prohibición del baño en fuentebravía por E.coli Pescadores y deportistas se saltan el veto en Fuentebravía

  • La mayoría de los usuarios respetan la prohibición y se conforman en la arena

  • Sigue investigándose el origen del vertido

Imagen de la playa de Fuentebravía ayer por la mañana. Imagen de la playa de Fuentebravía ayer por la mañana.

Imagen de la playa de Fuentebravía ayer por la mañana. / Andrés Mora

“Atención, servicio de información. Se ruega a los usuarios que no tengan contacto con el agua”. Con este mensaje los veraneantes eran recibidos ayer sábado en la playa de Fuentebravía. Y si por si acaso a alguno de los usuarios se les escapaba algún fragmento de la grabación por culpa de el viento, la bandera roja que ondeaba junto al puesto de socorro dejaba claro que quien quisiera pegarse un chapuzón tendría que irse a otra playa.

No obstante, a estas alturas, quién no iba a conocer el motivo por el que estaba prohibido bañarse allí. La noticia ha corrido como la pólvora desde el jueves pasado cuando el Ayuntamiento, a petición de la Consejería de Salud y Familias de La Junta de Andalucía, cerraba esa playa al baño por la alta presencia de la bacteria E. Coli en los análisis realizados por el Programa de Vigilancia Sanitaria de Aguas de Baño. Desde entonces, las hipótesis y suposiciones no han dejado de aparecer ya que, por el momento, el problema consiste en que no se conoce la procedencia de los vertidos. “Esta semana, durante dos días, ha estado aquí un barco muy grande. Además, cuando mirabas el agua, parecía estar muy oscura y revuelta. No digo que sea eso, pero hombre... ya te da que pensar”, asegura un usuario de la playa que lleva más de treinta años veranenado en las casetas que hay instaladas allí. Mientras explica su apreciación -en la que coinciden dos matrimonios más-, su dedo apunta hacía el agua, ahora totalmente vacía y sin ningún bañista.

Una socorrista vigilando. Al fondo, varios grupos con sombrillas disfrutan de la playa sin bañarse. Una socorrista vigilando. Al fondo, varios grupos con sombrillas disfrutan de la playa sin bañarse.

Una socorrista vigilando. Al fondo, varios grupos con sombrillas disfrutan de la playa sin bañarse. / Andrés Mora

En un principio, aparentemente, la mayoría de la gente está respetando la prohibición, exceptuando a los deportistas, a los pescadores y algún que otro despistado que, a pesar de la contaminación del agua, se refresca los pies y la cabeza con el agua de la orilla. “Ya no se a cuántas personas les he tenido que avisar para que se retiren de la orilla”, explica la médico que se encuentra en el botiquín. “Hay muchos que no caen en la cuenta. Aunque no te bañes, el agua está igual de contaminada y se refrescan los pies y la cabeza. Lo que sí que no entiendo es a los deportistas y a los pescadores del espigón. El pescado que cojan va a estar igual de infectado”.

No obstante, afortunadamente, hay que dejar claro que esta no ha sido la nota predominante ya que, según aseguran los propios socorristas, la mayoría está respetando la prohibición. “La gente es muy educada y se acerca. Te preguntan si se pueden bañar y la verdad que te hacen caso”, asegura una de los dos socorristas que se encuentran en ese momento vigilando desde debajo de una carpa instalada en la arena.

Durante todo el fin de semana algunos despistados se mojan pies y cabeza con el agua de la orilla, que evidentemente también está contaminada. Durante todo el fin de semana algunos despistados se mojan pies y cabeza con el agua de la orilla, que evidentemente también está contaminada.

Durante todo el fin de semana algunos despistados se mojan pies y cabeza con el agua de la orilla, que evidentemente también está contaminada. / Andrés Mora

Y es que, al parecer, el no poder bañarse no ha supuesto ningún problema para la mayoría del público, que rápido ha encontrado el lado positivo a las cosas, como por ejemplo encontrar rápida y fácilmente aparcamiento en primera línea de playa. “Nosotros venimos para un ratito. Va a ser rápido. Así que no nos importa”, aseguran dos amigas que clavaban su sombrilla en la arena al mediodía. “El sol lo podemos seguir tomando y para refrescarnos tenemos las duchas. Eso sí. Tengo muy claro que si viniera con mi hijo, me iría a otra playa”.

Por el contrario, menos gracia le puede hacer al TK3 , el beach-club situado al pie de esa playa. Todavía, por el momento, su encargada Marta asegura que no le está faltando la clientela, pero reconoce que las dudas aún están en el aire ya que no sabe por cuánto tiempo se va a mantener la medida. “Los cliente siguen viniendo. Además son muy positivos y me dicen que es la primera vez que encuentran aparcamiento en la puerta”, afirma sonriendo. “Eso sí, con la poca gente que viene yo se que lo voy a notar a la hora de la comida y del café”.

La bandera roja no ha dejado de ondear. La bandera roja no ha dejado de ondear.

La bandera roja no ha dejado de ondear. / Andrés Mora

Ahora todo el mundo se hace la misma pregunta. ¿Cuándo va a volver a estar permitido el baño? “Por el momento nos han dicho que hasta el domingo continuaremos igual”, explica la socorrista. “Ya veremos el lunes que nos dicen”. Hay que recordar que a la playa de Fuentebravía le fue concedida una bandera azul la cual, muchas personas, mantienen la incertidumbre de si volverá a ondear en este rinconcito del litoral portuense.

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