El Puerto / Seis meses para la travesía más larga

Un viaje en solitario a los límites del mar

  • El empresario francés Pierre Mahul inicia la vuelta al mundo a vela tras las huellas del legendario navegante Bernard Moitessier 

  • Emprende el proyecto 'Bandol Globee' en El Puerto de Santa María, con su barco Michaella   

El navegante Pierre Mahul, a bordo del velero Michaella, en el que ha emprendido la vuelta al mundo en solitario. El navegante Pierre Mahul, a bordo del velero Michaella, en el que ha emprendido la vuelta al mundo en solitario.

El navegante Pierre Mahul, a bordo del velero Michaella, en el que ha emprendido la vuelta al mundo en solitario. / Andrés Mora Perles

Ocurrió en la primera competición de la vuelta al mundo a vela en solitario, hace más de treinta años. Los pocos navegantes que se mantenían en regata llevaban más de 300 días de travesía, y el que encabezada la prueba, ya a la vista de Europa y del puerto de llegada, decidió darse la vuelta y enfilar la proa del barco con rumbo a la Polinesia. Su nombre era Bernard Moitessier, un marino excepcional, escritor, filósofo y ecologista, que ha inspirado a decenas de navegantes que se han lanzado a dar la vuelta el mundo en solitario.

Sus libros son lectura de cabecera para el empresario francés Pierre Mahul, y ocupan un lugar destacado en la modesta biblioteca del Michaella, el barco con el que ha salido desde el Real Club Náutico de El Puerto de Santa María para iniciar la vuelta al mundo siguiendo la ruta de la regata más famosa y arriesgada: la Vendée Globe, una auténtica escalada oceánica que sólo ha coronado una minoría.

El navegante francés partió hace unos días de Bandol, un pequeño puerto pesquero cercano a Marsella, pero se vio obligado a entrar en la Bahía de Cádiz para reparar el piloto automático del barco, un Hallberg-Rassy de 16 metros de longitud, fabricado en Suecia en 1997, un velero que compró hace 4 meses para la gran aventura de su vida, que lleva preparando desde julio. Como otros muchos navegantes, Pierre Mahul ya conocía El Puerto y el cómodo abrigo del río Guadalete, ya que tiene amigos en la ciudad y hace 30 años inició desde sus muelles otra circunnavegación, aunque por el ecuador. En aquella ocasión el viaje le llevó cuatro años.

El empresario y navegante, a la espera de la salida tras echar gasóil en Puerto Sherry. El empresario y navegante, a la espera de la salida tras echar gasóil en Puerto Sherry.

El empresario y navegante, a la espera de la salida tras echar gasóil en Puerto Sherry. / Andrés Mora Perles

Ahora, Pierre Mahul quiere invertir seis meses y tomar lo que se conoce como la Ruta del Sur, es decir bordear África, navegando por el Océano Atlántico hasta el cabo de Buena Esperanza, continuar por el Índico hacia el de Leewin (Australia) y atravesar el Océano Pacífico hasta Cabo de Hornos (Suramérica), para regresar de nuevo por el Atlántico hasta El Puerto. Es decir, en sentido inverso a la expedición de Magallanes y Elcano.

Pierre Mahul calcula que el viaje, de 30.000 millas náuticas, le llevará medio año (que ha tomado de excedencia en su empresa), y afirma que para cumplir el reto debe realizar el viaje a vela, sin escalas y en solitario, ya que, además, la actual situación de pandemia mundial por el Covid, le podría complicar la entrada en puertos extracomunitarios si surgiera algún problema que le obligara a hacerlo.     

Ha bautizado su desafío con el nombre de Bandol Globe, que a sus 62 años afronta con optimismo y con un admirable seguridad, producto sin duda de su dilatada experiencia: "Empecé a navegar a los 5 años, durante los veranos en España, en Playa de Aro, Girona, y aquí me enamoré del mar y de la vela. A partir de entonces he tenido varios barcos y he atravesado ocho veces el Atlántico y el Pacífico en solitario, aunque nunca me había enfrentado a un reto como este", reconoce. "Son 170 o 180 días sin escalas. Lo hago por motivos personales, como un punto culminante de mi vida de marinero, por el placer de hacerlo y para conocer mis límites", manifiesta.  

En el momento de la salida para iniciar la vuelta al mundo en solitario. En el momento de la salida para iniciar la vuelta al mundo en solitario.

En el momento de la salida para iniciar la vuelta al mundo en solitario. / Andrés Mora Perles

Pese a todo, no estará solo durante su viaje, ya que las nuevas tecnologías le permitirán estar en contacto con su familia y con su empresa de vehículos, Mahul Classic. "En el barco tengo medios de comunicación. Estoy divorciado y tengo dos hijas y cinco nietos, pero quien está más apasionada con el proyecto es mi madre, hablo con ella todos los días. Tiene 87 años y se llama Michaella, como el barco".

Pierre es consciente del riesgo que implica una travesía tan larga, y cuando se le pregunta por las dificultades que pueden surgir en alta mar reconoce que "lo más duro van a ser las olas, que las olas sean muy abruptas; la dificultad son los temporales y el mal tiempo, el peligro está en caerse al agua, lo demás es un placer. Tampoco sé si seis meses sin escalas se van a hacer demasiado largos, si después de tres o cuatro meses me voy a empezar a aburrir. Todo eso lo iré reflejando en el libro de navegación y en las anotaciones que iré tomando sobre mis vivencias a bordo durante la travesía".

El proyecto 'Bandol Globe' ya está en marcha. El proyecto 'Bandol Globe' ya está en marcha.

El proyecto 'Bandol Globe' ya está en marcha. / Andrés Mora Perles

De forma paralela, y como parte del proyecto, el navegante y empresario ha embarcado 30 botellas de tinto de Bandol que atravesarán los mares junto a otras tantas botellas de vino de jerez, que han sido depositadas en la bodega del velero para ser subastadas en El Puerto para una causa benéfica una vez que finalice su aventura, cuyo rumbo se puede seguir en https://api.whatusea.com/embed/f4d623dd21c20158867e847c33d74871.

Aunque tendrá ocasión de abrir alguna botella durante las próximas navidades, que celebrará en alta mar. O quizá para brindar mientras navega en homenaje y memoria de Bernard Moitessier, que le sirve de inspiración en este proyecto. No obstante, a diferencia de aquellas primeras regatas de altura, la tecnología permitirá a Pierre utilizar sistemas de navegación avanzados, e incluso recibir apoyo externo desde Francia vía satélite, lo que le hará más fácil seguir el rumbo apropiado para evitar en lo posible tormentas y temporales. 

Pero al igual que la tecnología le facilitará las condiciones de vida en el velero, también estará presente la filosofía de los navegantes solitarios, ese intento de comprender mejor el mundo y conocerse a sí mismo: "Creo que en este viaje hay también una búsqueda del absoluto. Yo soy católico y creo en Dios. No busco publicidad, hago esto por mí", confiesa Pierre Mahul.

Quizá cuando esté de vuelta, a la vista ya de tierras españolas, decida como aquel legendario navegante girar el timón y enfilar de nuevo la proa del barco hacia los límites del mar.      

           

 

    

  

      

      

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