Dioni Martín y Ángeles Muñoz | Miembros de Camela “Sabemos que en las bodas estamos muy presentes”

El dúo Camela. El dúo Camela.

El dúo Camela. / Juan Carlos Muñoz

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Dioni Martín (Madrid, 1970) y Ángeles Muñoz (Madrid, 1974) acaban de cumplir sus bodas de plata. Ambos llevan al frente de Camela un cuarto de siglo, que celebran este año con el lanzamiento de Rebobinando, un disco de colaboraciones en el que se han rodeado de compañeros como Alaska, Pitingo, Taburete, Juan Magán o Javiera Mena. Un amplio plantel de artistas que no han querido faltar a la celebración del cumpleaños de este dúo que sigue llevando por bandera la naturalidad de sus comienzos, esa que hace de Camela uno de los grupos más queridos del panorama musical español.

–El cuarto de siglo les trae un disco de colaboraciones y un conciertazo en el WiZink Center. ¿Se imaginaban un cumpleaños así cuando empezaron?

–Ángeles (A): Ni siquiera nos imaginábamos llegar al veinticinco aniversario. Empezamos porque nos gustaba mucho la música, sin pensar que nuestra afición se iba a convertir en nuestra profesión. Jamás imaginábamos celebrar lo que ahora estamos celebrando.

–El disco se llama Rebobinando. Le dan para atrás a la cinta y ¿qué ven?

–(A): Esos inicios, que es cuando nos juntábamos por el placer de disfrutar de la música. Luego ese placer se convirtió en profesión.–Dioni (D): Siempre nos lo hemos pasado muy bien y ahora todo el mundo nos lo dice, que se nos nota la ilusión, que todavía tenemos el brillo en los ojos de los comienzos. En los últimos años nos han pasado cosas muy bonitas y las estamos disfrutando.

–En el álbum se han rodeado de muchos artistas, pero seguro que hay alguno al que han echado de menos.

–(D): ¡Nos están echando de menos ellos a nosotros! (risas). Ahora nos viene todo el mundo diciendo: “¡Niño, que no me has llamado para Rebobinando!” Pero no hace falta hacer un disco de colaboraciones cuando hay cariño y admiración. Ellos saben de sobra que pueden contar con nosotros cuando quieran. Y nosotros con ellos. Ahí queda pendiente.

–Quizás la colaboración que más llame la atención sea la de Taburete. ¿La reconciliación de las dos Españas?

–(A): Es una colaboración más con otro grupo de música. Con ellos hemos disfrutado mucho, tienen un talento impresionante y para nosotros es otro encuentro maravilloso más.–(D): He estado en conciertos de Taburete, donde se supone que va un público más pijo y es al contrario. Me sorprendí gratamente. Nosotros sacamos las espadas por Taburete porque nos ha pasado lo mismo. Siempre han pensado que a ver a Camela iba un tipo de público en concreto y no. Durante veinticinco años ha venido a vernos gente de todas las clases sociales.

–A Camela le ocurre como a Sálvame, muchos son los que lo disfrutan, pero en silencio.

–(A): A nosotros nos ha pasado de todo. Hubo una vez una concejal en un pueblo que no nos quiso contratar porque decía que llevábamos a todo el público gitano. Para empezar, eso es una discriminación muy fuerte hacia las personas y, además, ¿esa mujer de dónde ha sacado la información del tipo de personas que vienen a nuestros conciertos si nunca ha venido? Todo el mundo se sorprende cuando viene a un concierto.

–El público siempre les ha llevado en volandas. ¿Podemos decir lo mismo de la industria y los medios?

–(A): Muchos siempre nos han apoyado y han apostado por nosotros. Pero otros no nos llamaban para entrevistas ni querían que fuéramos a su emisora. Tampoco nos ha afectado eso. Si por ellos no hubiéramos podido avanzar tendríamos esa espina clavada, pero como hemos avanzado estupendamente gracias a nuestro público... Ellos son los que han querido que estemos aquí, todo se lo debemos a ellos.

–¿Creen que de haber aparecido veinticinco años después, medios, crítica e industria, tan amigos de lo diferente, les habrían encumbrado como, por ejemplo, a Rosalía?

–(D): Podría ser. Lo nuestro es un sello propio, Camela es una marca con entidad propia. Aunque nuestro sonido es electrónico, tenemos un puntillo que nos hace únicos y consigue que nada más escucharnos nos reconozcas y que si suena algo parecido digas: “Qué bonito, pero suena como Camela”. Al tener ese estilo tan propio, si saliésemos ahora seríamos algo revolucionario.

–El sambenito les persigue, pero yo he disfrutado de su música en una asignatura de la facultad y en la entrada de unos novios en su boda.

–(A): La verdad es que lo de las bodas nos pasa mucho. Hay novios que hasta han bailado el vals con una de nuestras baladas y hasta hemos hecho vídeos saludando a los que se van a casar. Sabemos que en las bodas estamos muy presentes.

–Al final, todos los artistas terminan incorporando alguna tendencia a su estilo habitual, pero Camela siempre suena a Camela.

–(D): Seguimos siendo fieles a nuestro estilo, pero evolucionándolo. El sonido tecnológico de ahora no es el mismo que hace veinte años. Las temáticas se mantienen, pero musicalmente hemos evolucionado.

–Cuando era pequeña les recuerdo en la televisión, de forma muy habitual, sorprendiendo a algún fan. ¿Es Camela el grupo más querido de España?

–(A): El otro día vi en Instagram a una fan a la que habíamos sorprendido, que puso un vídeo del momento, y la saludé.–(D): Tú veías esas imágenes a nivel nacional, pero es que luego estaban las sorpresas a nivel comarcal. Cada dos por tres nos llamaban para dar una sorpresa. Llegó un momento en el que empecé a cogerle manía porque a veces nos llamaban por el fallecimiento de un familiar al que le gustaban nuestras canciones y eso era terrible. ¿Cómo te pones a cantar después de darles el pésame?

–Después de veinticinco años, ¿la persona que fuera comprendió que era imposible vuestro amor?

–(A): No hay amores imposibles. Si dos personas quieren, no hay amores imposibles.

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