La opinión de Fran Quintana: El bucle emocional
La copla sencilla
SUEÑO de primavera, un nombre surge y una idea planea en la cabeza, las primeras conversaciones traen las primeras DUDAS y CERTEZAS. Finalmente, tras incontables horas de reflexión, trasnoches, avances y retrocesos, se perfila la APUESTA, y se empieza a trabajar en ella. El SUEÑO se empieza a bajar a la tierra en las primeras conversaciones con artesanos, para definir el personaje, la escena, colores, planos, luces y engranajes. Porque las ILUSIONES son bonitas, pero hay que aterrizarlas en definiciones REALISTAS. La reunión con el grupo para explicar la idea o presentar el pasodoble es el siguiente momento cumbre. La ALEGRÍA es tremenda, cuando la pieza cala del tirón se llega al ÉXTASIS, hay quien se EMOCIONA porque recuerda lo bonito de otros momentos parecidos, y aumenta el SUEÑO por la copla, ya más enfocada y concreta, más manejable, estudiable, debatible. El HASTÍO del verano trae en la mente del autor más notas, ideas, versos y estrofas que configurarán el conjunto del SUEÑO, que ya está dejando de serlo para convertirse en repertorio. Septiembre trae el ARRANQUE del trabajo, desde la máxima ILUSIÓN, y la PROMESA del grupo que se enfrasca en el local apuntalando el COMPROMISO. Octubre es la FUERZA, la máquina funciona y hasta en las paredes brilla el OPTIMISMO, que salta hacia fuera gritando entre dientes… “este año sí que vamos fuertes”. La ACELERACIÓN de Noviembre trae las primeras señales de VÉRTIGO y DESGASTE, porque el trabajo se hace duro e intenso, y el calendario se deshoja a una rapidez endiablada desde el día del sorteo, que marca la implacable cuenta atrás. Tal que así que en Diciembre puede generarse el DESAFECTO e incluso el RECHAZO por lo que antes era bueno, que ahora ya parece malo, porque hace acto de presencia la DUDA y el MIEDO a no llegar, a no cumplir, un MIEDO transformado en ANGUSTIA cuando falta repertorio y estamos ya casi comiendo las uvas. La última cuenta atrás de enero, antes del estreno, es de una INTENSIDAD que raya en lo OBSESIVO; prácticamente no se puede hablar o pensar en otra cosa. Las primeras pruebas con público en el local despiertan la ALTA SENSIBILIDAD a la crítica; cualquier gesto, palabra o movimiento de aquella persona que escucha el repertorio es interpretada a veces de forma DELIRANTE por el componente. Hay quien vive estos días desde la SUSPICACIA porque igual en otros locales se saben cosas de nosotros, ¿y quién se las habrá contado?, ¿nos pisarán letras?, ¿esta gente… irán de lo mismo que nosotros? El día del estreno se parece a un ATAQUE DE PÁNICO a cámara lenta. Con una atronadora explosión de ALEGRÍA ante el aplauso, que se desborda en EUFORIA cuando está bajando el telón, le siguen la VANAGLORIA ante las buenas críticas y la TRISTEZA o la IRA ante las malas. “En la Ciudad de Cádiz” trae la máxima TENSIÓN, el corazón se sale del pecho… y cuando no dicen tu nombre… DECEPCIÓN, DESILUSIÓN, ABATIMIENTO, INDEFENSIÓN APRENDIDA… “pero, ¿qué tengo que hacer para superarme?” Inmediatamente llegan las muestras de CARIÑO, que producen un ALIVIO inmediato, personas que ni conoces te hacen llegar sus propias emociones, dando SENTIDO a todo lo que has hecho, y cierran el círculo de la copla, que solo se crea para que sea recibida y cale en la gente… “pero, ¿qué habré hecho yo para que se me quiera tanto?”… Por lo que solo puedo sentirme, ante todos ustedes, no solo AFORTUNADO, sino profundamente AGRADECIDO.
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