Deportes

Había una vez un circo en el Trofeo Carranza

  • Un sinfín de problemas y deficiencias marcan la primera semifinal del torneo

Tres, dos, uno..., un circo en Carranza y no estaba, en cuerpo y alma, Antonio Muñoz Vera, aunque ayer de nuevo fue insultado. El estreno de la 56ª edición del Trofeo Carranza fue un triste espectáculo repleto de problemas y deficiencias que a buen seguro hizo reír a las regiones andaluzas y madrileñas, donde llegó la señal televisiva. Poca luz antes de los apagones, y menos después; la hojilla de las alineaciones para la prensa llegó tarde y repleta de errores; el césped, más propio de un campo de pueblo que apenas se utiliza; la arena de la obra de Tribuna entrando en los ojos de los seguidores más cercanos a esa zona gracias al Levante, que también dio la nota. Lo dicho, para llorar... por culpa de la arena.

La sensación más allá de lo deportivo es que el Trofeo sigue descendiendo categorías sin que nadie lo frene. Había seguidores del Atlético que no daban crédito a la imagen de un torneo que ayer perdió prestigio. Tampoco daba crédito el seguidor de Preferencia que tropezó antes del inicio y rodó cuatro o cinco filas. Menos mal que todo quedó en un susto. Peor fue la caída ante el Numancia.

No está Peguero pero el Cádiz por dentro sigue teniendo mala pinta. Ayer, sin presidente en el palco, donde estaba ¡Tristán!; con consejeros de ahora sí, ahora no; y con el calzón en amarillo, como las papas. Dio buena cuenta Fondo Norte: 'Te has cargado nuestra ilusión. No te cargues nuestros colores'. Sentimiento pisoteado y a oscuras. ¿No tendrá algo que ver la deuda con Eléctrica Cádiz? Lo dicho, a dos velas.

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