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El miedo del que más intimida

  • La pobreza salpicó la niñez de Romelu Lukaku, de padres congoleños

Romelu Lukaku. Romelu Lukaku.

Romelu Lukaku. / efe

Con una estatura de 1,90 metros, Romelu Lukaku es uno de los delanteros más intimidantes de Europa, pero en su niñez fue él quien sintió miedo. Miedo a no superar aquella época, un miedo que se transformó en la rabia que le empujó a escapar de la amarga pobreza a través del fútbol.

"Cuando vi a mi madre mezclar agua con la leche, me di cuenta de que todo había acabado", contó el atacante belga en una columna para The Players Tribune en la que narra las penurias de su infancia. "No teníamos dinero para toda la semana. Estábamos arruinados", escribió.

Esas dificultades marcaron al futbolista de origen congoleño. "Quería ser el mejor futbolista de la historia de Bélgica. Ese era mi objetivo. No uno bueno, no uno grande, sino el mejor", explicó. "Jugué con tanta ambición por muchas razones. Porque las ratas corrían por nuestra casa. Porque no podía ver la Champions League. Porque veía cómo me miraban otros padres", prosiguió.

Lukaku, que mañana se enfrentará con su selección a Brasil en los cuartos de final del Mundial de Rusia, es el máximo goleador histórico de Bélgica.

Pocos días después de publicar la inusual columna, que se titulaba Tengo unas cosas que decir, el ariete anotó dos goles ante Túnez, convirtiéndose en el segundo su primer jugador que consigue dos dobletes en un Mundial desde Diego Maradona en 1986.

Si en su niñez sufrió la pobreza, a sus 25 años está considerado uno de los grandes delanteros del fútbol mundial. Los números avalan su trayectoria en la selección belga: acumula 40 goles en 72 internacionalidades.

"Este tipo lo merece todo", dijo el capitán belga, Eden Hazard. "Trabaja duro en el entrenamiento y ganamos muchos partidos gracias a él", continuó. "Es muy importante para nosotros. También sin pelota", agregó el seleccionador, Roberto Martínez.

No obstante, para el punta del Manchester United, sus actuaciones en lo que va de Mundial no significan nada. "¿Qué es el éxito en este torneo? Yo pienso que es cuando lo ganas", advirtió el delantero. La final del 15 de julio en Moscú es el verdadero objetivo de la generación dorada del fútbol belga, conformada por jugadores de la talla de Hazard, Mertens o De Bruyne, entre otros.

"Cada partido que he jugado fue una final. Cuando jugaba en el parque, era una final. Cuando jugaba en el jadín de infancia, era una final", recordó Lukaku. El de Samara, frente a Brasil, será una final anticipada para él.

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