El Alambique
J. García de Romeu
A los que se fueron
Un matrimonio de personas mayores que reside en la calle Jesús de los Milagros, podrá al fin descansar por las noches después de que durante seis años hayan estado padeciendo el excesivo volumen de música y ruidos procedente de un disco bar situado justo debajo de su vivienda. El área de Urbanismo ha decidido tomar cartas en el asunto y ha abierto expediente sancionador contra Johannes Namuth, titular del disco bar Full House y situado en el número 23 de la citada calle, "por los ruidos procedentes del mismo". Con este expediente sancionador, la citada concejalía atiende finalmente al rosario de denuncias interpuestas ante las autoridades municipales por el vecino Juan Zaldívar, de 77 años de edad, que durante todo este tiempo reclamó en 30 ocasiones ante la Policía Local que el Ayuntamiento actuara para acabar con esta situación abusiva, producida por la falta de insonorización del local y el exceso de volumen en la música.
Los anteriores gobiernos municipales sin embargo nunca llegaron a actuar, escudándose en que carecían de sonómetro para hacer las preceptivas mediciones, lo que no ha sido posible hasta la llegada de la nueva Corporación, cuando según el afectado "algún cambio hacia un mayor sentido de la responsabilidad se ha debido producir en Disciplina Urbanística".
De esta forma, una medición sonométrica realizada en fecha reciente arrojaba un volumen de ruido que triplicaba los niveles legalmente permitidos, por lo que el Ayuntamiento ha multado al establecimiento con 6.000 euros que deberá ingresar en la caja municipal, ordenando a su vez en un decreto de 17 de marzo la aplicación de una serie de medidas correctoras, como la prohibición de poner música y otras de Protección Contra la Contaminación Acústica (insonorización del local), reservándose la posibilidad de proceder al cierre del disco pub en caso de incumplir el citado decreto.
El matrimonio de jubilados ha expresado su alivio manifestando que "hemos salido de un infierno para entrar en el descanso", y aunque han recibido las disculpas del dueño del establecimiento no dejan de lamentar la deficiente calidad de vida de estos seis años de insomnios y sobresaltos.
Juan Zaldívar se ha declarado "encantados de poder descansar", pero denuncia "la incomprensible pasividad de todos estos años", durante los cuales el establecimiento ha estado abierto al público sin limitador de ruidos y el Ayuntamiento eludía sus obligaciones, causando la indefensión de los afectados, algo que "por fortuna parece haber comenzado a cambiar en El Puerto". Y es que resulta difícil encontrar un precedente en que el Ayuntamiento haya actuado desde el área de Urbanismo para acabar con los abusos que en materia de contaminación acústica han padecido numerosos vecinos. De hecho en las ya numerosas ocasiones en que se han conocido sentencias condenatorias en esta materia ha sido el propio Ayuntamiento por su pasividad el que ha tenido que pagar las multas e indemnizaciones impuestas por los juzgados.
Las sentencias más señaladas fueron del TSJA, que en 2008 obligó al Ayuntamiento a indemnizar a varios vecinos por los daños psíquicos, físicos y morales por el "ruido de infarto" de la motorada, además del pago de una elevada cantidad económica que también tuvo que asumir la ciudad en 2007 porque la administración local fue "pasiva e ineficaz respecto a las legítimas peticiones" de una familia afectada durante años por la contaminación acústica de un pub de la avenida Micaela Aramburu.
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