La pandemia provoca una suspensión histórica

El año “tirado por la borda” de las agrupaciones punteras

  • Jose Otero, Ramoni y Edu Brihuega cuentan sus sensaciones ante un Concurso del Falla cancelado

Edu Brihuega ante su armario repleto de tipos de sus comparsas. Edu Brihuega ante su armario repleto de tipos de sus comparsas.

Edu Brihuega ante su armario repleto de tipos de sus comparsas. / Lourdes de Vicente

Se presentaba un gran año para la comparsa de Tino Tovar después de alcanzar el primer premio con ‘¡Oh capitán, my capitán!’ en 2020. Decenas de galas programadas hasta diciembre esperaban a este grupo, pero no pudieron completar “ni las tres cuartas partes de las previsiones”, reconoce su director Jose Otero. Con lo que cuesta ganar en el Falla parece “un año tirado por la borda”. Por suerte, casi todos los miembros de la comparsa tiene su trabajo aparte del Carnaval. “No dependemos de las actuaciones, pero sí que hemos perdido un buen dinero que siempre ayuda”, admite Otero.

“Seguimos con muchas actuaciones aplazadas. Intentaremos aprovechar, si se puede, el tiempo perdido con la misma comparsa. Y si pudiésemos ensayar montaríamos una antología”, destaca. A las galas previstas por el Ayuntamiento en el Falla sí podrían acudir, pues han estado relativamente activos y cantarían sin necesidad de meterse en un local de ensayo.

Dice Otero que el grupo “lleva mal” este parón obligado. “Y más en estas fechas en las que ya tendríamos la comparsa casi a punto”, añade. Él está aprovechado para “reventar Netflix” y “leer muchas cosas que tenía atrasadas”.

El caso de José Ramón de Castro ‘Ramoni’ es especial. A sus 51 años llevaba saliendo en Carnaval 41 años seguidos, sin descansar. Este será el primer año en dique seco y no deja de sentirse “raro”, echando de menos a su comparsa, la de Juan Carlos Aragón, cuya antología sufrió el año pasado un frenazo en seco cuando tenía por delante tantas actuaciones. “Estamos locos por juntarnos y ensayar. Y por montarnos de nuevo en un autobús. Es nuestra vida. Es muy bonito llevar el nombre de Cádiz por todas partes”, resalta. Sin ensayos cada noche, Ramoni disfruta más de su familia. “He ganado en calidad de vida y no me pierdo un partido en la tele, eso tiene de bueno el parón”, reconoce.

El comparsista, una de las grandes voces del Carnaval de Cádiz, mata el gusanillo actuando en solitario. “Con las restricciones es más fácil que contraten a uno solo que a un grupo entero. Basta un pequeño local sin un número excesivo de gente”, explica. Cuando lleva las coplas a otros lugares, Ramoni asegura que “todo se hace bajo las más estrictas medidas de seguridad, normas Covid, distancias, mascarillas, gel...”. Incluso en una ocasión llegó y se encontró “un sitio en el que había un gran descontrol. Me quedé en el coche una hora y hasta que no lo solucionaron no salí para cantar”.

Esta es la fórmula de muchos carnavaleros para seguir cantando, ya sea solos, en dúos o en tríos. Carnaval en pequeño formato con menos riesgos que el de toda la vida.

Edu Brihuega se dormía a ritmo de caja y bombo desde chico. Su padre, Carlos Brihuega, un grande de la fiesta. Su madre, Chari Delgado, hija de Eduardo, otro grande. En su casa se vive el Carnaval como una religión. Su hermano Carli, sus hermanas. Por eso este año todo es un poco más triste. "Imagínate, a mí esto me da la vida. Para nosotros meternos en un ensayo con nuestros compañeros es algo muy natural. Este año lo estamos llevando regular. Yo tenía muchas ganas de salir, me apetecía mucho, y encima no poder hacerlo por una situación como la que estamos viviendo me da mucha pena. Cuando miro mis disfraces en los armarios, el bombo que sigo teniendo en mi casa, no sé, es un sentimiento complicado. Creo que va a ser un mes de febrero muy duro para los que amamos esta fiesta".

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