El Puerto

Historia y gastronomía se dan la mano en la casa de Blas de Lezo

  • El establecimiento Larga 70 inicia una serie de catas maridadas sobre la alimentación en la Armada el siglo XVIII

Una imagen de la cata maridada celebrada en la casa en la que residió Blas de Lezo.

Una imagen de la cata maridada celebrada en la casa en la que residió Blas de Lezo. / f.h.

El Puerto guarda rincones ricos en historias y en leyendas. Es el caso de la finca ubicada en el número 70 de la calle Larga, donde hace casi 300 años residió durante un tiempo el marino español Blas de Lezo y Olavarrieta, uno de los héroes de la Armada española hasta hace muy poco injustamente infravalorado en su propio país, a pesar de haber vencido a los ingleses en el sitio de Cartagena de Indias, enfrentándose nada menos que al engreído almirante Vernon.

En el patio de esta casa el propietario del establecimiento Larga 70, Pepe Muñoz, ha puesto en marcha una serie de catas maridadas, que comenzaron el jueves y que se quieren repetir una vez al mes, en las que gastronomía, enología e Historia se dan la mano para saciar la curiosidad del participante, que sale de allí sabiendo un poco más e imaginando una época en la que esos muros ya eran testigos mudos del devenir de la ciudad.

Los encargados de guiar la cata maridada fueron Fernando Jiménez y José Miguel Prats, ambos marinos, el primero de ellos además enólogo y el segundo gran aficionado a la Historia.

A través de la degustación de un fino, un amontillado, un oloroso y un cream, maridados con especialidades de la época como la cecina, el bacalao, un guiso de quijada o unas exquisitas peras al vino, los dos ponentes fueron hablando de la importancia que ha tenido siempre el vino de Jerez en las despensas de los barcos de la Armada, sobre todo en una época en la que los marinos pasaban largas temporadas lejos de cualquier puerto.

Así, escuchando las proezas de Blas de Lezo, el "medio hombre", y degustando las tapas preparadas para la ocasión, a los asistentes les pareció estar viendo en alguno de los rincones de la casa la figura de su mujer, la criolla Josefa Pacheco, La Gobernaora, cuyas dos hijas menores nacieron en esta casa de la calle Larga.

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