El tío de la cola

Doña Cuaresma

doña cuaresma, 13 de enero 2016 - 01:00

ESTAMOS a mediados de enero y ya tengo clara cuál va a ser la foto de 2016. Da igual lo que vaya a pasar en los próximos meses. Cádiz es otro mundo y aquí importa poco lo que suceda en Cataluña con Artur Mas y el tal Puchcondor o Puignosequé, ni quién va a ser el presidente de España, ni si el Kichi va a gobernar en minoría, en mayoría o en adobo. Nada de eso importa aquí.

La foto del año terminará siendo la que publicó este periódico el 2 de enero. Ahí estaba ese grupo de chavales en los bajos de la tribuna del Estadio esperando para comprar las entradas para el Falla. Se aprestaban a pasar tres días con sus tres noches a la intemperie para lograr un pase... ¡para unas preliminares! Y en aquella foto aparecía él, ese chaval cuya cara no he podido olvidar en todos estos días. Allí, todo un 1 de enero, mostraba orgulloso al fotógrafo su 'tupper' con un puñado de langostinos. Todo sonriente y todo orgulloso. El pobre.

Yo me hice la pregunta que seguro que se hicieron ustedes. ¿Para qué esperaría yo tres días de cola? Y no encuentro ningún motivo. ¡Si hasta para el besapié al Medinaceli voy tempranito para que no se me rebelen mis puñeteras varices!

No sé si el chaval de los langostinos conseguiría su propósito y si ya habrá pisado el Falla. Tampoco sé si estará orgulloso de su gesta. De lo que sí estoy segura es de que será el primero que proteste si en la cola de la oficina del INEM hay mucha gente.

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