El Alambique
Libertad Paloma
Felicitación
La Academia de Bellas Artes Santa Cecilia rendía este martes el último homenaje a El Quijote, ya que este año se cumplen 400 años de la edición de la segunda parte de la novela de Miguel de Cervantes y esta temática ha sido uno de los ejes de la XIV edición del ciclo 'Los Martes de la Academia'. En un principio se le iban a dedicar solo tres actos, pero debido a algún que otro contratiempo, Alonso Quijano ha tenido nada menos que cuatro celebraciones y cada cual diferente.
El primero de estos festejos fue de la mano del académico Luis Goytisolo, que brindó a los asistentes la historia de la novela partiendo de las escrituras de Cervantes. Luego le llegaba el turno a Luis Suárez Ávila, quien realizó una disertación sobre el pensamiento del escritor madrileño hacia los gitanos apoyándose en su novela La gitanilla. El tercer acto, que nadie se esperaba y por ello más grata fue la sorpresa, estuvo a cargo del poeta y escritor José Mateos, quien comentó las diferentes interpretaciones que tiene y ha tenido El Quijote a lo largo del tiempo.
Para terminar por todo lo alto este 400 aniversario, el dramaturgo Luis Alonso de Santos, quien colabora muy a menudo con la Academia de Bellas Artes, quiso aportar su granito de arena en dicho homenaje, realizando una de las mejores cosas que sabe hacer: una teatralización.
De esta forma, alrededor de 20 actores entre los que estaban la propia presidenta de la entidad, Carmen Cebrián; el actor Enrique Miranda; la poetisa Inmaculada Moreno, y algunos integrantes del taller de lectura dramatizada, entre otros, pasaron por el escenario, protagonizando así una conferencia teatralizada a la que Alonso de Santos denominó 'Recuerdos y semblanzas de Don Quijote'.
La obra tuvo una duración de una hora y media aproximadamente, pero a todos los presentes se les hizo corta, ya que disfrutaron mucho de las diferentes dramatizaciones de cada personaje. La representación se dividió en cuatro escenas, haciendo un recorrido por los lugares que visitó Don Quijote acompañado de su fiel escudero Sancho.
Cada personaje que se habían encontrado en su viaje contaba las aventuras o desventuras que habían vivido junto al hidalgo, cómo de loco estaba o como de cuerdo. Ante todo, muchos de ellos se lamentaban de la pérdida del caballero andante, ya que afirmaban que era un hombre de bien.
El último acto contaba las vivencias de los parientes más cercanos de Alonso Quijano y cómo fueron los últimos días de su vida. Entre ellos se encontraban el cura, la sobrina, y por supuesto, su fiel amigo y escudero Sancho, muy bien interpretado por José Monge, que junto a sus demás compañeros pusieron al patio de la Academia en pie.
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