Abiertas tres tumbas por orden judicial en el cementerio de La Línea
Los casos investigados de niños supuestamente robados se remontan a 1971 y 1988 · En un ataúd había polvo; en otro, restos de huesos que levantan sospechas; en el tercero, fragmentos óseos
La Policía, por orden judicial, abrió anteayer en el cementerio de La Línea tres tumbas de bebés que se sospecha pudieron ser robados tras nacer y que figuran entre los más de cien casos denunciados en el Campo de Gibraltar, principalmente en La Línea.
Las exhumaciones de restos fueron realizadas por orden de la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de La Línea, que ha asumido estos casos. Fue a las cinco de la tarde en el cementerio de San José, a puerta cerrada y bajo una férrea presencia policial y es que el caso está bajo secreto de sumario. Allí estuvieron, además de la juez y de la secretaria judicial, funcionarios de la Policía Científica y de la Policía Judicial, así como miembros de la Unidad contra la Delincuencia Especializada y Violenta (Udev) de la comisaría.
Los familiares fueron avisados tan sólo unas horas antes de que se produjeran las exhumaciones y la juez ordenó el control de los dispositivos de telefonía móvil de los empleados del cementerio para evitar que tomaran fotografías.
Las tumbas abiertas corresponden a la de un bebé que supuestamente murió poco después de nacer en 1971 y a las de otros dos fallecidos en 1988. En el primero, el bebé fue supuestamente enterrado. Siete años después, los padres decidieron sacar el cuerpo de su hijo de un tumba y pasarlo a un nicho que compraron. Entonces descubrieron que el cementerio no tenía registrado el caso. Por eso en lugar de un certificado de traslado de tumba les dieron uno de enterramiento. Los otros dos casos se remontan a 1988 y aunque los entierros constan en el cementerio, sus familiares sospechan que los bebés pudieron ser robados para ser vendidos o dados en adopción.
Funcionarios policiales se llevaron los restos en cajas de cartón. En una tumba había polvo, en otra, la del 71, huesos que levantaron sospechas, y en la tercera, algunos fragmentos óseos. Estas muestras serán ahora analizadas para conocer si pertenecieron a bebés y si su ADN coincide con el de las familias que los buscan.
Francisco del Valle es el padre de uno de estos bebés, concretamente el nacido el 7 de julio de 1971 y estuvo el martes en la apertura de la tumba de su hijo. "Lo pasamos mal, fue un momento muy emocionante pero estamos contentos porque las investigaciones se están agilizando, se están preocupando por nosotros y están haciendo una buena labor para acabar con las dudas que tenemos desde hace cuarenta años", dijo.
En la tumba de su hijo fueron encontrados, según dijo, unos "huesecillos" que ahora serán contrastados con el ADN de la madre del bebé. La prueba será definitiva para acabar con la incertidumbre y saber si su hijo murió o fue dado a otra familia. "Si mi hijo está vivo, habrá hecho su vida con otra familia. Nosotros no queremos nada, sólo decirle que no lo abandonamos", manifestó.
El bebé falleció supuestamente a las dos horas de nacer. "La matrona nos dijo que éramos jóvenes y podíamos tener más hijos y que cuando una ballena pasaba por El Estrecho se morían los niños en los partos. El ataúd no pesaba nada", contó. A raíz de la lluvia de denuncias sobre estos casos, se atrevieron a denunciar.
Las exhumaciones en La Línea ya han terminado. Quedan por hacer una en Estepona, otra en Algeciras y otra en Taraguilla.
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