El Puerto

Las altas temperaturas golpean las ventas en el comercio textil

  • La ropa de abrigo de la temporada otoño-invierno se amontona en los almacenes a la espera del fin de un clima veraniego impropio del mes de noviembre

El sector textil ha visto afectadas sus ventas por el inesperado alza de las temperaturas durante los meses de septiembre y octubre.

Con jornadas en las que se han superado los 30ºC, chaquetas y jerseys han quedado relegadas en almacenes y perchas ante la falta de compradores. "Estamos deseando que llegue el frío, ahora mismo tenemos el almacén lleno de ropa de lana", aseguran en Celop. En su escaparate, una chaqueta cuelga de la mano de uno de los maniquíes y las mangas cortas no han desaparecido aún, y es que los consumidores prefieren comprar ropa cuando la necesitan en lugar de prevenir la llegada del frío, por lo que las ventas se han resentido drásticamente. "Cuando llueve un poco se venden cuatro gabardinas, pero no ha sido lo habitual", comentan en Celop.

Ante eso, los compradores más fieles son los que copan las ventas. "He vendido principalmente a clientes habituales, y han preferido vestidos y faldas a chaquetones y pantalones", afirma Teresa Ageitos, propietaria del establecimiento de ropa femenina El Armario. A escasos metros, compartiendo la calle Larga, Carmen Rascón regenta SweetMattilda, también dedicada a ropa de mujer. "Cuesta que la gente se pruebe ropa con este calor, hoy es el primer día que no pongo el aire acondicionado", cuenta.

Noviembre puede ser este año particularmente duro para el sector textil, dado que a la habitual disminución en las ventas durante este mes, uno de los más flojos del año, hay que sumar el calor, la crisis económica y la cercanía de las rebajas, que puede hacer que los clientes se decidan a esperar para adquirir a un menor precio las prendas de abrigo.

Francisco Corral, que regenta Talgo's, es expresivo en su definición de la situación. "Estamos tiesos, no se vende nada de invierno y la gente está cansada de la ropa de verano". Camisas, pantalones y algún jersey ocasional conforman sus ventas. "Ahora vivimos del patrimonio y quien no pueda tendrá que cerrar como han hecho muchos", asegura.

Los datos de la Agencia Estatal de Meteorología aportan algo de consuelo, y aunque no aventuran un cambio brusco en las temperaturas, si se espera que se suavicen a lo largo de la semana. Una situación anómala que como dice Francisco Corral, "hace que los comerciantes de ropa estemos cada vez más como la gente del campo, deseando que llueva".

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