fútbol lSegunda División B

Se retira un icono azulino

  • Puli decide colgar las botas con el San Fernando en la categoría de bronce · El delantero asegura que "he sido muy feliz haciendo lo que me gusta"

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Hay dos nombres unidos, entrelazados y juntos para siempre. San Fernando y Puli. El carismático jugador ha decidido dejar el mundo del fútbol, colgar las botas, en definitiva, retirarse. La edad, (cumplió 35 años el pasado mayo) las lesiones y el haber pasado ya su tiempo han sido determinante en la decisión. Y se retira de azulino, del color de sus amores, ese que ha llevado y llevará siempre dentro, no en vano "he sido del San Fernando desde que nací. Mi padre tiene la culpa".

Jesús Bernal Aparicio, Puli, ha sido el último de los iconos del San Fernando, el hombre, sin duda alguna, más carismático entre la afición y un ejemplo a seguir tanto dentro, como fuera del terreno de juego. Él consiguió lo que soñaba, ser capitán de su equipo y logró, en dos ocasiones, ascender vestido de azulino a Segunda B, donde comenzó a vestirse curiosamente con la camisola del equipo de La Isla.

Debutó con el San Fernando a la temprana edad de 17 años y su desparpajo tuvo como recompensa el fichaje por el Sevilla, donde estuvo media temporada para ser cedido al Ceuta, su otra casa. En el equipo caballa se convirtió en todo un goleador en las cuatro temporadas en las que militó en tierras ceutíes, pasando al Real Jaén donde estuvo tres campañas y, desde el 2006 volvió a su tierra, a su equipo, donde seis años después dice adiós al fútbol.

Puli ha vivido la gloria, sobre todo en su etapa en el Ceuta, y la cara más amarga del fútbol, con la primera de las lesiones de rodilla que sufrió en Jaén. Pero donde más ha disfrutado, sin duda alguna, es en el San Fernando "donde he sido tremendamente feliz haciendo lo que me gusta que no es otra cosa que jugar al fútbol".

Con su equipo ha logrado dos ascensos. "Las dos situaciones más bonitas que he tenido la oportunidad de vivir", una desaparición "donde estuvimos tremendamente hundidos" y dos lesiones importantes de rodilla "de las que prefiero no hablar y tener guardada en un rinconcito con el cariño que se le tiene que tener, por el sufrimiento ocasionado".

Ahora es el momento de decir adiós. "Lo tenía pensado hace un mes, pero estaba de por medio la fase de ascenso y la alegría de volver a Segunda B y, por ello, no lo he comunicado hasta ahora".

En el capítulo de agradecimientos "seguro que se me olvidaría alguien, pero está claro que los que han estado han sido la piedra donde me he apoyado y ellos saben, sin nombrarlos, quien son los que siempre han estado ahí", sentenciaba emocionado.

Puli será parte importante de los dos San Fernando que han existido "aunque para mí, son el mismo", sobre todo por aquel gol anotado de chilena en el partido del ascenso ante el Amurrio, donde se ganó el grito de la afición ¡Puli, Puli! que solía escuchar en la última temporada cada vez que saltaba al terreno de juego.

"De la afición ¿qué puedo decir?. Nada más que siempre me ha animado, apoyado y respetado. Soy de los pocos que pueden decir que ha sido profeta en su tierra y eso es de agradecer", comentaba.

Puli se retira con un bonito comunicado donde expresa todo lo que ha vivido en el equipo de su tierra y sus 18 años como profesionales quedan reducidos al enorme cariño y los grandes momentos que ha vivido en el fútbol.

Él fue el único jugador que se quedó en Primera Andaluz, él fue el único jugador que ha puesto a Varela la bufanda del San Fernando en los ascensos. Él es, fue y será por siempre del San Fernando.

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