Gana Sevilla, triunfo gaditano
Quienes se creen estar en el abismo de la sevillanización del concurso, de la pérdida de los valores inmarcesibles de la copla gaditana igual deberían reflexionar sobre si algunas de esas taras no las arrastramos hace ya tiempo en el concurso
Hay dos formas de vivir la historia según el menos divertido de los Marx: primero como como tragedia y después como comedia. En Cádiz estamos en la primera fase de la historia carnavalesca de 2026 porque una chirigota sevillana ha ganado el primer premio. Ya llegará la segunda, la farsa. Por más que se exagere, por muchas conjuras digitales que se emprendan ni por más que se defienda como algo cierto, no parece que la civilización carnavalesca gaditana esté en peligro por el triunfo de los del Bizcocho, en mi opinión, merecido.
Quienes se creen estar en el abismo de la sevillanización del concurso, de la pérdida de los valores inmarcesibles de la copla gaditana igual deberían reflexionar sobre si algunas de esas taras no las arrastramos hace ya tiempo en el concurso y no precisamente por la influencia hispalense. Hace décadas, con la irrupción de la tele, asumimos que el concurso pasaría a ser otra cosa. No se puede aspirar a fomentar la afición sin que los aficionados terminen queriendo participar de esa misma afición de la que tan orgullosos estamos cuando se difunde fuera de nuestras fronteras, con los beneficios aparejados que conlleva. Trampas en el solitario, no. Y resulta que cuando hay aficionados que se toman lo nuestro como suyo, con cariño, ingenio, arte y perseverancia, haciendo las cosas bien, nos inquieta. Y cuando hacen las cosas bien, incluso episódicamente mejor que muchas agrupaciones con siete apellidos caleteros y con raíces en el palo de Cañamaque, pues el jurado va y las premia. ¿No se trata de eso? ¿de premiar a las mejores cada año? Salvo que alguien proponga regresar a un concurso con locales provinciales, y ahora también, regionales, es lo que toca. A todos, en lo que hacemos ,la competencia nos debería despabilar, no asustar.
Hasta aquí la tragedia
Lo más interesante es que cuando gana una chirigota como la del Bizcocho quien gana es Cádiz. Gana Cádiz porque es una agrupación hecha, concebida e interpretada a nuestro estilo, con nuestros códigos, nuestras influencias y escuelas. ¿Qué victoria más grande queremos que la de la extensión y asunción de la inobjetable manera gaditana de entender febrero como lo es el hecho del triunfo de una manera de entender el carnaval que otros paisanos andaluces aceptan y hacen suya? Y todo anverso tiene su reverso: la Banda de Rosario de Cádiz triunfando en la Semana Santa de Sevilla es, igualmente, un rotundo triunfo de la escuela sevillana. Cuando el planeta entero desarrolla estrategias para captar talento en todos los ámbitos (la tecnología, la docencia, la gastronomía, el deporte, el arte etc) no estamos los gaditanos en la mejor posición como para renunciar a gente talentosa en la disciplina que sea.
No recuerdo un solo veredicto de un jurado que no haya sido polémico. Hasta ahí, lógico. A mí me han gustado otras pocas que no han pasado y algunas posiciones premiadas no coinciden con mi opinión. Pero el triunfo de una agrupación sevillana no cuestiona nada, salvo nuestras propias debilidades y supercherías. ¿Alguna de las letras de la chirigota ganadora habla de cosas de Sevilla? Noticia bomba, debe ser la primera agrupación que lo hace, incluyendo a las gaditanas. Opino que solo hay dos tipos de chirigotas: las buenas y las malas. Cuando una de corte clásico viene redonda, gana. Y cuando una de corte más moderno lo borda, gana. Si gana una de Sevilla probablemente es porque ha sido mejor que las otras de Cádiz. No hay más. Si Las viudas hubieran concursado este 2026 probablemente hubieran vuelto a ganar el uno.
Que una chirigota sevillana gane en Cádiz dice mucho de Cádiz y de su carnaval. No lo leamos al revés. Dijo el cardenal Tarancón en una de sus pastorales en los años setenta que lo inteligente era que “los demás se salgan con la nuestra”.
Pues en eso vamos ganando.
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