El Puerto / Fiestas El Día de la Patrona se celebra en El Puerto con limitaciones pero con el mismo fervor

  • Las muestras de devoción a la Virgen de los Milagros se reducen al ámbito de la Prioral, pero no cesaron durante toda la jornada

La imagen de la Virgen de los Milagros, instalada en el baldaquino del altar mayor de la Iglesia Mayor Prioral.

La imagen de la Virgen de los Milagros, instalada en el baldaquino del altar mayor de la Iglesia Mayor Prioral. / Andrés Mora

Menos celebraciones en la calle pero la misma entrega y devoción en el interior del templo. Esa ha sido la tónica de la Festividad de la Virgen de los Milagros, celebrada en la jornada de este martes y en la que no salió a la calle la procesión, no se instaló la alfombra de sal, ni los exornos que en otras ocasiones jalonan el recorrido procesional. Pese a todo, la Basílica Menor de Nuestra de los Milagros brilló a lo largo de toda la jornada, y muchos portuenses se reencontraron con el principal templo de la ciudad, que lucía todo su esplendor.

Las actividades religiosas dieron comienzo con la misa de 08:00, donde el obispo José Mazuelos concelebró la eucaristía con el párroco de la Prioral Diego Valle, sacerdotes y diáconos de distintas parroquias locales. En su homilía, el obispo hizo una llamada a la prudencia en tiempos de coronavirus, animando a los presentes a ponerse bajo el manto protector de la Virgen de los Milagros.

La ofrenda de nardos no faltó durante esta jornada. La ofrenda de nardos no faltó durante esta jornada.

La ofrenda de nardos no faltó durante esta jornada. / Andrés Mora

Se guardaron los protocolos de seguridad sanitaria, accediendo los fieles a la iglesia de forma escolanada, sin aglomeraciones, para hacer la ofrenda de nardos a la Patrona. La Prioral se mantuvo abierta todo el día, con buena ventilación, al tener abiertas de par en par la Puerta del Sol, la llamada Puerta del Campo, y la de la sacristía, además de los ventiladores. Además de las celebraciones eucarísticas, el goteo de fieles que se acercaron para venerar a la Patrona en unos momentos difíciles para la ciudad por el coronavirus, fue incesante.

Se repitió el ritual de tantos años con la ofrenda de nardos a la Virgen, rodeada de flores en el baldaquino del presbiterio del templo. Los fieles accedieron al templo con mascarilla, hidrogel y distancia de seguridad en los bancos de la monumental iglesia.

En el exterior, la calle Luna desplazó durante la jornada a la calle Palacios, viéndose muy concurrida, al no haberse confeccionado la alfombra de sal, que en otra ocasiones es uno de los mayores atractivos del Día de la Patrona.

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