Economía

Navair aspira a cerrar su integración en un gran grupo industrial este año

  • La firma sevillana retoma el proyecto que no cuajó hace dos años por el envite de la crisis Valora la operación en entre 15 y 20 millones

Segundo asalto de Navair. Si la firma familiar sevillana ya avisó hace dos-tres años de que había tocado techo como pyme y aspiraba a convertirse en una gran empresa es ahora, en 2014, cuando pretende que cuaje ese paso. La crisis se cruzó entonces en su camino, obligándola a aparcar el proyecto, pero este año prevé cerrar su integración en un grupo industrial mayor que le dé el soporte económico y financiero que necesita para hacer frente a pedidos de envergadura de clientes de la talla de Airbus, Bombardier o Embraer.

Centrada en el diseño y fabricación de productos para el sector de la defensa -en todos sus ámbitos: tierra, mar y aire-, Navair tiene a sus espaldas 21 años de trayectoria. "Es el momento de dar el salto como empresa; tras tres años de caídas, esperamos un 2014 en el que duplicaremos la facturación del ejercicio anterior, hasta los 4,5 millones de euros", explica Alberto Simón, director general y propietario del 80% del capital de Navair -el 20% restante está en manos de su hermano Olivier-. Por ello, sus planes pasan por encontrar a corto plazo al novio perfecto. "Nos han cortejado muchas compañías, sobre todo multinacionales, pero preferimos que sea una empresa de aquí, andaluza o española, la que nos ayude a crecer", añade.

Simón especifica que el pretendiente que se lleve el gato al agua debe reunir una serie de requisitos: ser una empresa de su mismo sector, pero con capacidades industriales diferentes; tener centros de producción fuera de España para propiciar su impulso internacional; y contar con un tamaño mediano, de modo que, tras la integración, el grupo cuente con una facturación de unos 50 millones de euros. Los posibles interesados también deben tomar nota del precio de venta: "Entre 15 y 20 millones, no menos", sentencia el director general de Navair.

Después de la fusión, los fundadores de Navair permanecerían en la compañía durante aproximadamente un año hasta que concluyese la fase de adaptación a la nueva estructura. "Es lógico que salgamos a corto plazo, aunque eso sí, no tenemos pensado iniciar ningún otro proyecto relacionado con este sector de actividad", aclaran los hermanos Simón, que rehusaron desvelar qué empresas han tocado a sus puertas.

Sin la unión mencionada, este año Navair alcanzaría por sus propios medios un volumen de negocio de 4,5 millones, pero con el apoyo del nuevo músculo financiero "podría llegar incluso hasta los nueve", avanza el director general. En el capítulo de personal, en dos años se incrementaría la actual plantilla de 33 empleados hasta los 47 que tenía en 2011, justo antes de que la empresa acometiera un fuerte recorte para afrontar los duros años de crisis que tenía por delante.

"2012 y 2013 han sido dramáticos porque el sector de la defensa ha visto mermado su presupuesto fuertemente; en 2010 ya notamos los primeros síntomas de la crisis, pero el verdadero mazazo lo recibimos en 2012 al no recibir los pedidos habituales, y en 2013 cuando la carga de trabajo descendió un 30%", explica. Navair facturó en torno a cuatro millones de euros durante los años 2010 y 2011, cifra que se redujo a tres millones en 2012 y a 2,2 millones el año pasado. Sin embargo, la cosa podría haber ido mucho peor. "Nuestra diversificación -abordamos los sectores aeronáutico, espacial, naval y de defensa terrestre-, y nuestro desarrollo de productos propios gracias a una ingeniería única -lo que aporta mayor valor añadido- nos han salvado la cara", afirma. Pese a todo, las perspectivas con respecto a 2014 son "inmejorables" -ver texto adjunto-. "Será, sin duda, el año de nuestra recuperación", concluye.

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