Levantemos elabora el mapa de la infravivienda en la ciudad y sus barriadas
El grupo presenta un estudio que refleja el deterioro urbanístico y de las normas de convivencia en las viviendas sociales
Hay 1.633 casas técnicamente inhabitables en el conjunto histórico
El grupo municipal LevantemosLevantemos ha encargado un estudio sobre infravivienda y vulnerabilidad residencial en El Puerto. El estudio se presentó al público ayer por la tarde en el centro cívico Augusto Tolón, con la presencia de la concejala Vanessa Gómez, la secretaria Irene Arana, militantes de la formación y vecinos de la ciudad. El estudio ‘Infravivienda y Vulnerabilidad Residencial en El Puerto de Santa María’, ha sido realizado por Ariana Sánchez Cota y Juan Rodríguez Medela, del Grupo de Estudios Antropológicos ‘La Corrala’, junto a un equipo de expertos que han trazado el mapa de las situaciones que en materia de precariedad residencial se producen en el casco urbano portuense y en las barriadas.
El estudio no sólo abarca el conjunto histórico y su entorno: Barrio Alto, Barrio Bajo o centro, Los Toreros, Crevillet y la zona de La Victoria, sino también elabora un mapa sobre zonas de segregación, deterioro, abandono e infravivienda en los barrios de El Puerto, a la vez que analiza las posibles causas del aumento de la vulnerabilidad residencial en la ciudad y enumera las características que identifican a una casa como “infravivienda”. De esta forma, define la infravivienda con palabras de la Oficina de Intermediación de Desahucios (OID) como “una vivienda que no reúne las condiciones mínimas de habitabilidad requeridas”, a la vez que advierte que en muchas ocasiones las infraviviendas “suponen un auténtico riesgo para la salud de las familias que residen en ellas”.
El estudio se realiza con criterios de investigación e información rigurosa, aunque teniendo en cuenta también “la faceta social y humana de esta problemática”. En cuanto a las fuentes de información a las que recurre el estudio, se basa en entrevistas a personal técnico de la concejalía de Urbanismo, técnicos de la OID, educador y trabajador social con experiencia en las zonas estudiadas y en los testimonios del tejido asociativo, entre ellos, asociaciones de vecinos, la Flave, y Foro Social Portuense. No obstante, no han podido contar para realizar el estudio con algún representante de la empresa municipal de Vivienda, Suvipuerto.
El informe ha tenido además algunas limitaciones, como la imposibilidad de acceder a todas las viviendas, falta de acceso a determinada información pública y a la propia empresa Suvipuerto. Además, se ha observado la alta incidencia de esta problemática en la población gitana.
El estudio establece dos tipología básicas de infravivienda: por un lado, la técnica, que hace alusión al estado de conservación del inmueble, y que es abundante sobre todo en el Barrio Alto y en el centro o Barrio Bajo de la ciudad; y por otra la infravivienda social, “que incide en el contexto espacial, social y económico de la población residente y las relaciones de convivencia que se dan en las barriadas”.
En todo el término municipal, según las diferentes fuentes de información utilizadas, se han contabilizado 548 inmuebles en estado de deterioro, de ellos un 21,78% en el conjunto histórico, con un total de 1.633 infraviviendas contabilizadas en el casco urbano. La infravivienda técnica (que no tiene por qué estar habitada) se distribuye por todo el conjunto histórico, aunque hay zonas y calles que están más afectadas que otras. Las calles más afectadas por número de infravivienda técnica son Larga (35), Cruces (32), Federico Rubio (31) y Cielos (24).
La infravivienda social, a diferencia de la técnica que se disemina por todo el territorio, se encuentra concentrada en diferentes barrios, como José Antonio, en proceso de desmantelamiento y otras zonas donde empiezan a verse indicios, “como son los bloques de Suvipuerto y de la Junta de Andalucía de Santa Clara, la barriada Uva Palomino, en Los Toreros; las barriadas de Valdés, las 37 de Suvipuerto pero especialmente los bloques de ladrillo visto de la Junta de Andalucía, que cuentan con 80 viviendas sociales”. En La Victoria las zonas de infravivienda social, estarían localizadas en la barriada de Los Milagros, donde hay 300 viviendas y las 56 viviendas de la Junta de Andalucía en La Inmaculada. El estudio cita igualmente las 38 viviendas de la barriada Castro Merello y las 59 de Suvipuerto, en las calles Nardo, Gladiolo y Adelfa, en El Tejar; o las 54 de la avenida de Menesteo, en Crevillet, “donde pese a no estar catalogadas como infravivienda técnica corren el riesgo de alcanzar este estado si no se solventan determinadas deficiencias”.
Según recoge el estudio la población que habita estas barriadas, dado que un alto porcentaje de las mismas son viviendas sociales, “se caracteriza por ser de clase trabajadora, de capacidad económica baja, con altas tasas de paro y bajo nivel educativo. Sin embargo –advierte– esta situación socioeconómica no es en sí misma la que dota de un carácter social a la infravivienda, sino toda una serie de circunstancias que rodean esta situación y que afectan a la convivencia y a las relaciones vecinales”. En las diferentes barriadas el estudio constata “una división interior, no formalizada, entre la vecindad que se identifica como preocupada por la conservación y mantenimiento del inmueble, dentro de unas normas de convivencia, y la que sus circunstancias u opciones de vida no entran dentro de los cánones de convivencia bajo los que vive la otra vecindad”.
El estudio lanza algunas propuestas como alternativa para poder revertir la situación de la infravivienda social en El Puerto, como es la elaboración de un Plan Estratégico de Vivienda, mejora de la gestión de la vivienda pública, ampliación del parque público de vivienda y fortalecimiento del tejido asociativo.
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