Vuelven los botellones y las carreras de motos a la zona de El Ancla, en El Puerto
Seguridad
Los vecinos afectados aseguran que sus llamadas a la centralita de Policía Local caen en saco roto y que no saben a quién recurrir para poner coto al vandalismo que vienen sufriendo
Denuncian además la sensación de indefensión debido a la falta de respuesta de la Concejalía de Seguridad
Vecinos de El Ancla vuelven a quejarse de la situación de la avenida Rosa de los Vientos
De nuevo ha irrumpido el verano a El Puerto de Santa María, con el mar, las playas, las actividades lúdicas y recreativas y sus noches de música sin control, botellones e improvisadas carreras de vehículos, desde motos, coches o patinetes eléctricos, dependiendo del lugar donde se celebren.
En la zona de El Ancla, como viene ocurriendo con cierta frecuencia, pero especialmente durante estos meses de verano, vuelven a hacer acto de presencia pandillas de jóvenes que se reúnen por las noches y hacen inviable el descanso y la tranquilidad a los vecinos y residentes. El fenómeno no es nuevo, ya que se repite desde hace años, sin que las sucesivas denuncias y quejas de los afectados haya conseguido mejorar la situación más que en alguna ocasión y de manera puntual.
Pese a ello, los vecinos reiteran sus quejas, aunque puedan caer en saco roto, ya que entienden que el verano pertenece a toda la ciudadanía, y no sólo a los grupos de jóvenes desinhibidos que se adueñan de muchos espacios de la ciudad, molestando a vecinos y familias enteras hasta altas horas de la madrugada.
Si hubiera que dibujar un mapa del ruido y el vandalismo en El Puerto, la avenida Rosa los Vientos, situada en El Ancla (desde la rotonda del centro comercial hasta el mirador de la playa) ocuparía un lugar destacado. Sus vecinos no saben a quién acudir para que se atiendan sus demandas, la principal de ellas es el control de los botellones y las reuniones de pandillas hasta altas horas de la madrugada en la vía pública, que enturbian el descanso y la convivencia.
Según han denunciado, la situación llegó días atrás al extremo de que, pese a las reiteras llamadas a la centralita de Policía Local, que comenzaron antes de la medianoche, no llegaron a contestar, ya que se cortaba la comunicación. Los vecinos indican que optaron entonces por llamar a la Policía Nacional y desde Comisaría les facilitaron dos números de teléfonos de Jefatura, "a los que tras 35 minutos llamando alternativamente, comunicaban". Todo indica, según los denunciantes, que la centralita de Policía Local se encuentra averiada.
La situación sufrida por los residentes de El Ancla no es nueva y según han manifestado "el tema vuelve a ser la movida de los coches con la música a todo volumen hasta altas horas de la madrugada, además de los jóvenes bebiendo en la vía pública y carreras de motos y coches", a lo largo de la la citada avenida Rosa de los Vientos, convertida en improvisado circuito.
Los afectados se preguntan por el trabajo que está desempeñando el nuevo concejal de Seguridad, Jesús Garay, que según afirman "decía que en El Puerto se iban a acabar estos temas", derivados del insuficiente control del vandalismo y la falta de civismo.
En este sentido, observan que pese a estos compromisos del nuevo gobierno "no acaban con estos problemas, que impiden la normal convivencia y el descanso, y lo peor es que el ciudadano no tiene a quién ni dónde recurrir, con lo que la indefensión es total".
Los afectados de la zona afirman además que hace algo más de un mes, al poco tiempo de jurar el cargo el nuevo concejal de Seguridad, "se le hizo llegar a través de un e-mail las circunstancias que atraviesa esta zona de botellón, pero ni siquiera ha contestado al acuse de recibo del correo".
Los residentes se preguntan qué ocurrirá si la situación no cambia en la centralita de la Jefatura y en lugar de un requerimiento por vandalismo se produce una llamada de socorro "por un asunto de riesgo grave o vital".
Los residentes piden que se actúe para que no se repita esta situación y se ponga coto a los botellones, las carreras de vehículos y las molestias y desmanes que vienen sufriendo.
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