"En el siglo XVII hubo una gran producción cerámica para exportar productos a América"
La arqueóloga Esther López y el historiador Ruiz Gil analizan la alfarería local en el Aula Menesteo
El Puerto de época romana y del siglo XVII poco tiene que ver con la ciudad actual. Aquellos fueron momentos en que se puso de relieve la condición de metrópoli comercial y mercantil que históricamente ha caracterizado a esta población. Al igual que la elaboración de envases suele ser reflejo de pujanza económica, en aquellos tiempos se fabricaban recipientes de cerámica donde se exportaban productos a Europa y a las colonias americanas. Los envases cerámicos eran realizados en talleres alfareros, que florecieron desde la antigüedad, pero que en los siglos XVII y XVIII alcanzaron una gran importancia. Los alfares de Jardín de Cano, excavados por la arqueóloga Esther López Rosendo, "ilustran la producción cerámica de dos momentos álgidos de la historia económica de la Bahía de Cádiz", y se pueden considerar los de mayor importancia de la zona.
Aunque esta actividad industrial ha desaparecido por completo en el municipio portuense, ha dejado huella en numerosas piezas y fragmentos hallados en diferentes campañas arqueológicas, y en especial en el citado solar de Jardín de Cano (calle La Rosa esquina Santísima Trinidad), donde en 2006 la arqueóloga descubrió y excavó un alfar romano y otro de época moderna, compuestos de varios hornos.
La historiadora ya ofreció una conferencia sobre el alfar romano en el Aula Menesteo en el año 2008. Esta tarde a las 20:00 horas, Esther López, licenciada en Arqueología, y el profesor de Prehistoria, José Antonio Ruiz Gil, centrarán su intervención en la producción cerámica aparecida en el alfar de época moderna, fechado en el siglo XVII. En él se producía cerámica fina y cerámica común. La primera consistía sobre todo en vajilla esmaltada en azul sobre blanco, utilizada en las mesas de la época, mientras en la cerámica más tosca abundan los recipientes usados para la exportación de aceite de la campiña y otros productos, unas piezas que se conocen con el nombre de 'anforetas'.
Ruiz Gil es especialista en cerámica moderna de la Bahía de Cádiz y ha estudiado junto a López Rosendo la influencia que los talleres portugueses, holandeses y de Talavera de la Reina ejercieron sobre los alfareros locales, cuya procedencia en realidad era muy diversa.
La charla La alfarería portuense en los siglos XVII y XVIII, se celebrará en la Sala CAI (plaza Isaac Peral, número 6) y servirá a los interesados como anticipo de un artículo que publicarán ambos investigadores en el próximo número de la Revista de Historia de El Puerto, que edita el Aula Menesteo.
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