Cómo se hizo el vídeo del Vaporcito en el Falla

"Ay Vapórsito..."

  • De cómo fue posible grabar a una veintena de artistas del Carnaval de Cádiz para cantar una insólita versión conjunta del 'Vaporcito del Puerto' en el Teatro Falla en una tarde

Un Vaporcito surcó inesperadamente el Falla durante toda una tarde, cabeceando musicalmente, bamboleado de babor a estribor, escorándose a un lado u otro según el rumbo que marcaba un buen número de marineros espontáneos pero expertos. Pese que las sirenas dejaron de sonar a su paso hace demasiados años, la fuerza de su símbolo sonoro lo mantienen sobre unas aguas que tienen poco que ver con el azul y el plata que cantara el gran Paco Alba.

Pregunten si no a los que habitan en el mundo musical gaditano, muchos de los cuales fueron convocados hace unos días por Diario del Carnaval en el templo de la fiesta para grabar una insólita y personal versión del pasodoble inmortal. Un homenaje colectivo a un himno oficioso, y posible gracias a la generosidad de todos los que acudieron, que se ha traducido en el vídeo musical 'El Vaporcito como nunca lo has oído', que se ha hecho viral en pocas horas, y en el que una veintena de carnavaleros de diferentes modalidades y sectores interpreta la copla encadenando los versos.

Yuyu no pudo estar esa gran tarde de lunes. Pero ante la singular convocatoria se prestó a hacer un hueco en su agenda radiofónica y televisiva andaluza y se plantó a primera hora de un viernes en los alrededores del Falla. A pesar del frío, José Guerrero calentó la voz en pocos minutos para entonar con buen tino el comienzo del pasodoble, ante el asombro de los pocos viandantes que cruzaban Fragela y con la espontánea compañía de algunas palomas en sus vuelos de plaza en plaza. Con la misma disposición, resolvió varias tomas y se despidió, no sin antes calentarse con un café y un mollete en el bar Duca.

Pero la gran fiesta fue después de una siesta. Antes de las cinco comenzaron a llegar a Falla, cedido amablemente por el Ayuntamiento de Cádiz, los integrantes de la gran agrupación colectiva que dio un cuerpo diferente al mítico himno del Carnaval y diríamos que de la mayoría de los gaditanos, sobre todo si están lejos. 

Con nervios y risas rompieron el hielo dos integrantes destacados de la nueva sangre carnavalesca, Juan Pérez y Roberto Gómez, serios en su papel, en el hall de entrada del teatro, bien plantados entre las dos lámparas de bronce con forma de mujer que decoran la puerta. Varias tomas para elegir la mejor, y una sonrisa para despedirlos.

El tiempo apremiaba a Milián Oneto, presa de otros compromisos profesionales pero priorizando la colaboración con esta iniciativa. Sentada sobre la baranda de un palco de platea, y "tan nerviosa que estoy haciendo el carajote" según ella misma confesaba para justificar sus bromas a la cámara. El resultado de su colaboración no necesita palabras: se disfruta en el vídeo.

Era complicado adaptar la grabación al ritmo particular de cada uno, algunos con la prisa natural del que regala su tiempo libre a una causa, casi todos bromeando sobre el asunto.

Ángel Subiela y Carli Brihuega formaron un dúo para atacar el trío del pasodoble. A ellos se les pidió la complicada tarea de empezar a cantar bajito la copla tras las cortinas de uno de los pasillos del patio de butacas, y descorrerlas con decisión mientras elevaban la emoción con los más populares versos, sí, esos del 'Ayy vapórsito del Puerto...' con el acento en la 'o' en contra de la regla ortográfica pero a favor de la musicalidad. Una entrada triunfal la suya. Ángel bromeaba con algunos: "Que se note con quién habéis aprendido".

Antonio Rivas había llegado de los primeros, y llevaba un buen rato en el Teatro cuando se le requirió su participación. "Ahora subamos al anfiteatro" dijo alguien. "En delantero, el mejor sitio para ver el concurso", comentó otro. Por entre sus filas desfiló lentamente Rivas mientras entonaba un 'vaporcito' al mismo compás dulce. Las dudas en la interpretación quedaron para las tomas falsas, la certeza en la decisión está a la vista.

Por el enorme escenario ya se movían nerviosos Ricardo Lores y Antonio Quintana, de RAS, los más revoltosos a la hora de grabar, haciendo correr y reírse al editor de todo aquello, Miguel Mateos y a la encargada de sonido, Inés Torres, con dificultades para seguirlos en su ir y venir. Sus aspavientos, risas y movimientos hacían reír a todos.

Manolín Gálvez y Manolín Santander aceptaron dócilmente hacer equilibrios sentados por encima del foso, pero esta posición estática no les impidió lanzarse con soltura y ganas de cachondeo ni ser los únicos que se atrevieron con ese "uuuuuhh" que da el ambiente coral cuando la copla es cantada en momentos de euforia. "¡Qué más queréis de nosotros!" gritaba Santander en medio de la intervención a dúo, con toda la razón y abrazándose a su tocayo.

Vera Luque, todo predisposición, rodó varias tomas de su particular 'vaporcito' en una escena completa que incluía la subida por la escalera y la llegada al precioso ambigú, aún sin la barra que anima el concurso. El autor de chirigotas premiadas se mostraba contento y bromista al recalcar cómo Paco Alba profetizó sus éxitos al escribir que los barcos de vela para saludar al 'Adriano' pasan por "su Vera". De ahí su guiño cómplice a la cámara al cantar esta parte.

La sesión dio también para la solidaridad entre artistas. El tono elegido para grabar la copla resultaba incómodo para Anabel Rivera, que soportaba además un foco direccional sobre ella. "En bajo es muy bajo y en alto es muy alto para mí" repetía, mientras lo intentaba sin éxito. Paco Trujillo incluso se acercó para echar una mano, y desde el escenario Selu García Cossío y otros intentaban dirigir. Con estas ayudas era imposible que Anabel no acertara con una parte aflamencada personalísima y brillante, que hizo exclamar a Selu: "Aro oé".

Selu. Con él llegó el alboroto, de él partieron las tonterías más grandes y los gestos más resultones ante la cámara. Casi dirigió la escena mientras sugería emplazamientos, desviaba el rumbo del Vaporcito de la Bahía a la Avenida, mandaba a callar a todo el mundo para grabar y prácticamente se inventó un final para el pasodoble propio de uno de sus tipos chirigoteros, ese remate chulesco de "¡coño, ya!" que levantó las risas de todos los presentes.

"Hombre, el Gago con botas" saludó Selu la llegada con muchas prisas de Ángel Gago, que prácticamente llegaba y se iba al trabajo, y autor de la genial idea de hacer su parte recitada en plan cuartetero. No, no se sabía el pasodoble, o a lo mejor se inventó que no se lo sabía para que todos lo pasaran mejor. "¡Ea!", se despidió tras dejar su personal impronta y la risa como secuela.

Pacientes, muy pacientes sobre las tablas del Falla, comparsistas de pro como José Luis Naranjo, Rafael Díaz Moreno, Paco Trujillo, Miguel Ángel García Cossío, Edu Brihuega y Pedro Espinosa (este desdoblando su tarea con la de 'director' musical de todo ese jaleo) afinaban voces y taconeaban por claqué, para calmar digo yo que los nervios impensables en gente de su experiencia.

A su vez, Chipirón y Juan José Letrán le daban flojito a la caja y el bombo.

-"Quillo -le decían a este último- tú deberías llevar siempre el bombo, salir a la calle con él para que la gente sepa en lo que trabajas".

-"Te veo y te imagino como el de la película de Ben Hur, ese que marcaba el ritmo de los remeros, pum, pum", bromeaba otro.

-"¡Navegación de combate!", respondía Letrán subiendo de pronto el ritmo y el volumen de su instrumento.

Todo este jaleo se calmó para que Luis Rivero y Nandi Migueles desplegaran su sabiduría a dos voces mientras paseaban por el pasillo del Falla en una interpretación completa del Vaporcito, conversando como dos amigos que se contaran algo bien sabido por todos: "Vaporcito del Puerto, tú eres la alegría"

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