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No. Todas no somos iguales, No, no se puede comparar el trabajo y la calidad de determinadas agrupaciones con otras. Aunque se valore el lugar de cada una. No se puede pretender un nivel a la altura en todos los participantes de un concurso. Eso no se puede.
Lo que sí se puede es ser responsable con el lugar que cada uno ocupa. Y con las palabras que cada uno emplea.
Se puede tomar consciencia de que para algunas agrupaciones "su premio es poder cantar, al menos una vez, en el Falla" y se puede llegar a comprender que esto ya sea fruto de la globalización del Carnaval. También lo ponemos fácil en general para que nos destrocen.
Cual amor adolescente, abrimos en canal nuestra intimidad más profunda sin filtrar, sin pensar en las consecuencias, en el después. Y es que si comenzáramos limitando, ya no sería Carnaval, dicen algunos. Pero, ¿qué es Carnaval y qué no lo es? El eterno debate.
En Cádiz somos facilitadores de cosas bonitas, eso nadie lo cuestiona. ¿Pero hasta qué punto nuestro lugar desde dentro debe ser guía para los que vienen a hacerse carnavaleros? ¿Qué debería de ser imprescindible transmitirles para que no sintiéramos, a veces, que vienen a profanar algo tan sagrado para Cádiz?
Quizá ofrecer una información objetivo y no contaminada desde los medios, y no condicionar con titulares que enganchen a la noticia para ganar unos clicks o unos pocos seguidores. Porque no. En la información, como en la vida, el humor, o el carnaval, no todo vale.
Es posible que exponernos a este nivel a través de los medios y las redes, no nos haga demasiado bien, pero también somos un poco responsables de ciertas faltas de respeto. Porque es de primero de la vida eso de "tienes que quererte y respetarte tú, para que te quieran y te respetan los demás".
Así que quizás debamos ser más responsables y exigirnos y exigir a quienes nos escriben o describen en cualquier medio, que las cosas importantes hay que cuidarlas. Y como carnavalera y comunicadora, me siento en la disposición de ofrecer y pedir a partes iguales, que seamos conscientes de que el carnaval es una cosa muy seria.
Disfrutemos y valoremos nuestra posibilidad de escribir y cantar al mundo nuestras inquietudes y nuestros pesares, que ya bastante tenemos el resto del año.
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