Los ritmos africanos del Coro Safari retumban en la Bodega de Osborne

El grupo de niños de Uganda transmitió mensajes de paz con canciones universales

Los ritmos africanos del Coro Safari retumban en la Bodega de Osborne
Los ritmos africanos del Coro Safari retumban en la Bodega de Osborne
Patricia Merello

El puerto, 14 de julio 2017 - 02:09

Cargados de energía y con una sonrisa de oreja a oreja, los niños y niñas del Coro Safari ofrecieron el miércoles un concierto que atrajo a multitud de familias. El patio de los naranjos de la Bodega de Mora estaba repleto de jovenes y mayores que disfrutaron de "la música y la alegría como herramienta para cambiar el mundo", como presentó Iván Llanza, director de comunicación de Osborne.

Es la fundación Nzuri Daima, con su afán de mejorar las condiciones de vida de los infantes de Uganda, la que está detras de este proyecto. "Nuestro dormitorio es del tamaño de una clase donde duermen entre 75 y 80 niños juntos, es una de las cosas que queremos ir mejorando", explica Almudena Barbero, presidenta de la fundación. "Tampoco queremos mucho más porque esa alegría y ese entusiasmo por vivir, y ahora, por cumplir su sueño, ya lo tienen", añadió refiriendose al coro.

Este proyecto, llevado a cabo por la Fundación Nzuri Daima, combina la danza y la percusión

Al ritmo de tambores, los niños deleitaron a los presentes con una danza rebosante de coordinación a la par que entonaban un repertorio de canciones en diversos idiomas.

Los pequeños cantaron y bailaron temas como La música no se toca de Alejandro Sanz, No dejes de soñar de Manuel Carrasco, Hallelujah de Leonard Cohen. Todas las canciones presentan un mensaje, por ejemplo, Looking for paradise recuerda a aquellos que pierden la vida cruzando el Estrecho. Sus agudas voces acompañadas de palmas y movimientos de caderas interpretaron No dudaría de Antonio Flores y Vivir mi vida de Marc Anthony. Así, el público asistió a un espectáculo solidario que contó con cambios de vestuario y un juego de luces a cargo de Audiovisuales Ojeda.

Mama Débora, procedente del hogar que acoge a estos pequeños, en su mayoría huérfanos, agradeció la asistencia. "Jesús entró en mi corazón con un deseo de ayudar a los niños para que no sufrieran lo que yo había tenido que sufrir", comentó.

El espectáculo continuó con un baile tradicional que habitualmente dedican a sus reyes y reinas. Los cantores realizaron diversas congas y pasos dinámicos durante la velada. Una de las canciones más especiales fue What is love, que da nombre al primer disco el coro, compuesta por Joy, una de las niñas, a la edad de 7 años.

"Cuando un niño va a buscar agua o a la escuela, siempre hay unos ojos que le están mirando porque es responsabilidad de todos", explicó Mama Débora, que señaló la transformación física de los niños y niñas gracias a los cuidados ofrecidos en España.

Al unísono, el Coro Safari finalizó con una emotiva versión de Dont worry, be happy, de Bobby McFerrin. Los infantes terminaron fundiendose en abrazos, transmitiendo así la alegría que ya habían llevado a Málaga y Almería, y ayer llegó al teatro Quintero de Sevilla.

Los niños del coro, en romerijo. Antes de la actuación que ofrecieron en la bodega de Mora de Osborne, los niños del Coro Safari asistieron a un almuerzo en Romerijo, acompañados por los monitores de la fundación Nzuri Daima, que ha traído a El Puerto a dicho coro, compuesto por niños huérfanos.

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