Antonio Martínez Ares: "'Los humanos y yo nos estamos echando un pulso que no sé quién va ganando"
Uno de los máximos exponentes de la historia de la comparsa regresa al COAC este 2026 tras un año alejado de la competición con una idea que venía macerando desde su última participación
Orden de actuación de las preliminares del COAC 2026 en el Teatro Falla de Cádiz
Con un tipo pegado a las tripas desde hace dos carnavales, acompañado de algunas nuevas voces y con toda la bondad y la rabia que conforman la dualidad de ‘Los humanos’, regresa al Falla la comparsa de Antonio Martínez Ares tras un año de descanso de la competición. Llega Martínez Ares. Y Cádiz escucha.
Pregunta.–¿Cómo se encuentra?
Respuesta.–Bien, bastante mejor. Después de haber pasado por unos cuantos tratamientos, los dolores por las migrañas ya son muy esporádicos, al igual que las revisiones. Y la verdad que no sabes qué alivio porque antes no me sentía yo, no me sentía con la capacidad de poder estar trabajando. No sé, he llegado a estar más de 20 días con una crisis. No estaba a full para poder enfrentarme a una comparsa, ni para poder enfrentarme a prácticamente casi nada. Entonces, las recomendaciones del médico eran claras, ‘tómate las cosas con calma por lo menos un tiempecito y a ver qué pasa porque así no puedes hacerlo, Antonio, tenemos que dar con un tratamiento’. Y, en principio, parece que ya hemos dado.
P.–¿Fue difícil para el grupo?
R.–Sí, porque ellos estaban súper enchufados y deseando de afrontar a otra aventura. Algunos yo creo que se lo esperaban, pero también creo que en el fondo confiaban en que hubiera una lucecita de esperanza... Pero qué va, estábamos fuera Fani y yo y, cuando regresamos, tomé la decisión y les dije, ‘señores, que no, que no, muy a mi pesar, pero que no, que no voy a salir’. Y, entonces, me dijeron que se quedaba todo el grupo, lo cual me alegró muchísimo porque, bueno, el gusanillo del concurso es tentador. Pero se quedaron y surgió la idea de hacer una antología de la cual yo muy poco participé, casi nada. Ellos lo seleccionaron, ellos lo hicieron, ellos se lo montaron prácticamente todo. Como te digo, yo no estaba para nada. Y, de hecho, excepto en las últimas actuaciones, que ya estaba yo mejor, no he estado.
P.–¿Qué copla se quedó en el tintero en ‘Los cuervos’ que usted le tuviera especial cariño?
R.–Es que lo de las antologías es un poco extraño porque a la hora de seleccionar te quedas como a medio camino entre lo que te gusta a ti y lo que crees que le puede gustar al público. Y, no sé, coplas muy antiguas que a mí me hubiera gustado meter tipo, como ya hice en alguna ocasión, algo de ‘Sonrisillas’, no sabía hasta qué punto eso podía conectar con el aficionado de hoy, no me refiero al ya versado y con años de Carnaval, sino con una nueva generación que lo tendría que buscar en YouTube. Pero sí, por mi gusto personal se me han quedado algunas cosillas ahí en el tintero, algún que otro pasodoble más de ‘La niña de mis ojos’, por ejemplo. Pero en los últimos años hemos hecho tantas antologías que yo creo que ya lo hemos cantado todo (ríe).
P.–Y, ahora, ‘Los humanos’, una idea que llevaba macerando bastante tiempo
R.–’Los humanos’ llevan ahí tiempo dando guerra. Desde que terminó el Concurso de ‘La oveja negra’ yo ya tenía claro lo que quería. Y es curioso porque hay veces que si tú en un año no eres capaz de poner en firme una idea, no sería yo el primero en decir, ‘venga, pues nada, la deshecho’, sin embargo yo he estado erre que erre con esa idea, ha sido como un reto personal entre ella y yo. Nos hemos echado un pulso que todavía no sé quién está ganando, la verdad. Pero estamos los dos ahí, luchando, estoy batallando con ella, pero no quería que se me quedara adentro.
P.–¿Pero está inmerso todavía en el proceso creativo?
R.–Me queda la vida, y el que me conozca sabe que es verdad. Yo voy creando al día. Entiendo que hay mucha gente que ya lo tiene todo hecho, y me parece estupendo, ojalá fuera yo así, pero es que yo voy poniendo de comer según voy viendo el perfil del día. Y si hoy estoy con más gusto de hacer un arrocito con no sé qué, cambio la idea de ayer que a lo mejor iba a poner una sopa con huevo. Sé que juego con una presión increíble, sé que juego al límite, pero es que no sé trabajar de otra manera.
P.–Es decir, no se trata de estar pegado a los temas de actualidad, es otra cosa
R.–Yo no puedo estar esperando a que la actualidad me dé un giro de tuerca sobre las ideas, y ya conocemos a Trump, que va a noticia por día. Pero no es eso, yo creo que hay un componente de aburrimiento. Creo que si yo llegara a septiembre con las cosas más machacadas, en diciembre me aburrirían un montón y las cambiaría, y tal como lo hago ahora no tengo tiempo de cambiar nada, porque es que no hay.
P.–¿Me puede contar algo de ‘Los humanos’?
R.–No puedo porque con cualquier cosa que te diga se desvela directamente la idea porque es muy fácil de entender. Lo que puedo decir es que es una comparsa con una gran carga de humanidad o, al menos, lo intenta. Y, bueno, que usa la vanguardia y el clasicismo, de nuevo, en el pasodoble. Es un pasodoble clásico, pero a la vez tiene su puntito nuevo. En las piezas como en los cuplés intento buscar también música callejera y en el popurrí intento hacer una historia que englobe absolutamente todo el espectro del personaje, porque es un sólo personaje.
P.–Cuando dice una gran carga de humanidad, ¿se refiere a una comparsa más bondadosa con lo que somos en comparación a sus anteriores obras, quizás, con una mirada más cruel...?
R.–Sí, te entiendo, eran comparsas rabiosas, rabiosas... A ver, pues ojalá salga una comparsa bondadosa pero creo que tiene que tener ambas características. Una comparsa como ésta no puede perder la rabia, sobre todo por el mundo que nos viene. Pero intenta, desde un punto de vista carnavalesco, ser lo más humana posible. Eso no sé si es bondadoso, porque bondadoso engloba muchísimo más.
P.–¿Qué le han aportado los cambios en el grupo?
R.–Me da muchísima pena no tener a los tres integrantes que tenía, pero si es por motivos laborales, como el caso de Miguel, y el resto pues por cosas personales, qué le vamos a hacer, es la vida. Y no se trata de suplir personas, nunca se puede suplir a Guille, a Geni, a Miguel, sino de encontrar otras personas que sepamos que nos van a funcionar y encajar dentro de una filosofía que, por supuesto, no tiene nada que ver con la filosofía de las comparsas en las que ellos han estado. Y tanto Sehíto, como David, como Óscar son personas que han encajado perfectamente en el organigrama de trabajo, nos han ayudado muchísimo, como todos los demás. Han sido un gran descubrimiento y además han aportado la visión externa, que siempre es muy interesante. Ellos veían a nuestra comparsa desde otro punto de vista, el de los competidores, y de eso hemos estado hablando, de cómo nos veían ellos antes, qué les parecían nuestras comparsas entonces. Eso nos ha venido muy bien.
P.–¿Cómo lleva usted, año tras año, tener el foco encima? ¿Siente presión?
R.–Entiendo el papel que me toca o que me he forjado durante muchos años, pero no lo llevo bien, no es algo que vaya conmigo. Intento, desde un punto de vista equilibrado, darle a todo el mundo el lugar que merece, y si es un aficionado que muere con la comparsa, yo lo atiendo, me hago fotos, hablo, lo que sea, yo lo comprendo. Pero soy una persona que me gusta estar mucho detrás y no aparecer entre multitudes, así que muy bien no lo llevo... Otra cosa es cuando llega la semana de Carnaval, que para mí es muy dura hasta el punto de que yo, por regla general, no salgo de mi casa. Y me da pena, me da mucha pena, porque no puedo vivir y saborear el Carnaval. Pero he llegado a un punto en el que he dicho, pues mira, todas las series que tengo a apalancadas, me las voy a ver en esa semanita.
P.–¿Y el proceso creativo, le sigue resultando atormentado?
R.–Sí, por desgracia para mí. Podría decir frases que luego me dolerían verlas escritas, con lo cual voy a decir simplemente que no es un proceso fácil, en absoluto. Le doy muchas vueltas a cualquier cosa, cualquier paso. Escribo, leo, releo, le doy mil vueltas. Intento ver si al final el verbo este que he puesto aquí lo puedo cambiar por otro que sea mejor, busco listas y listas de sinónimos y nunca estoy completamente feliz con lo que he hecho. Y a lo mejor puedo tener terminada una letra, inicio otra pero, al rato, vuelto otra vez a la anterior. Quizás hay un proceso feliz cuando, por ejemplo, estás con un popurrí, que tienes que estar engarzando y vas jugando con cosas. Ahí es más divertido. Pero escribir, de diversión no tiene absolutamente nada. Es estar en medio de una tormenta imperfecta y ver como las olas te pasan por encima.
P.–Y buscar las temáticas...
R.–Una temática que te importe a ti de verdad, pero que la gente no la rechace porque pueda pensar, ‘¡otra vez va a cantar este tipo lo mismo!’ Yo soy muy de temas políticos y sociales y de cosas que duelen, pero es que la vida duele, la vida duele mucho.
P.–¿Viene a por el uno? ¿Está caro?
R.–Sí, sí, vengo a por la conquista del uno, otra cosa es la deriva de la competición. El uno en la comparsa siempre está caro, ningún competidor lo pone fácil, está Jesús (Bienvenido) con esa vuelta del año pasado esperadísima, están Jona, Tomate, sin olvidar a Marta y nuevos valores como Cornejo. Nadie lo pone fácil. Muchísima gente piensa que en la preliminar están las cosas más que claras, y yo creo que no, siempre hay sorpresas, el Concurso es muy largo.
P.–No me resisto a preguntarle, ¿cómo llevó el año pasado la carguita en el Concurso del dolor de cabeza?
–Bien, bien y me reí mucho con algunas cosas. Es Carnaval, es Carnaval. Yo me llevé muchos años volviendo la cara cuando me decían el Niño y, de buenas a primeras, era Don Antonio. El Carnaval te quita muchas cosas y te da muchas cosas. Te da muchas alegrías y yo lo que hago es disfrutarlas. Yo me lo tomo con cariño, no he visto maldad.
¿Copla de Paco Alba?
Aunque Antonio Martínez Ares siente "debilidad" por Anoche yo tuve un sueño que me pareció divertido..., de 'Los pajeros' -"un pasodoble delicioso"-, finalmente prefiere quedarse con "cualquier pasodoble” de ‘Los forjaores’. “Es la obra cumbre, la obra maestra, donde Paco Alba derrochó todo su misterio musical y, sobre todo, flamenco y lo puso al servicio de algo tan complejo como el Carnaval". "Y, además, salía mi padre”, suma.
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