entrevista

De El Puerto a la copa de Asia

  • El futbolista Carli de Murga ha conseguido clasificarse con la selección filipina para la Copa de Asia

Carli de Murga, en la jornada en la que se clasificó su equipo. Carli de Murga, en la jornada en la que se clasificó su equipo.

Carli de Murga, en la jornada en la que se clasificó su equipo. / cedida

Filipinas es uno de los primeros países asiáticos a donde llegó el fútbol hace más de un siglo. A pesar de que en este país los deportes dominantes son el baloncesto y el boxeo, el llamado "deporte rey" en el resto del mundo está levantando pasiones últimos años en el archipiélago, debido en parte a los éxitos de su Selección nacional. Este año el combinado de los mejores jugadores con nacionalidad filipina acaba de lograr un hito histórico, al clasificarse para la Copa de Asia, habiendo dejado en el camino a países como Yemen, Tayikistán y Nepal.

Carli de Murga ha sido partícipe de ese éxito, un portuense que creció jugando en las categorías inferiores del Cádiz, y que ha alcanzado su madurez futbolística a 12.270 km de su casa, labrándose un puesto indiscutible en la selección nacional de Filipinas, país natal de su madre, Jacqueline Olaivar. Siete años lleva formando su carrera deportiva en la otra parte del mundo y al final ha llegado a ser capitán del Ceres Negros F.C. y uno de los grandes referentes de su selección. Como cada día hace para poder hablar y ver a su madre, su hermano, su novia o sus amigos, Carlie hace una videollamada desde una sencilla habitación de hotel, uno de esos "no-lugares", como diría Marc Augé, que pueblan la agenda del que sus amigos de El Puerto llaman El chino.

Vivir en Asia está bien, pero no lo cambio por mi vida en El Puerto de Santa María"

-Lleva en la selección nacional de Filipinas desde la sub-23, donde destacó como una de las promesas del fútbol filipino ¿Qué nos puede decir de esta etapa?

-Para ser sincero el grupo que formaba en aquella época la sub-23 era muy limitado, así que los jugadores mestizos que estábamos allí y nos habíamos formado en países europeos destacábamos más que el resto.

-¿Cómo se sientes al participar en esta clasificación histórica con la Selección Filipina? ¿Cómo vivió su madre el partido?

-Es difícil de explicar con palabras como me siento, jugar en una competición de tal magnitud era algo que puedes imaginar de pequeño, pero que con los años y siendo realista te das cuenta de que eso es solo para unos pocos privilegiados. Y ahora mira por dónde tengo la suerte de ser uno de ellos... Tengo la suerte de ser filipino y de poder disputar la mayor competición del continente con mi país, así que prácticamente es cumplir un sueño de la infancia. Hablé con mi madre justo cuando acabé de jugar y ella me dijo que no podía parar de llorar viéndome jugar y ganar ese partido tan importante ¡Así que imagínate! Es un sueño para mí poder hacerla tan feliz.

-¿Qué previsiones esperan de cara al campeonato?

-Nosotros vamos con mucha ilusión, somos realistas y sabemos cuáles son nuestras opciones, así que iremos a competir lo mejor que podamos y sobre todo a disfrutar de esta experiencia única. Seguro veremos un torneo bonito. Y duro, porque en este tipo de competiciones la motivación es altísima y muy competitivo ya que el cuadro lo forman hasta 5 selecciones participantes en el próximo mundial de Rusia.

-Esta ha sido una gran temporada para usted, ¿cómo te encuentras de forma en este momento?

-Me encuentro fenomenal, después de unos años un poco a remolque a causa de las lesiones, he tenido que reinventarme, aceptar y entender un cambio de posición que me ha dado un equilibrio que todo futbolista necesita para dar lo mejor de sí, y la verdad es que ahora estoy en un buen momento y estoy disfrutando bastante.

-Hablemos del Ceres F.C. en el que comparte vestuario con otro portuense, 'Bienve' Marañón, y en el que también disfrutan de un momento muy especial.

-Lo que está ocurriendo en Ceres es algo realmente increíble. El club se fundó en 2012 y entró por primera vez en competición en 2014, a partir de ahí todo han sido éxitos, el club está creciendo a pasos agigantados. Llevamos tres años seguidos jugando la AFC Cup, la segunda competición más importante del continente. En esos tres años siempre hemos pasado la ronda de grupos y todas ellas como primeros. El año pasado quedamos campeones del Sudeste Asiático y este año nos hemos quedado a las puertas de jugar la Champions Asiática, tras caer ante el multimillonario Tianjin de la Súper Liga de China.

-Durante esos años su carrera no ha estado exenta de lesiones ¿Cómo ha sido volver a este nivel y el proceso de recuperación de las lesiones que tuvo?

-Un auténtico calvario… dos lesiones muy seguidas y prácticamente fueron dos años que estuve más en la camilla que en el verde. Cuando por fin pensé que lo peor había acabado y que me incorporaba al grupo, los primeros meses fueron terribles, mi cuerpo no iba como antes, todos pasaban como motos al lado mía. En ocasiones hasta lloraba en la ducha cuando me quedaba solo, entrenamientos en los que parecía que no me enteraba ni de la mitad y solo quería terminar cuanto antes para meterme en la cama y taparme hasta arriba. Por suerte todo eso pasó y ahora vuelvo a disfrutar del fútbol.

-¿Cómo ve el fútbol filipino?

-Está teniendo altibajos, hay temporadas en las que parece que entran nuevos inversores pegando fuerte, pero al poco tiempo no es lo que ellos se esperan y se quitan de en medio… El año pasado por fin pasamos a ser una liga oficial bajo la FIFA, el habernos clasificado para la Copa de Asia le va a dar un buen empujón a la liga y al fútbol en el país, atrayendo nuevos patrocinadores y teniendo más repercusión en los medios. Lo único que se echa en falta, y esperemos que mejore, es el trabajo de cantera, a día de hoy son muy pocos los jóvenes que llegan a asentarse en las plantillas del primer equipo.

-¿Cómo lleva vivir en Asia durante todos estos años y estar a tantos kilómetros de su familia?

-Lo definiría como algo agridulce. A veces se hace durísimo, llevo siete años viviendo en Filipinas y echo de menos infinidad de cosas como estar con mi chica más tiempo, el calor de la familia, hacer vida con tus amigos, la comodidad de estar en casa con tus cosas de siempre (idioma, clima, costumbre, comida, etc..). Por otro lado momentos increíbles, conoces cosas, personas, sitios, aprendes a desenvolverte en situaciones nada comunes a lo que estás acostumbrado, acabas mezclándote con otras culturas y costumbres distintas a las tuyas y abriendo tu mente con ello. Estar fuera también te ayuda a crecer como persona. Vivir en Asia está bien, pero no lo cambiaba por mi vida en El Puerto de Santa María.

-Es usted un deportista de élite a nivel internacional, pero sigue siendo el mismo chico humilde que creció jugando en las canchas de El Puerto de Santa María, y cuando vuelve allí es uno más ¿No?

-Vengo de familia humilde y obrera y me han educado para tener siempre los pies en el suelo, mi chica, mi hermano y mis amigos también son gente sencilla, comprometida y con mucha influencia sobre mi. Así que trato de ser siempre el mismo. Ni yo quiero cambiar ni ellos me lo permitirían.

Así se despide este portuense proletario y emigrante del fútbol, que ha exportado calidad y el arte gaditano hasta el continente asiático. Se ha hecho un hombre lejos de su casa, humilde y con los pies en el suelo, y estamos ansiosos por verlo disfrutar en esta gran competición. Sabemos que seguirá trabajando dentro y fuera del campo con ese tesón que le caracteriza, con el que ha demostrado que los sueños no entienden de fronteras.

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