Música

Ruibal y familia ponen en pie al teatro Muñoz Seca

  • El cantautor portuense desgranó  ante el público su último disco, compuesto durante el confinamiento

Javier Ruibal y sus hijos, Javier y Lucía, junto al guitarrista Pablo Domínguez.

Javier Ruibal y sus hijos, Javier y Lucía, junto al guitarrista Pablo Domínguez. / D.C.

Había una gran expectación por volver a ver a Javier Ruibal sobre las tablas del teatro municipal Pedro Muñoz Seca y esa expectación se vio traducida en un lleno absoluto del espacio escénico portuense, atendido en esta ocasión tanto en taquillas como en labores de sala por el personal de la Concejalía de Cultura.

El concierto del cantautor portuense, retrasado hasta en dos ocasiones a causa de la pandemia y de otros problemas burocráticos, se pudo celebrar finalmente en la noche del sábado, abriendo así la programación de la temporada de otoño.

El recital ofrecido por el artista  tuvo como eje central su último trabajo, 'Ruibal',  con  la práctica totalidad de sus canciones escritas durante el confinamiento. Cobran importancia por tanto en este trabajo nuevas temáticas impuestas por la extraordinaria situación que nos tocó vivir, con canciones como Baile de máscaras    -la primera que compuso durante el encierro forzoso, inspirándose en el uso de las mascarillas- o Musa, sobre la falta de inspiración el artista.

El público recibió a Ruibal con un caluroso aplauso que le hizo saber que estaba en casa. Tras las dos primeras canciones salió al escenario su hijo Javier, gran percusionista y arreglista.

Amor en la red fue la siguiente canción,  otro tema obligado en una etapa en la que las relaciones personales se limitaron, en muchas ocasiones, a los contactos virtuales por Internet, para seguir después con Física cuántica, tema que sirvió para que hiciera su aparición en el escenario Lucía Ruibal, quien puso movimiento a esta "surrealista" canción, tal y como la definió su autor.

Las canciones Soy africano y Sala de ausentes  -una canción sobre las demencias- precedieron a la canción que Ruibal dedicó a su hija, Baila Lucía, muy aplaudida por el público y que emocionó a los espectadores, entre otras cosas por el buen hacer de la joven artista sobre las tablas.

El fantasma de la pandemia sobrevoló buena parte del concierto, con el optimismo de estar ahora en una mejor situación pero sin olvidar lo vivido, y por eso Ruibal pidió un aplauso para todos los sanitarios, tal y como hicimos durante esos meses cada tarde a las ocho desde los balcones.

Soy ese que te cantaba reivindica el papel de los artistas ahora que ha pasado esa etapa tan dura, en las que la música desinteresada sirvió de bálsamo para muchas personas. Llegaba después la divertida y gamberra Solo la dosis hace el veneno, con Lucía de nuevo al baile. Sueños y Astronomía sonaron a continuación, para dejar paso a Intemperie, la canción con la que Ruibal ganó el Goya a la Mejor Canción por su participación en la película de Benito Zambrano.

Llegaron después algunas de sus canciones anteriores, entre ellas Un ave del paraíso o La geisha gitana, para la que le acompañó a la guitarra Pablo Domínguez, hijo del músico Chano Domínguez y amigo de la familia.

Con la también divertida Música en vena llegaba el final del concierto, con el público puesto en pie y tocando palmas por bulerías, el máximo honor al que puede aspirar un artista en esta tierra.

Ya de propina  se escucharon  Para llevarte a vivir, Cine Macario -muy coreada por el público- y finalmente Isla Mujeres, con los artistas saludando agradecidos en el escenario para rematar una gran noche.

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