El intento de golpe de Estado de Tejero, visto desde Cádiz Cuatro visiones gaditanas del 40 aniversario del 23-F

  • Un cámara de televisión, un guardia civil y dos diputados recuerdan sus vivencias de una jornada histórica que al final fortaleció a una democracia que en 1981 daba sus primeros pasos

Varias personas se agolpan en un comercio de la plaza de San Agustín, en Cádiz, para seguir los últimos acontecimientos políticos en España, en una imagen del 24 de febrero de 1981, el día siguiente al intento de golpe de Estado. Varias personas se agolpan en un comercio de la plaza de San Agustín, en Cádiz, para seguir los últimos acontecimientos políticos en España, en una imagen del 24 de febrero de 1981, el día siguiente al intento de golpe de Estado.

Varias personas se agolpan en un comercio de la plaza de San Agustín, en Cádiz, para seguir los últimos acontecimientos políticos en España, en una imagen del 24 de febrero de 1981, el día siguiente al intento de golpe de Estado. / Joaquín Hernández 'Kiki'

La democracia de la que hoy disfrutamos en España pasó una durísima prueba de fuego muy pronto, cuando apenas tenía dos años y dos meses de vida y acababa de aprender a dar sus primeros pasos. Un centenar y medio de guardias civiles, con Tejero al mando, asaltaron el Congreso de los Diputados en plena votación para la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como nuevo presidente del Gobierno secuestrando así la voluntad popular allí representada. Pero algo, o quizás muchas cosas, salieron mal y aquel intento de golpe de Estado terminó fracasando tras muchas horas de angustia –con una interminable madrugada incluida–, lo que terminó fortaleciendo a esa democracia que hoy luce toda su madurez.

El próximo martes se cumplirán 40 años de aquel famoso 23-F que los que lo vivieron recuerdan a la perfección y del que las nuevas generaciones deberían tener un conocimiento detallado.

Para ello este periódico ha querido rememorar aquellas horas de angustia dándole un barniz gaditano. De ahí que hayamos recurrido a conocer la opinión de cuatro gaditanos o afincados en esta tierra que vivieron in situ aquel asalto al Congreso. Dos de ellos eran entonces diputados nacionales por la provincia de Cádiz aunque pertenecientes a partidos políticos diferentes: Antonio Morillo, que era alcalde de Vejer y que militaba en la UCD, el partido de Adolfo Suárez que gobernaba España en aquellos años, y Ramón Vargas-Machuca, entonces un joven diputado de un PSOE que tomaría las riendas del país apenas un año y medio después de aquel 23-F. Aún hoy ambos reconocen el miedo que pasaron durante su secuestro.

Pero en este recordatorio sumamos dos visiones muy particulares como son la de Ángel Flores, uno de los cámaras de televisión que pudieron grabar aquel asalto al Congreso y que ahora reside en la capital gaditana, y la de José Manuel Ahumada, un guardia civil hoy retirado pero que en aquella fecha formó parte durante varias horas del cordón de seguridad que formó la Benemérita en el exterior de la Cámara Baja.

Siempre quedará la duda de si hay cosas que aún se desconocen que puede ayudar a entender por qué terminó fracasando aquel intento de tumbar nuestra joven democracia. Y ahora además ya no está con nosotros Pepe Oneto, el desaparecido periodista de San Fernando que fue quizás uno de los informadores españoles que más investigó el 23-F. Pero nunca está de más recordar, gracias a los testimonios de quienes lo vivieron en primera fila, aquellas horas interminables y cruciales para nuestra democracia.

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