"Lo hemos pasado de escándalo los meses de ensayo"
La comparsa femenina uruguaya 'La melaza' enseñó al coro de Nandi Migueles a tocar el candombe para el popurrí
"Ya no estoy para estos trotes". Lo decía Luis Pájaro, uno de los históricos del coro de Los Niños, al acabar ayer la actuación de 'Los sudamericanos'. Salían los coristas exhaustos, a la vez que eufóricos tras rematar un popurrí al borde de los nueve minutos. La adrenalina soltada el día del estreno en preselección. El peso que se quita de encima una agrupación que canta en los últimos días y se desespera porque no llegan el día D y la hora H.
Un popurrí tan movido obliga a un esfuerzo extra. Y así lo entendía también Antonio Carlos, otro histórico de los coros, que sale con Faly Pastrana y que se acercó a saludar a José Luis Suárez, su otrora compañero, flamante Antifaz de Oro y enrolado ahora en el coro de Nandi Migueles. "¡Vaya paliza!, yo no podría", le comentaba Antonio Carlos. Suárez salía del escenario con el rostro iluminado. La actuación del coro había resultado "mejor imposible". El veterano corista entendía que en este Concurso 2015 "hacía falta este colorido, esta alegría". Y aseguraba no caber en el pellejo "con esta gran actuación, el Antifaz y la noticia que he recibido hace diez días: voy a ser abuelo".
Durante la actuación, a Nandi Migueles se le veía leer en el móvil, apostado en las bambalinas, los mensajes de ánimo previos al debut. Tras cerrarse las cortinas atendió a los medios de comunicación. "Se nota que la gente ha disfrutado. Traemos un coro colorista. Esto es más alegre, esto es Carnaval. A la gente le ha dado por el tenebrismo", decía. Sacar 'Los sudamericanos' no ha resultado nada fácil. "Ha costado mucho trabajo. El candombe no es fácil tocarlo. Nos enseñó la comparsa femenina uruguaya 'La melaza', que estuvo en Cádiz, y a ellas les compramos instrumentos. Es una cosa trabajada", explicaba. El trabajo no ha venido acompañado de sufrimiento. Al contrario. "Estamos encantados porque lo hemos pasado de escándalo en los meses de ensayos. Y en la calle no digamos cómo lo vamos a pasar. Nos vamos a tener que poner los últimos en los carruseles para no pararlos si vamos en medio", se aventuraba a vaticinar.
Nandi Migueles se hacía esperar en los camerinos. Había atendido a diferentes medios y luego fue el turno de rellenar la hoja de programa para la SGAE. Por fin subió las escaleras y al aparecer arriba se escuchó una estruendosa salva de aplausos. Su coro premiaba de esta manera el trabajo realizado por el veterano autor y director, un apasionado de la música al que le han venido como caídos del cielo este tipo y la amplia variedad de ritmos y sones que conlleva Sudamérica.
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