Deportes

La patada de la vergüenza

  • El cubano Matos, campeón en Sidney, fue suspendido de por vida por agredir a un árbitro tras perder el bronce

El cubano Ángel Matos, campeón olímpico en Sidney 2000 en taekwondo, protagonizó el mayor borrón en su carrera. Un error irreparable con el que se despedirá de la alta competición y de los tatamis internacionales a perpetuidad. Matos dio una patada en la cabeza al árbitro de su combate por el bronce en la categoría de más de 80 kilos con el kazajo Arman Chilmanov, después de que decretara el fin del combate en el segundo asalto con su consiguiente derrota.

El cubano y su entrenador, Leudis González, protestaron enérgicamente la decisión del colegiado, el sueco Chekir Chelbat, y en la refriega dieron un doble golpe al juez y a su credibilidad como deportistas. La patada de la vergüenza les costó caro. El fin del combate se produjo porque Matos superó el minuto de tiempo para ser atendido de una lesión en los dedos de un pie. Justo en el momento en que finalizó el minuto se estaba reincorporando para defender el punto con el que iba ganando (3-2).

Mientras Chimanov corría por el tatami alborozado por el inesperado bronce, Matos y González exigían al árbitro que rectificara. Chelbat se mantuvo firme con la cara del taekwondoka muy cerca. De pronto, éste olvidó la deportividad y lanzó una patada en su cabeza, sin mucha contundencia, por que si la hubiera tenido Chelbat hubiera caído redondo al suelo. González, mientras, gritaba que el árbitro estaba comprado, y para completar la acción Matos también zarandeó a un juez auxiliar que intentó apaciguarlo. Para rematar la faena y bordarlo por completo, el preparador suramericano acusó al equipo de Kazajistán de "comprar" la pelea: "Los kazakos compraron a los jueces. A mí me ofrecieron dinero. El árbitro, lógicamente, está comprado", apuntó González, mientras Matos se marchaba sin querer hacer declaraciones.

La Federación Internacional de Taekwondo (FIT) intervino de inmediato y en poco tiempo su secretario general, el estadounidense Jin Suk Yang, anunció el veredicto: Matos y González fueron sancionados a perpetuidad y excluidos de los torneos internacionales por violar el espíritu olímpico y del taekwondo.

Antes del incidente, la FIT había logrado solventar un papelón que se presentó cuando Gran Bretaña presentó una reclamación por el resultado del combate entre su representante Sarah Stevenson y la china Zhong Chen. Los británicos sostuvieron que los árbitros calificaron injustamente a Stevenson. La protesta prosperó y la Federación decidió, por primera vez en la historia olímpica del Taekwondo, darle la vuelta al resultado. Antes, por si se gestaba un incidente casi diplomático, hablaron con la delegación china para comunicarles lo que iba a pasar. "Ellos consintieron que la Federación tomara una decisión sin gran presión", dijo el secretario general de dicho organismo, Suk Jin Yang, que elogió el comportamiento chino como un ejemplo de deportividad. Luego, pese a todo, llegó la patada de la vergüenza.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios