En 1978 se enterraron las Fiestas Típicas
Diario del Carnaval IA
Segunda entrega de Diario del Carnaval IA. En esta ocasión 1978.
Con el regreso del Carnaval, las antiguas fiestas quedaron atrás y fueron objeto de un solemne entierro.
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El coro La guillotina (1978) decidió llevar a cabo el Entierro de las Fiestas Típicas, con la mayor solemnidad y en el más puro estilo carnavalesco.
Sobre el ataúd se colocó el molesto martillito, símbolo de las Fiestas Típicas. Uno de los verdugos y portadores del féretro fue el oftalmólogo Antonio Fernández Repeto, quien recordaba hace unos años para Diario de Cádiz aquel día tan señalado:
«Me acuerdo de que junto a mí portaba el féretro Eugenio Barriola, más conocido como Wiwi, bajo del coro, que primero salió en La Viña y después lo hizo con nosotros en La guillotina.
La idea del entierro surgió de Marcos Zilberman (Makeke) y fue gestionada también por José Manuel Gómez y Emilio Rosado, autores de la letra del coro aquel año.
Tras el regreso del Carnaval a febrero, se decidió poner fin definitivo a las Fiestas Típicas y darles sepultura simbólica, aprovechando los tipos de La guillotina para conducir el cortejo.
Abriendo la ceremonia del desfile fúnebre, acompañados por el redoble de los tambores, marchaban dos miembros del coro con incensario e hisopo, vestidos como ciudadanos de la Revolución Francesa, portando una pancarta con el lema: «Ya era hora».
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