manolo sánchez El sastre valiente
MANUEL Sánchez García pertenece al grupo de los porteños nacidos en Chipiona, el 3 de enero de 1939. Quinto hermano de ocho, hijos de Domingo (mancebo en una farmacia en Chipiona) y Tomasa, todos nacidos en Chipiona, aunque se consideran todos portuenses ya que, en 1947 -hace 65 años- se trasladaron a nuestra ciudad buscando un horizonte mas amplio, aunque incierto al finalizar la Guerra Civil.
Aquel año de 1939, en julio se fundaba la Hermandad de la Flagelación, dando culto a un Cristo atado a una columna, que bien pudiera ser un San Sebastián. Procedía del desaparecido convento de los Descalzos, donde hoy se encuentra la Plaza de Peral. Se celebraba una corrida de toros el 31 de julio, con Juan Belmonte a caballo, y los toreros Domingo Ortega, Pascual Márquez y Manolete. Empezaba la II Guerra Mundial el 1 de septiembre. Coñac Decano, de Bodegas Caballero, organizaba un concurso de radio en Barcelona, para animar las ventas en Navidad. El artista Manolo Prieto formaba parte de la Delegación de Propaganda y Prensa del Ministerio de Turismo. La vida continuaba.
Al llegar a El Puerto, con siete años, vivirán en el número 61 de la calle Federico Rubio. Los estudios los inició en el Colegio de Bellas Artes, actual Instituto Santo Domingo, hasta los 13 años en que los interrumpe para comenzar a trabajar. Recuerda Manolo a dos buenos profesores, Guillermo Rodríguez y Antonio de la Torre González "que me enseñaron a ser buena persona". Le hubiera gustado haber terminado el bachillerato ya que es un hombre de amplia cultura autodidacta: lee de todo cuanto esté a su alcance, teniendo predilección por la novela histórica.
Empezó como aprendiz de sastre en Casa Rendón, en la calle Larga, 88, junto a los desaparecidos Muebles Pantoja, de los que conserva muy gratos recuerdos. A los 15 años, en 1944, entró a formar parte del taller de costura, siendo su primer maestro Salvador Egea Hidalgo. Poco después se lanza a la aventura y marchará a Madrid y Barcelona donde tendrá la oportunidad de mejorar sus conocimientos en materia sartorial, en las Academias de Corte de ambas capitales.
En 1962, con 23 años, se dará a conocer como 'Manolo Sastre' en El Puerto. Es cofundador de la Federación de Maestros Sastres de Andalucía y del Gremio de Sastres de Cádiz y Provincia, entidad esta última en vías de extinción, por falta de profesionales: el sastre artesano sobrevive, pero la profesión en la provincia está a punto de desaparecer, salvo honrosas y contadas excepciones. En viajes profesionales acudió a todos los Congresos de Sastrería celebrados desde el año 1970, tanto a nivel nacional como internacional, celebrados en Madrid, Barcelona, Roma, Munich, además de los de Andalucía, en los que participó como organizador, trayendo la celebración de uno de éstos en El Puerto. Ha viajado cuanto ha podido, conoce o ha pasado por todas las provincias de España y algo por el extranjero.
Habla nuestro protagonista: "En la actualidad, la ropa no ha cambiado mucho. El hombre debe utilizar y usa, salvo algunas excepciones, la ropa adecuada para cada caso o evento. Hoy estamos viendo administrativos vistiendo ropa casual para el trabajo cuando, en otro tiempo, dentro de nuestra generación, se veían en la obligación de ir a la oficina de traje y corbata", continúa afirmando que "el resto de la población vestía los domingos y "fiestas de guardar" con su mejor traje, ese traje que hoy tiene su mejor aliado en las bodas, en algunos casos también en las comuniones, confirmaciones, puesta de largo, etc… En el día a día, la vestimenta es mas sport, mas informal". Manolo afirma que "la mejor época fueron las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado, ocasionando que nuestra libreta de pedidos estuviera siempre a tope. Poco a poco fue ganando terreno la confección en serie, tanto en calidad de patronaje como en fabricación, lo que hizo que nuestros encargos fueran bajando en número, que no en calidad. Pero no podíamos competir en precios debido a la producción industrial con lo que las grandes marcas de la confección inundaban e inundan el mercado".Debido a lo anterior Manolo tuvo que adaptar su tienda a la actual demanda del público, habiendo pasado en su establecimiento de la calle Larga por dos reformas integrales, desde la primera apertura hace 50 años. Así, había introducido en su oferta, además del traje a medida, también confeccionado o de serie, camisas, corbatas, género de punto y complementos de vestir.
Hace seis años nos dejó el colega de Manolo José Antonio Conejo, que tenía la sastrería en la calle Misericordia, donde hoy se encuentra el despacho de Tejas de El Puerto. Hasta estos días Manolo, es el penúltimo sastre en El Puerto porque, hay continuidad en el hijo de su maestro, que a su vez fue alumno de Manolo, Salvador Egea González, que sigue ejerciendo en El Puerto como sastre en la modalidad de artesano.
Está casado con la sanluqueña María Pérez. De aquel matrimonio celebrado en 1962 nacieron cuatro hijas y dos hijos. Cuando Manolo, se acogió a la merecida jubilación, propició que dos de sus hijas continuasen en este menester, con el nombre comercial de Therno's, en la misma ubicación de siempre, colaborando ocasionalmente con ellas. Pero la crisis y que el porteño, novelero, prefiera comprar fuera de El Puerto insolidario con el pequeño comercio de su propia Ciudad han hecho el resto para que tras medio siglo de vida sartorial eche el cierre de forma definitiva. Sin embargo, su obra y sus buenas relaciones continúan en El Puerto.
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