente listo en un 75%, toda vez que se ha concluido la ejecución de los pilotes correspondientes a la primera fase y se están realizando las pantallas necesarias para la infraestructura. "Estas obras están muy avanzadas porque darán paso alternativo al tráfico para poder continuar con el desmantelamiento del puente y la construcción del viaducto con los tres vanos que lo harán permeable a la circulación". Los vecinos, expectantes alrededor de las obras, comentan que "hace ya una semana que acabaron el hormigonado del soterramiento; esto va muy rápido, no paran en todo el día". La camarera de la cafetería Adraba, casi en el epicentro de la obra, no deja de limpiar las mesas de polvo constante que se cuela por las puertas del local. "Llevamos cuatro días abiertos y ya nos hemos acostumbrado a esto de las obras, que pasen rápido es lo que pedimos", asegura.

"Ahora les han entrado las bullas, lo quieren tener todo listo para el verano que viene... Lo antes posible", ratifica un operario a pie de obra, junto a la nueva vía férrea provisional a la altura del parque Atocha la cual servirá para no interrumpir el tráfico ferroviario mientras duren los trabajos. En este punto, probablemente, es donde la obra alcanza mayor punto de ebullición. Los vecinos del Jardín del Inglés y urbanizaciones aledañas llevan desde el pasado mes de marzo con la zona totalmente vallada, sitiada por las obras. La miran con ilusión a pesar de las molestias. "Lo que es menester es que no paren a cuenta de las perras, esto es una obra de una gran envergadura, sólo hay que ver la cantidad de maquinaria que hay aquí", comenta un vecino de Palos Blancos. Sin ir más lejos, el presidente de esta asociación vecinal, Jesús Palomo, recuerda los años de lucha por conseguir la integración definitiva de los dos Jerez, como el muro de Berlín pero en versión trazado férreo. "No vemos la hora de que concluya la obra pero la verdad es que marcha a un gran ritmo", alude el dirigente vecinal. Lo mismo dice la representante vecinal de San José Obrero, Antonia Reyes, que alude igualmente al gran impulso a los trabajos, que "se suceden incluso en turnos de noche y durante los fines de semana". "Va todo muy rápido", indica esta vecina de la zona.

Una década después de que entrase en funcionamiento la primera fase de la integración urbana del tren -la elevación entre Sementales y Estación-, la ciudad verá en apenas doce meses cómo las dos orillas de Jerez Norte se difuminan. No es fácil ni barato, desde luego. Adjudicadas a la UTE FCC Construcción y Convensa, Contratas y Ventas, la faraónica infraestructura del tramo entre el Aeropuerto y Jerez Norte -uno de los quince que integran la línea Sevilla-Cádiz- está presupuestada, según reza en los cartelones de Fomento, en 36,67 millones. Esta cantidad es un 19,2% superior a lo presupuestado inicialmente pero se justifica al echar un vistazo, sólo a nivel de infraestructuras, al proyecto técnico de obras: dos nuevos puentes (aeropuerto y Cañada Ancha), terraplenes y cinco viaductos que elevarán la doble vía del tren a lo largo de dos kilómetros -junto a San José, Las Flores y Pozoalbero-, un paso inferior y demolición del viejo puente de San José Obrero, y un paso soterrado que conectará al tráfico las avenidas Voltaire y Caballero Bonald.

A lo que se construya se suman tres demoliciones controladas: la ya mencionada del puente de San José Obrero y las de los viejos pasos superiores del aeropuerto y Cañada Ancha. En cuanto a los viaductos, todos ellos enfrentados con futuros viales previstos en el PGOU de Jerez, el primero, de 100 metros y con cinco vanos, se contempla nada más sube la doble vía a la altura de Santa María del Pino; el segundo, con 73 metros y cuatro vanos, se encuentra próximo a la calle Halcón; el tercero irá en la calle Palomo, también en Las Flores, y contará con 61 metros y tres vanos; el cuarto está previsto en la calle Cisne, al sur de la referida barriada, con 78 metros y cuatro vanos; por último, en sustitución de la actual pasarela, un quinto viaducto se enclavará junto al colegio de San José y contará con una longitud de 61 metros y tres vanos.

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