Una noche de público al jaleo espontáneo

Flamenco

'El Perrito de Paterna' y Agustín de la Fuente, en la velada de la peña 'El Nitri'

Flamenco en El Puerto

'El perrito de Paterna', con Agustín de la Fuente en El Nitri.
'El perrito de Paterna', con Agustín de la Fuente en El Nitri.
Alfonso Delgado

El Puerto, 25 de septiembre 2023 - 11:19

Velada en la Peña Tomás el Nitri. Al cante José Antonio Romero, 'El Perrito de Paterna', al toque Agustín de la Fuente.

'El perrito', fiel sucesor de la saga cantaora que se remonta a su abuelo, 'El Perro de Paterna' y 'María la Sillera', y sobrino del 'Cachorro de Paterna', una tercera generación cantaora y preparada para el presente de nuestro propio flamenco. Un aficionado cantaor, ingeniero civil y actualmente opositor para el cuerpo de Bomberos.

Con un verano muy ajetreado de conciertos, esta noche quiere dejar con su presencia plasmado su asiento cuajado en el oficio del cante. Tolo presenta el acto, saluda la presencia en la peña y anuncia el cante y el toque.

'El Perrito' agradece a toda la junta directiva de la peña la oportunidad que le ofrece y recuerda su primera actuación de tío y sobrino, 'El cachorro y el perrito de Paterna'.

Comienza por Farruca, un cante poco interpretado en la actualidad, uno de los cantes por tangos. Su nombre procede de la forma con que en Andalucía y en Cuba se denominaba a los gallegos y asturianos recién salidos de su tierra. Un cante que la flamencología traslada a su origen gallego con la melodía de los tientos tangos.

El toque de introducción en arpegio sencillo, naturales, fino, y elegante, llevándolo al cante con él. Voz natural con dominio de los agudos altos de los medios a los altos del cante.

Alegrías de Cádiz, suena el tirititrán de Ezpeleta, que de un olvido en el cante, se institucionalizara como una de las salidas más escogidas por los cantaores para templar la garganta. Un cante que mantiene por los altos de difícil ejecución, sacando los primeros oles del público. Cuando el cantaor se siente a gusto y el toque acompaña, las condiciones invitan al propio jaleo del público, calentando el ambiente, Presencié una noche de público al jaleo espontáneo, un toque natural y el cante bien hecho e interpretado, mecido y llevado por el toque de Agustín.

Soleares de Triana al estilo de alfareras, un estilo muy poco interpretado por su dificultad apolar, interpretando la corta, la soleá pura de Triana y transformada heredera de los cantes por polos de Cádiz. El toque arranca los aplausos del público, Agustín gusta por su maestría y la sencillez de su toque, de esa guitarra de antaño y fuera el toque natural sin buscar los aspavientos interpretativos, toca al cante y buscando el lucimiento del cantaor.

Comienza por tangos de letras y musicalidad de Agustín, terminado por un recorrido de tangos tradicional, terminando al estilo de Cádiz, por alto y con su facilidad de voz.

Por petición del público en especial, que mi oído me dio a descubrir por la aficionada Mercedes Toronjo, petenera que denomina Mayo y terminando por la chica, con letra de la familia (Como su abuelo le cantaba sentaçito a los pies en sueño de su cuna).

Fandangos, tres tercios, el primero dedicado a Camarón de la Isla, al Cristo del Gran Poder y terminando de pie y a capela a la mujer maltratada, que saca la ovación del público, de pie a las palmas de bulerías, finalizando su repertorio, que amplió por petición cerrando por fiesta, bulerías al compás de Jerez.

Pidiendo para el jaleo a los socios que a la vez he de decir que lleva el sonido y el trabajo de barra, a Pepe del sonido y Milagros de los guisos y las papas aliñás.

Una noche en la que compartí mesa, gracias al presidente Tolo, con Milagros, con el compañero Javier Villar, su esposa Esmeralda y un breve aprendiz de la escritura flamenca.

Así lo viví, lo sentí, presencie e intento trasmitir.

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