Crítica de Teatro Los reyes también lloran

Un momento de la magnífica representación del clásico de Shakespeare. Un momento de la magnífica representación del clásico de Shakespeare.

Un momento de la magnífica representación del clásico de Shakespeare. / Andrés Mora

Rey Lear  (****)

Teatro Municipal "Pedro Muñoz Seca" de El Puerto de Santa María. Día: Sábado 7 de Diciembre de 2.019. Aforo: Lleno. Compañía: Atalaya de Sevilla. Autor: William Shakespeare. REPARTO Carmen Gallardo, Joaquín Galán, María Sanz, Raúl Vera, Elena Aliaga, Silvia Garzón, Lidia Maudit, José Ángel Moreno, Coro de soldados, pueblo y cortesanos. FICHA TÉCNICA Dirección, dramaturgia y espacio escénico: Ricardo Iniesta. Composición Musical: Luis Navarro. Dirección Coral: Marga Reyes/ Lidia Mauduit. Vestuario: Carmen y Flores de Giles. Maquillaje, peluquería y estilismo: Manolo Cortés. Acabado escenografía: Ana Arteaga. Coreografía: Juana Casado. Diseño de Luces: Alejandro Conesa. Espacio Sonoro: Emilio Morales.

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Creo que es necesario poner en antecedentes a todos los lectores de esta crónica, de la trayectoria y los fines de esta compañía que ha puesto en pie este Rey Lear Shakesperiano. Atalaya, una compañía independiente como lo fueron Goliardos, Tábano, Els Joglars, La Cuadra o lo es ahora La Zaranda, ha desarrollado desde sus comienzos un concienzudo trabajo de investigación.Dan sus primeros pasos en el teatro de calle, componiendo una trilogía de “teatro poético del desasosiego" y creando el Centro Internacional de Investigación TNT, un centro de investigación y experimentación escénica en el que han impartido su magisterio más de ochenta maestros internacionales, procedentes de diversas tradiciones teatrales. Después de poner sobre las tablas Ricardo III, ahora Ricardo Iniesta nos ofrecen otro "Shakespeare", su versión de El Rey Lear.

En un momento de la obra, el Rey Lear dice: “Al nacer, lloramos por haber venido a este gran teatro de locos” y ese gran teatro de locos (el Gran Teatro del Mundo que decía Calderón), es precisamente el teatro isabelino en general y el de Shakespeare en particular, en la historia de la literatura. Un teatro que conecta con temas de la sociedad actual como el abandono de los ancianos por parte de sus familiares, como le ocurre al rey Lear.

Atalaya Teatro trata de buscar el difícil equilibro de agradar tanto a público como a crítica especializada para ello en esta ocasión nos traslada a una antigua leyenda inglesa sobre el rey Lear. La historia es sencilla, un rey reparte su reino entre dos de sus tres hijas, desheredando a la tercera pero el tiempo y las circunstancias vendrán a demostrar que esta era la única digna del trono al que, por fin, accederá tras una guerra con las malvadas hermanas.

El montaje y la puesta en escena a cargo de Ricardo Iniesta están muy conseguidos así como la escenografía y el atrezo utilizando simples mesas para recrear las diferentes situaciones. Estas mesas se utilizarán dotándolas de diferentes significados, desde un estrado, puertas, almenas, muros, hasta un patíbulo o un catafalco. La iluminación es uno de los principales elementos de la función y hace, junto a la escenografía, que parezca que nos encontramos ante una representación de alguna las varias compañías inglesas especializadas en Shakespeare. Las luces intermitentes llenas de significado y los tambores y ruidos evocan a la tormenta. Los coros, cada vez más presentes en Atalaya, alcanzan aquí una potencia estremecedora y acompañan a los cambios escénicos que se realizan a la vista del público. El vestuario, por otra parte, evoca al del teatro isabelino. Las clases más altas tienen un ropaje rico y colorido, mientras que el pueblo bajo viste simples túnicas, casi harapos.

La interpretación perfecta de matices en todos los personajes aunque es de destacar el magnífico trabajo llevado a cabo por Carmen Gallardo en el papel de Rey Lear, personaje trágico a la altura de un Edipo redivivo.

La versión de Atalaya Teatro bucea en la búsqueda de la condición humana que subyace en el texto, despojando al individuo de todo lo superfluo, conectando con la Naturaleza y buscando la unión utópica de toda la Humanidad y esta visión del mundo, de la sociedad, perfectamente comparable a la que hoy vivimos, es aceptada y comprendida por el público que siguió con enorme interés toda la trama de la historia que se desarrolló ante nosotros. Prueba de ello fue la interminable y entusiasta ovación dedicada a la compañía y a la representación al final de la misma que fue un verdadero regalo de Navidad para los numerosos aficionados al teatro de El Puerto.

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